El Ford Kuga PHEV homologa 68 km en modo eléctrico y cuesta unos 12.000 euros menos que el RAV4 enchufable.
El SUV híbrido enchufable de Ford arranca en 34.178,47 euros al contado, frente a los 46.750 euros del Toyota RAV4 PHEV. Esa diferencia deja al modelo del óvalo por debajo incluso de varios competidores de origen chino, y lo hace sin renunciar al distintivo ambiental CERO de la DGT ni al acceso a las zonas de bajas emisiones de las grandes ciudades.
La clave está en un sistema de propulsión que Ford lleva años afinando. Bajo el capó late un motor de gasolina de 2.5 litros atmosférico y cuatro cilindros que trabaja junto a un propulsor eléctrico. La suma da 243 CV de potencia conjunta, gestionados por una transmisión automática de tipo CVT.
La propuesta de Ford: 243 CV y etiqueta CERO bajo los 35.000 euros
Las prestaciones no son las de un deportivo, pero cumplen con holgura para un SUV familiar. El 0 a 100 km/h llega en 7,3 segundos y la velocidad punta se declara en 200 km/h. Hablamos de cifras más que aceptables para el uso diario y para los desplazamientos largos de fin de semana.
El apartado eléctrico es el que decide la factura de combustible. El Kuga PHEV equipa una batería de 10,7 kWh de capacidad, de la que extrae una autonomía eléctrica declarada de 68 km. No es la cifra más generosa del segmento PHEV actual, pero sí suficiente para cubrir la mayoría de trayectos urbanos sin encender el motor térmico.
Un híbrido enchufable no es un eléctrico recortado: con 68 km diarios bien aprovechados, la gasolina pasa a ser el plan B y no la norma.
Eso sí, conviene entender cómo se mide. La autonomía de 68 km es el dato declarado por la marca en ciclo de homologación, y en uso real depende del tipo de vía, la temperatura exterior y el estilo de conducción. En autopista, con el coche cargado, la cifra baja de forma habitual.
Ficha técnica esencial
- Capacidad de batería: 10,7 kWh.
- Autonomía eléctrica declarada: 68 km en modo eléctrico, según el dato de la marca en ciclo de homologación.
- Potencia conjunta: 243 CV, con motor de gasolina de 2.5 litros atmosférico y un eléctrico.
- Prestaciones: de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y 200 km/h de velocidad punta.
- Precio: 34.178,47 euros al contado o 160 euros al mes con el plan multi-opción.
Cómo funciona su híbrido enchufable

Un PHEV, o híbrido enchufable, juega con dos fuentes de energía. En ciudad y a baja velocidad, el Kuga puede circular en modo eléctrico y consumir cero gasolina. Cuando la batería se agota, entra el motor de combustión y el coche se comporta como un híbrido convencional, con recuperación de energía en las frenadas.
Lo que aporta el sistema es flexibilidad. En trayectos cortos funciona como un eléctrico; cuando la batería baja, el motor térmico toma el relevo sin dejar tirado al conductor. El propietario aprovecha la red doméstica para recargar a diario y se olvida de buscar un punto de carga en cada viaje.
Lo que cambia para el conductor que elige PHEV
El equipamiento del acabado Titanium ayuda a entender por qué el Kuga sigue siendo competitivo pese a los años. De serie incluye:
- Llantas de 17 pulgadas y faros LED.
- Cámara de visión trasera y sensores de aparcamiento delantero y trasero.
- Control de crucero, acceso sin llave y arranque sin llave.
- Climatizador bi-zona y asientos delanteros con ajuste en altura.
- Cuadro de instrumentos digital de 13 pulgadas y pantalla central de 13,2 pulgadas.
La financiación añade otra capa de atractivo. Con el plan multi-opción, el Kuga PHEV se puede disfrutar por 160 euros al mes, y al final del contrato el cliente elige entre devolverlo, cambiarlo por otro modelo o quedárselo pagando el valor residual.
La letra pequeña está en la disciplina del propietario. Un PHEV que nunca se recarga acaba gastando más que un híbrido convencional, porque arrastra el peso de la batería sin aprovechar su ventaja. La etiqueta CERO, además, se mantiene mientras se cumplan los requisitos de autonomía eléctrica que exige la normativa.
Análisis: dónde encaja el Kuga PHEV en 2026
Ford lleva años ofreciendo esta alternativa al RAV4, y el tiempo no ha pasado en balde. El Kuga PHEV no presume de la batería más grande ni de la autonomía eléctrica más alta, pero juega la carta del precio y del equipamiento completo. Frente a los SUV enchufables chinos, que han llegado con cifras eléctricas superiores, mantiene la ventaja de una red de servicio consolidada y una mecánica conocida.
El mantenimiento también juega a su favor. La transmisión CVT, sin embragues que desgastar como en un doble embrague, y el motor de gasolina atmosférico, sin turbo ni sobrealimentación compleja, se traducen en una factura de taller previsible. Es un argumento que pesa cuando el coche deja de ser nuevo.
La limitación está clara y conviene decirla: 10,7 kWh es una capacidad pequeña para los estándares de 2026. Quien haga muchos kilómetros en eléctrico y quiera espaciar las recargas deberá mirar hacia modelos con paquetes mayores. Quien haga trayectos cortos y algún viaje al año encontrará aquí un equilibrio difícil de batir en euros por kilómetro.
Mirando hacia adelante, la pregunta es cuánto tiempo mantendrá Ford esta fórmula de precio contenido. El Kuga es un veterano del segmento, y su relevo tecnológico llegará antes o después. Mientras tanto, la oferta actual deja uno de los SUV enchufables más accesibles de su tamaño al alcance de quien hasta ahora solo miraba a Toyota.

