Este BMW M5 parece normal, pero esconde el motor W10 soñado por Piëch para un deportivo nonato de Volkswagen

Broad Arrow Auctions saca a subasta este BMW M5 E39, que parece una unidad ‘del montón’ y no precisamente en perfecto estado de revista. Sin embargo, es una máquina única en el mundo. Una ‘mula’ creada por Piëch para un proyecto de ensueño.

A simple vista, cualquiera diría que se encuentra delante de un BMW M5 de la generación E39 más. Una de las berlinas deportivas más admiradas de finales del Siglo XXI (estuvo en producción entre 1998 y 2003), con su elegante carrocería, propulsión trasera y el espectacular corazón S62 bajo el capó delantero. Pero este ejemplar esconde una sorpresa que lo convierte en una auténtica rareza: su motor no es el 4.9 V8 atmosférico de BMW, sino un extraordinario W10 atmosférico desarrollado por Volkswagen.

La historia comienza en el año 1999, cuando Volkswagen decide adquirir este BMW M5 con una idea bastante peculiar. La intención era desarrollar una berlina de altos vuelos y capaz de poderse enfrentar al deportivo alemán utilizando tecnología propia. Y aunque instalar un motor V8 como el utilizado por algunos modelos del Grupo Volkswagen por entonces habría sido la solución más sencilla, Ferdinand Piëch tenía otros planes muy diferentes.

El entonces máximo responsable del Grupo Volkswagen quería algo mucho más especial para dar vida a su fascinante berlina deportiva. Y el corazón que había desarrollado para impulsarlo no cabía en ningún modelo de su catálogo. De ahí que decidieran apostar por este particular BMW M5.

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Piëch juntó dos motores VR5 para crear un extraordinario W10

2005 BMW M5 E39 W10 VW. Imagen motor.

La receta de Piëch fue tan sencilla de explicar como compleja de ejecutar: combinar dos motores VR5 de cinco cilindros y 2,5 litros para crear un único propulsor atmosférico con diez cilindros.

El resultado fue un 5.0 W10 que era capaz de desarrollar alrededor de 480 CV de potencia y 592 Nm de par motor. Unas cifras extraordinarias para finales de los años ‘90, especialmente en un automóvil que conservaba la configuración de tracción trasera y la transmisión manual de aquel BMW M5 original, cuyo S62 se conformaba con 400 CV y 500 Nm. Cifras que le valían al de Múnich para acelerar de 0 a 100 km/h en 5,3 segundos y para alcanzar una velocidad máxima limitada a 250 km/h.

El proyecto, sin embargo, nunca pasó a producción. Sin embargo, Volkswagen llegó a fabricar apenas unas pocas unidades del peculiar motor y destinó cerca de 2 millones de euros de la época a su desarrollo.

Aunque el W10 terminó convirtiéndose en un callejón sin salida a nivel tecnológico, su importancia dentro de la historia de Volkswagen es considerable. La experiencia adquirida durante su desarrollo contribuyó al nacimiento de otros motores de arquitectura W, entre ellos el célebre W12, formado a partir de dos bloques VR6, y posteriormente el espectacular W16 empleado por modelos como los Bugatti Veyron o Chiron.

Este particular BMW M5 se convirtió en el ‘daily’ de Piëch

2005 BMW M5 E39 W10 VW. Imagen trasera.

Este BMW M5 no es solamente especial por su particular mecánica. También tiene una historia directamente relacionada con mismísimo Ferdinand Piëch, quien llegó a utilizar el prototipo como vehículo personal durante un tiempo. Volkswagen sometió el automóvil a numerosas pruebas para comprobar el comportamiento y la viabilidad del propulsor antes de abandonar definitivamente el proyecto.

Y ahí reside buena parte de su atractivo actual. Se cree que únicamente se fabricaron tres motores W10, y este BMW M5 sería el único instalado en un automóvil homologado para circular por carretera.

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Además, mantiene dos características que cualquier aficionado a los BMW M5 E39 agradecerá: cambio manual de seis velocidades y tracción trasera.

Broad Arrow lo sacará a subasta y podría superar la barrera de los 300.000 euros

2005 BMW M5 E39 W10 VW. Imagen interior.

Ahora, esta pieza única busca nuevo propietario. Son los chicos de Broad Arrow Auctions quienes tienen previsto subastarla el próximo 9 de octubre con una estimación de entre 250.000 y 350.000 euros. Una cantidad elevada, pero acorde con la rareza de un automóvil que probablemente no vuelva a tener un equivalente.

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Eso sí, no estamos ante un ejemplar de museo impoluto. El cuadro de instrumentos y el odómetro originales fueron sustituidos, por lo que no existe información fiable sobre su kilometraje. Además, la carrocería presenta marcas, rozaduras y numerosos impactos de piedras en la zona frontal.

Precisamente esas señales sugieren que este BMW M5 no ha pasado toda su vida encerrado en una colección. Ha sido utilizado y conducido, algo que quizá resulte todavía más apropiado para un automóvil concebido originalmente como un experimento tecnológico.

Las 5 claves de este BMW M5 W10

  1. Es un BMW M5 E39, pero no utiliza el clásico V8 S62.
  2. Bajo el capó esconde un W10 atmosférico de 5,0 litros y 480 CV.
  3. Volkswagen creó el motor combinando dos bloques VR5 de cinco cilindros.
  4. Se cree que solo existen tres W10, y este sería el único instalado en un coche homologado para carretera.
  5. Su próxima subasta parte de una estimación de 250.000 a 350.000 euros.

Fotos: Broad Arrow Auctions