No ofrece suspensión adaptativa, pero su paso por curva es sensacional. La doble salida de escape es exclusiva de los GT.

Artículo anteriorPrueba Peugeot 3008 GT 2.0 BlueHDI. Movimientos
Artículo siguientePrueba Peugeot 3008 GT 2.0 BlueHDI. Pantallas