La Dirección General de Tráfico lleva tiempo avisando de que el futuro de la seguridad vial en España pasa por una tolerancia cada vez menor con el alcohol al volante. Lo que hace unos años parecía una utopía —la famosa tasa cero— está hoy más cerca que nunca de convertirse en realidad. La DGT ya ha deslizado su intención de rebajar los límites actuales y aplicar una política mucho más restrictiva, alineada con la tendencia europea.
El objetivo de la DGT es claro: reducir la siniestralidad. Porque, pese a las campañas de concienciación y al endurecimiento de las sanciones, el alcohol sigue estando presente en un porcentaje preocupante de los accidentes mortales. El cambio normativo de la DGT no afectará a todos por igual en un primer momento, y eso es precisamente lo que marcará el calendario de implantación de esta medida.
4Más controles y tecnología para hacerlo posible
Para que la tasa cero sea efectiva, la DGT reforzará los controles de alcoholemia. No solo en número, sino también en medios técnicos. Los dispositivos de detección serán más rápidos, precisos y capaces de realizar cribados masivos en pocos minutos.
Además, el futuro pasa por los sistemas antiarranque con alcoholímetro integrado (alcolock), que ya son obligatorios en algunos vehículos profesionales de nueva homologación en Europa. Estos dispositivos impiden arrancar el coche si el conductor ha bebido, y se perfilan como una de las herramientas clave en los próximos años.


