Siete de cada diez conductores españoles creen que los combustibles renovables pueden descarbonizar la flota sin sustituir los vehículos que ya ruedan.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: el parque español suma 31,7 millones de vehículos y más del 60% supera los diez años, de modo que cualquier vía que actúe sobre el vehículo ya matriculado evita el coste de una renovación completa de flota.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: descarboniza unidades que ya están en nómina, aprovecha la infraestructura de suministro existente y cuenta con un respaldo social del 70%. En contra: exige certificación de origen renovable —la reclaman el 80% de los particulares y el 77% de los profesionales—, la disponibilidad de surtidor fuera de los corredores principales sigue siendo limitada y no resuelve ni las emisiones cero locales ni la seguridad del vehículo antiguo.
- Datos técnicos clave: parque de 31,7 millones de vehículos; 9,2 millones con más de 20 años; 70% de apoyo a los combustibles renovables; 65% partidario de la neutralidad tecnológica; 74% que pide incentivos sin discriminar por tecnología. El informe no publica precio por litro ni coste por kilómetro, así que no hay cifra de TCO cerrada.
Qué mide el informe y por qué afecta a tu flota
El estudio sobre el impacto de la renovación del parque móvil en España lo firma SigmaDos para la Fundación Repsol, con la colaboración de Sernauto, Faconauto y la Universidad Politécnica de Madrid, y el respaldo de la Dirección General de Tráfico. La base: más de 1.500 ciudadanos y 300 profesionales del sector consultados.
El dato que interesa al gestor es el 70% que ve en los combustibles renovables una herramienta para reducir emisiones del parque circulante, con el 71% entre particulares y el 73% entre profesionales. Y, sobre todo, siete de cada diez no plantean electrificación y renovables como alternativas excluyentes, sino como soluciones que se suman. El propio informe sitúa su utilidad donde la electrificación llega con más dificultad: trayectos de larga distancia y nichos de transporte con ciclos de trabajo intensivos.
Hay una condición que el profesional conoce bien: sin trazabilidad no hay métrica. El 80% de los particulares y el 77% de los profesionales piden sistemas transparentes de certificación del origen renovable del carburante. Traducido a gestión, si el suministro no llega con certificado, la reducción no se puede imputar al reporting de sostenibilidad de la empresa ni defenderla ante un cliente que ya audita su cadena de suministro.
Neutralidad tecnológica y el coste real de no tocar el parque
El parque español suma 31,7 millones de vehículos. Más del 60% supera los diez años y 9,2 millones rebasan las dos décadas, según el mismo informe. La consecuencia técnica es conocida: una unidad de más de 20 años puede emitir hasta diez veces más contaminantes que una alternativa moderna, y el 44% de los encuestados coloca el envejecimiento del parque entre sus principales preocupaciones ambientales y de movilidad.
Para una flota que no puede renovar a corto plazo, la vía del combustible renovable actúa sobre el coste de explotación sin tocar la inversión en el vehículo.
El respaldo a la neutralidad tecnológica —que la norma contemple todas las tecnologías disponibles para reducir emisiones— alcanza el 65%. El 44% cree que el proceso no debería centrarse en exclusiva en los 100% eléctricos, y el 60% sabe que un gasolina o diésel nuevo emite menos que uno antiguo. En clave de TCO o Coste Total de Propiedad, la lectura es directa: en reparto interurbano y transporte de mercancías con kilometrajes altos, evitar la sustitución del vehículo elimina de golpe la amortización del activo nuevo.
El freno sigue siendo económico. El 74% de los particulares reclama planes de incentivo a la compra con independencia de la tecnología, y más del 57% cambiaría de coche si esas ayudas llegaran con criterios de neutralidad tecnológica. El informe, eso sí, no publica precio por litro, coste por kilómetro ni cuota de renting: cualquier comparación de TCO entre renovables y eléctrico habrá que construirla con los consumos y los precios de surtidor propios de cada flota.
El documento añade dos capas que también pesan en la decisión. En seguridad vial, el 62% de los conductores y el 70% de los profesionales vinculan los ADAS a una menor gravedad de las colisiones, y más del 70% valora la frenada automática de emergencia o el detector de fatiga. En clave económica, el sector aporta cerca del 9% del PIB y más de dos millones de empleos directos e indirectos, y el 65% considera que rejuvenecer el parque reforzaría la cadena de valor industrial.
Para qué flota encaja y qué conviene vigilar
La vía del combustible renovable encaja sin reservas en flotas con vehículos de combustión que no van a sustituirse a corto plazo: reparto interurbano, larga distancia, industriales con alto kilometraje anual y flotas mixtas donde el eléctrico cubre el último kilómetro y el térmico asume el resto. Ahí el ahorro no viene del precio del litro, sino de la amortización que no se paga.
No es la respuesta para todo. Una flota con reparto urbano de baja autonomía diaria y base de recarga propia encontrará en el eléctrico una solución más completa, con emisiones cero locales que el combustible renovable no ofrece. Y ninguna de las dos vías arregla por sí sola la seguridad del vehículo antiguo, que es el otro frente abierto del parque.
Antes de firmar conviene revisar cuatro puntos: certificado de origen renovable en cada suministro, disponibilidad real de surtidor en la ruta habitual, precio por litro frente al diésel y plazo de renovación de la unidad más antigua de la flota. El informe no publica calendario legislativo ni importes de ayuda: fija una foto social, no una norma. Con ese material, la decisión sigue siendo del gestor, que es quien tiene los kilómetros y los costes reales sobre la mesa.

