Aunque no ha sido confirmado oficialmente, el Dakar 2027 se queda sin Arabia Saudí y ASO recompone el rally con un prólogo en España y Portugal y Merzouga como epicentro deportivo.
La noticia no es el cambio de país. Es el cambio de modelo. El rally más duro del mundo pasa de un recorrido saudí de desierto abierto a un formato europeo-africano de unas 12 etapas, con verificaciones en Europa entre el 6 y el 8 de enero, prólogo continental el 9 de enero, última especial el 22 de enero y un kilometraje total de 4.900 kilómetros. Ninguna ciudad está confirmada y no existe comunicado oficial, pero el calendario ya está dibujado y en la organización nadie lo esconde.
El detonante es geopolítico. El conflicto en Oriente Medio dejó a Arabia Saudí fuera de cualquier ecuación razonable y activó el plan B que la organización llevaba meses manejando: un Dakar concentrado en Marruecos, con Merzouga como núcleo, y una rampa de salida europea para devolverle entidad competitiva a la prueba.
Ahí entra España. Según la información publicada por Mundo Deportivo, el arranque se resolverá con dos etapas repartidas entre Portugal y territorio español, con las verificaciones previas fijadas en suelo europeo. El formato es nuevo, pero el escenario no lo es tanto: Barcelona y Lisboa ya fueron ciudades inaugurales cuando el Dakar partía desde África, y Santa Susanna, en Catalunya, ha alojado en los últimos años presentaciones y verificaciones. No se parte de cero.
Lo que sí es nuevo es la escala. Un Dakar de doce etapas y 4.900 kilómetros es un Dakar corto para los estándares recientes, y eso reordena la competición desde el primer día: menos margen para el error, más peso de la navegación en cada jornada y una etapa maratón que, en un recorrido comprimido, puede decidir el rally antes de la segunda semana. La primera consecuencia la notan los equipos pequeños, que verán caer el coste logístico de mover estructura por medio mundo. La segunda la notan los grandes, que pierden el colchón de kilómetros con el que gestionaban averías sin jugarse la carrera.
Un Dakar de 4.900 kilómetros no corona al más rápido, sino al que comete menos errores en menos tiempo.
Lo que el organizador pierde y lo que gana con el nuevo mapa
El rally cede terreno, no prestigio. Arabia Saudí aportaba un escenario de desierto abierto que permitía a ASO separar categorías, encadenar dunas de varios días y vender un producto televisivo sin comparación posible en otro terreno. Marruecos ofrece dunas reales, pero en un espacio más contenido y con una limitación conocida: el sur del país se agota rápido. Marc Coma, director del Rally de Marruecos, ya lo apuntó en declaraciones a Mundo Deportivo: ‘para hacer seis o siete etapas sí, ahora hablan de ocho’, con la advertencia de que habría que bajar hacia el Sáhara, o su límite, para sostener el volumen.
La cifra que ordena todo es la del calendario. Doce etapas y un vivac refuge —cuatro más de las que se barajaban en un principio— sitúan la prueba al mismo nivel de exigencia estructural que cualquier edición africana de hace una década. A eso se suma una etapa maratón, la prueba de fuego en la que los equipos no pueden reparar y el piloto compite con lo que lleva puesto.
David Castera se desplazó personalmente al Rally de Marruecos para explicar el plan alternativo. Ese gesto importa: no se ha improvisado un recorrido, se ha negociado con quien tiene la llave del terreno.
España y Portugal recuperan una salida que no veían desde Sudamérica
El retorno del Dakar a Europa es una noticia económica antes que deportiva. Un prólogo con verificaciones y salida en la península ibérica significa hoteles llenos en plena temporada baja, equipos comprando material en territorio nacional y una ventana de visibilidad para marcas que llevaban años fuera de la primera semana del rally. Para el aficionado español, la diferencia es concreta: poder ver pasar los camiones sin coger un vuelo.

La letra pequeña tiene nombre propio: ProDunes. Pep Vila, socio de la empresa que organiza el Rally de Marruecos y titular de los derechos organizativos del Mundial en el país, confirmó su disposición a facilitar las cosas. ‘Daremos todas las facilidades y no pondremos ningún problema’, trasladó durante la cita marroquí. Traducido al lenguaje del paddock: sin ese permiso no hay Dakar en Marruecos, y sin Marruecos el plan B se queda en un plano sobre la mesa.
Merzouga, además, no es un decorado improvisado. Es un campo de dunas con años de rodaje en el Mundial de raids y con infraestructura probada en las dunas de Erg Chebbi, que es exactamente lo que un rally de dos semanas necesita para no improvisar asistencia, combustible y evacuaciones médicas.
El precedente que debería inquietar a los equipos
No es la primera vez que una prueba de resistencia cambia de continente por motivos ajenos al deporte, pero sí es la primera vez en su historia reciente que el Dakar tiene que rehacer su mapa sin margen y con la temporada ya planificada. El precedente más útil es el del propio Rally de Marruecos, convertido en prueba del Mundial FIM de raids y en banco de pruebas involuntario: ASO lleva años ensayando allí formatos que después aplica en enero. Lo que se va a disputar en 2027 es, en buena medida, un Marruecos ampliado y con sello Dakar.
La comparación internacional sirve para medir el riesgo real. El WRC ha sobrevivido a relocalizaciones y a la desaparición de pruebas históricas sin romper su estructura, mientras que los campeonatos que han construido su producto sobre un único mercado han pagado esa dependencia en cuanto el mercado se ha movido. El Dakar acaba de descubrir que su modelo colgaba de un solo país. Doce etapas, un prólogo europeo, y 4.900 kilómetros son una respuesta de emergencia, no una estrategia asentada.
Esta redacción entiende que el movimiento es sensato en lo deportivo y frágil en lo económico. Un rally más corto y más europeo abarata la logística, acerca el producto al aficionado y recupera la navegación como factor diferencial, justo lo que la era saudí había diluido a base de pistas rápidas y dunas infinitas. Pero deja al organizador sin el colchón presupuestario del Golfo y con un interrogante abierto: qué ocurre con los contratos saudíes cuando el conflicto se despeje. Si vuelve el dinero, volverá la tentación.
El siguiente hito es inminente. En los próximos días se espera que ASO comunique oficialmente el cambio de formato y el recorrido definitivo, que se publicará en la web oficial del Dakar y en el reglamento deportivo. Hasta entonces, todo lo que circula por el paddock son certezas a medias.
Análisis de Impacto Motor16
- El dato: doce etapas, 4.900 kilómetros y última especial el 22 de enero configuran un Dakar entre un 30% y un 40% más corto que las ediciones saudíes recientes, con la etapa maratón como principal mecanismo de selección deportiva.
- El rumor: en el entorno de la organización se da por hecho que el paso por España y Portugal se concentrará en dos jornadas, pero ninguna ciudad está confirmada y la elección depende de permisos, no de criterios deportivos.
- El veredicto: el plan B es competitivamente sólido y comercialmente frágil. La prueba gana accesibilidad y pierde músculo financiero, y esa tensión marcará la negociación con Arabia Saudí para 2028.

