El GP de Bahréin en Malasia devuelve la F1 al circuito de Sepang y Verstappen manda en la FP1 con 1m37,520s. Russell se queda a 0,383s y Leclerc responde en la segunda sesión. Entre medias, otra sanción de motor para Colapinto y un Williams que sigue sufriendo donde no debería.
Verstappen rentabiliza el blando y deja a Mercedes casi cuatro décimas atrás
La primera sesión se disputó sin interrupciones y con una premisa incómoda: nadie tenía datos recientes del trazado. Los equipos salieron con el medio como compuesto de referencia y Russell firmó el primer registro serio, 1m38,932s, 0,522s por delante de Antonelli. Los dos Red Bull rompieron el guion con blando desde el primer minuto y Verstappen puso 1m38,883s en la tabla. Hadjar, más incómodo, se dejó siete décimas, con un subviraje feo en la horquilla final.
El calor fue el otro rival. 32 grados y una humedad que convierte cada vuelta lanzada en un ejercicio de resistencia. Bortoleto lo resumió con crudeza: ‘Es lo más bestia que he vivido con las temperaturas. Incluso más que en Bahréin en la FP1’. El brasileño de Audi rodaba a 2,631s en la primera mitad de la sesión.
En la segunda mitad los tiempos cayeron en cadena. Hadjar bajó a 1m38,303s, Leclerc se quedó a 0,064s y Hamilton a 0,287s, y Russell devolvió el golpe con 1m37,903s. Duró poco: Verstappen firmó 1m37,520s y nadie más bajó de ahí. Leclerc acabó cuarto (+0,847s), Antonelli quinto (1m38,580s) y Hamilton sexto a más de un segundo. Gasly, séptimo, se llevó el mejor primer sector, con Lawson, Lindblad, y Hulkenberg cerrando el top ten.
El W17 llegó a Malasia con un paquete de mejoras y Russell llegó a ponerse primero. Después apareció el RB22, el coche que el fin de semana pasado firmó su primer doble podio de 2026. La lectura es la de siempre en un circuito sin referencias: manda el que mejor interpreta el neumático. Hoy ese es Red Bull.
Y el desastre de la jornada tiene nombre propio: McLaren. Piastri undécimo a 1,756s y Norris duodécimo, 0,017s por detrás de su compañero. El campeón del mundo reinante, fuera del top ten. Cosa distinta es que eso signifique algo el domingo.
Mercedes ha traído mejoras a Sepang, pero el reloj sigue señalando al RB22: el paquete nuevo todavía no se traduce en tiempo.
El detalle que más incomoda no es el tiempo de Verstappen, sino el quinto puesto de Antonelli. El líder del campeonato, el hombre que ha dominado 2026, se quedó a 1,060s y con la sensación de ir a remolque durante toda la hora. Sin ritmo a una vuelta, la ventaja de Mercedes en la general se sostiene sobre los domingos, no sobre los sábados. Por la tarde, Leclerc puso orden en la FP2 y devolvió a Ferrari a la conversación.
Colapinto suma otra sanción de motor y Sainz admite el problema del Williams

La cara amarga del viernes llegó desde los despachos. Colapinto sumará otra penalización en la parrilla del GP de Bahréin en Malasia por un nuevo cambio de componentes de su unidad de potencia. No es la primera vez esta temporada que el argentino paga el precio de la fiabilidad en lugar de pagarlo en la pista, y en un año donde cada punto pesa, la factura deportiva empieza a ser seria.
Sainz, mientras, puso palabras al problema del Williams: el coche sufre en las curvas de alta velocidad. Sepang es exactamente eso, una sucesión de apoyos largos donde la carga aerodinámica y la confianza del piloto pesan más que la velocidad punta. Si el monoplaza no encuentra estabilidad en el segundo sector, al español le tocará defender.
Lo que Sepang mide mejor que Sakhir: calor, degradación y apoyos largos
La F1 no corría en Malasia desde 2017. Aquel domingo ganó Verstappen, cuatro veces campeón del mundo, y el trazado se despidió del calendario con la sensación de que el dinero y los horarios podían más que el espectáculo. Nueve años después vuelve como sede sustituta del GP de Bahréin por el conflicto en Oriente Medio, y esa condición de parche cambia la naturaleza de la cita: no hay datos, ni de neumáticos, ni de simulación con los coches de 2026.
Eso convierte los entrenamientos en otra cosa. En Sakhir manda el equipo que mejor gestiona la tracción a la salida de las curvas lentas; en Sepang pesan más la resistencia térmica del compuesto y la capacidad de mantener la carga en apoyos largos con 32 grados. Es un circuito que castiga al coche nervioso y premia al que degrada menos. Y es, por eso, el peor sitio posible para estrenar un paquete de mejoras.
La F1 ya ha jugado esta carta antes. En 2020, con el calendario reventado por la pandemia, un mismo trazado albergó dos grandes premios distintos —Austria y Estiria en Spielberg, el 70 Aniversario en Silverstone— y a nadie le extrañó. La diferencia es que entonces el rebautizo era logístico; ahora es geopolítico. Para el aficionado, la consecuencia práctica es idéntica: nada de lo que se vea en Sepang sirve como referencia para el GP de Bahréin que se corra en Sakhir cuando la situación lo permita.
Quedan la clasificación y la carrera del domingo. Ahí se sabrá si el RB22 ha encontrado algo parecido a la regularidad y si Mercedes, con el mejor coche del año, convierte sus mejoras en un tiempo que aguante. Todo lo demás, incluida la sanción de Colapinto, es ruido hasta que se apague el semáforo.
Análisis de Impacto Motor16
- El dato: Verstappen baja a 1m37,520s en un trazado donde la F1 no competía desde 2017 y deja a Russell a 0,383s. La referencia vale menos de lo que parece: sin datos previos, los programas de test pesan tanto como el tiempo puro.
- El rumor: en el paddock se apunta, sin confirmación oficial, a que el paquete del W17 está pensado para circuitos de carga media y alta, no para las exigencias térmicas de Sepang. El quinto puesto de Antonelli alimenta esa lectura.
- El veredicto: una FP1 no mueve un campeonato, pero sí ordena la lista de dudas. Red Bull llega con ritmo, Ferrari con respuesta y Mercedes con la obligación de demostrar que sus mejoras no son un catálogo.


