El cambio de hora 2026 llega este domingo 25 de octubre y adelanta el anochecer una hora en toda España. Con menos luz, sube el riesgo de atropellos: el 31% de los siniestros con animales ocurre en el último trimestre, según los datos que maneja el sector de la seguridad vial.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: el horario de invierno recorta las horas de luz justo cuando arranca el trimestre con más siniestros con animales implicados.
- Cómo te afecta: la vuelta a casa y el paseo con el perro pasan a hacerse en penumbra o de noche, con menos metros para reaccionar.
- Puntos clave y plazos: en la madrugada del domingo 25 de octubre, a las 03:00 los relojes volverán a las 02:00; no hay trámite ni sanción, solo recomendaciones de la DGT y de la Real Sociedad Canina de España.
Qué cambia exactamente el domingo 25 de octubre
España entra en el horario de invierno: los relojes volverán a las 02:00 en la madrugada del domingo, de modo que ese día tendrá una hora más. El cambio no lo decide cada país por su cuenta. Lo fija la normativa europea sobre el horario de verano, la Directiva 2000/84/CE, y se aplica a la vez en todos los Estados miembros.
Lo que notas tú es otra cosa. La puesta de sol se adelanta sesenta minutos de golpe y muchos trayectos que hasta ahora se hacían con luz diurna pasan a hacerse de noche. No hace falta subir a un puerto de montaña: ocurre en la avenida de vuelta del trabajo y en el arcén de cualquier vía secundaria.
Cómo te afecta al volante y en el paseo
Con la tarde ya oscura coinciden las dos rutinas más expuestas del año. Los desplazamientos de vuelta a casa se hacen en penumbra y los paseos con el perro caen en la franja de máxima circulación. A eso se suma la fauna silvestre, que se mueve al ocaso: jabalíes, corzos y ciervos aparecen en la calzada justo cuando menos se les ve.
El cambio de hora no estrena obligaciones, pero cambia las condiciones de todos los trayectos: ver y hacerse ver pasa a ser la primera medida de seguridad.
Las cifras ayudan a dimensionarlo. Según los datos consolidados de la Dirección General de Tráfico, en un solo año se registran más de 3.000 siniestros con perros implicados en las carreteras españolas. La mayoría no acaba en tragedia, pero todos empiezan igual: alguien que no vio al animal hasta que ya era tarde.
En ciudad el patrón se repite en los pasos de peatones. La franja de vuelta a casa coincide con la hora en que más gente cruza, y muchas de esas personas van vestidas de oscuro en calles donde las farolas no siempre apuntan a la calzada. Ahí el margen del conductor es mínimo: el peatón aparece de golpe al girar una esquina.
La Real Sociedad Canina de España (RSCE) pide a los conductores adecuar la velocidad a la luz disponible y extremar la atención en tramos interurbanos y en vías urbanas secundarias. Cada kilómetro por hora de menos se traduce en metros ganados en la frenada, y en penumbra esos metros son la diferencia entre ver y no ver.
A los dueños les pide lo contrario en apariencia: que el perro sea visible mucho antes de que el coche esté cerca, con elementos reflectantes o luminosos en collar y correa. Su presidente, José Miguel Doval, insiste en que la visibilidad y la responsabilidad compartida entre conductor y propietario son la principal baza para evitar tragedias en las horas de menos luz.
Hay además una obligación que muchos olvidan en cuanto se bajan del coche. El Reglamento General de Circulación exige a los peatones que caminan de noche por vías interurbanas llevar alguna prenda o elemento reflectante que los haga visibles. No es un consejo: es una norma de circulación.
Estas son las medidas que de verdad se notan en las primeras semanas de horario de invierno:
- Ajusta la velocidad a la luz real: en penumbra la distancia de frenado se alarga y el animal aparece antes de que el ojo lo registre.
- Mira el arcén, no solo la calzada: los avisos por fauna se concentran entre el ocaso y la medianoche, sobre todo en vías secundarias.
- Pon reflectante al perro: collar y correa; la RSCE insiste en que el animal sea visible desde lejos.
- No sueltes la correa junto a la calzada: un susto puede llevar al perro a la vía y el conductor no tiene tiempo material para reaccionar.
Por qué el último trimestre es el más delicado del año
El calendario no es casual. Entre octubre y diciembre se concentra el 31% de los accidentes de tráfico con animales implicados, según los datos recogidos en el reportaje de ABC Motor sobre este cambio de hora. El porcentaje sube a medida que se recorta la luz natural y afecta a los dos frentes: la mascota que pasea por la acera y la fauna que cruza donde no hay ni señal ni vallado.
Conviene separar lo que es norma de lo que es consejo. Este domingo no hay multas nuevas ni trámites que cumplir: nadie va a sancionarte por conducir con la luz de siempre. Lo que cambia es el escenario, y ahí la prevención es voluntaria. Otra cosa son las reglas que ya existían: el Reglamento General de Circulación obliga al peatón a hacerse visible de noche en vías interurbanas y, en la mayoría de ciudades, la ordenanza municipal exige llevar al perro con correa en la vía pública.
En Europa es habitual revisar la iluminación de las travesías y reforzar los pasos de fauna en los accesos a las ciudades. En España, la irrupción del jabalí en las afueras ha dejado de ser una anécdota rural y se ha convertido en un aviso recurrente para quien conduce de noche.
El siguiente hito del calendario es marzo: el último domingo de marzo de 2027, salvo cambio normativo, los relojes volverán a adelantarse y las tardes recuperarán esa hora de luz. Hasta entonces quedan cinco meses de vueltas a casa con las luces puestas.

