Lunaz ha convertido un Range Rover clásico en un coche eléctrico de cero emisiones y el resultado se llama Kermit. La unidad, con carrocería en verde intenso y habitáculo a juego, es la interpretación más extrema del restomod eléctrico de lujo que firma el preparador británico.
El nombre no es casual: homenajea a Kermit the Frog, la rana Gustavo de Barrio Sésamo, y de ahí el verde que invade la chapa y la cabina. Los detalles en blanco y naranja, con cinturones de seguridad del mismo tono, rematan una pieza que se aleja a propósito de cualquier restauración convencional.
La fórmula de Lunaz: reconstruir todo lo que rodea al icono
Lunaz no se limita a devolver un coche antiguo a su estado original. Fundada en Reino Unido en 2018, la compañía parte de modelos con fuerte valor histórico y reconstruye carrocería e interior, pero les incorpora tecnología actual. En el Range Rover clásico, eso incluye la posibilidad de sustituir la mecánica original por un sistema de propulsión eléctrico, con motores V8 de combustión como alternativa para quien no quiera renunciar al sonido.
Sobre esa base, el Kermit demuestra hasta dónde puede llegar la personalización. El resultado es prácticamente una pieza única, y la segunda unidad de la serie, bautizada como Nevada, sigue el mismo camino con un verde oscuro desarrollado específicamente para integrarse con el paisaje del estado norteamericano que le da nombre.
El contexto acompaña: la primera serie de Range Rover Classic destinada al mercado estadounidense se ha agotado apenas unos meses después de que la empresa empezara a operar en él. El interés ha empujado a Lunaz a preparar una ampliación en sus instalaciones de Silverstone, donde prevé duplicar tanto los turnos como el tamaño de su plantilla.
Electrificar un clásico no consiste en borrar su historia, sino en decidir qué parte de ella se conserva y qué parte se reescribe.
Las claves técnicas
- Qué es: un restomod eléctrico de lujo construido sobre la base del Range Rover clásico, con carrocería e interior reconstruidos y propulsión moderna.
- Qué resuelve: permite usar un clásico con prestaciones actuales y cero emisiones locales, sin renunciar a la estética que lo convirtió en icono.
- Dónde y cuándo llega: la próxima generación admitirá techo rígido o descapotable, dos o cuatro puertas y mecánica eléctrica o V8 de más de 350 CV; su precio aún no se ha comunicado.
Dos carrocerías, dos mecánicas y más de 350 CV
La próxima generación de la serie Classic ya está tomando forma. Los futuros clientes podrán combinar carrocerías con techo rígido o descapotables, configuraciones de dos o cuatro puertas y dos alternativas mecánicas: propulsión eléctrica o motor V8. En ambos casos, Lunaz anuncia más de 350 CV.
El precio de esa nueva hornada todavía no se ha comunicado. Como referencia, algunas de las creaciones anteriores del preparador se han movido entre los 400.000 y los 800.000 euros, una cifra que explica que este tipo de transformaciones juegue en una categoría muy distinta a la de una restauración clásica.

El interior, pieza a pieza
En el habitáculo predominan el cuero marfil, los textiles inspirados en modelos históricos y las molduras de madera hechas a mano. Cada unidad se ajusta a lo que pide su propietario, y ahí está buena parte del valor: no se compra un coche terminado, se encarga una pieza irrepetible.
Lo que este restomod dice del futuro del clásico
La conversión de clásicos al eléctrico lleva años dejando de ser una curiosidad de taller para convertirse en un segmento propio. Lo que aporta Lunaz al debate no es la tecnología, sino el método: conservar aquello que convirtió al modelo en un icono y reconstruir todo lo demás alrededor de las necesidades del propietario.
El detalle que separa a este Range Rover eléctrico de un eléctrico de serie es que aquí la conversación no gira en torno a los kWh. No se discute la autonomía homologada ni la potencia de carga, sino la fidelidad al original y el nivel de personalización. Para el comprador, eso cambia la lista de comprobación antes de firmar: importa más el acabado del cuero que la curva de carga.
Queda una vertiente práctica que el aficionado a los clásicos conoce bien. La electrificación obliga a integrar batería, electrónica de potencia y gestión térmica donde antes solo había un motor de combustión y sus depósitos, y ese trabajo se documenta unidad a unidad. En piezas de este calibre, la trazabilidad del proyecto pesa tanto como el propio coche.
El siguiente hito de la compañía pasa por la ampliación de Silverstone y por la llegada de la nueva generación, con dos carrocerías, dos y cuatro puertas y las dos mecánicas ya citadas. Con la primera serie estadounidense agotada, la lista de espera se convierte en la variable que marcará el ritmo del preparador.

