Verstappen gana por primera vez el GP de Singapur de F1 y Antonelli se marcha con 101 puntos de ventaja en el Mundial. Charles Leclerc acabó segundo y el propio Antonelli, tercero, en una tarde en la que Ferrari volvió a dejar escapar un resultado que tenía en la mano.
Diez intentos hicieron falta. Marina Bay se le había resistido al neerlandés en sus nueve visitas anteriores, y esta vez se resolvió por 7,3 segundos sobre el Ferrari, sin sustos en la segunda mitad de carrera y con un ritmo que nadie más sostuvo.
La salida fue lo único que apretó de verdad. Leclerc arrancó mejor desde la primera fila y se asomó por el interior en la frenada de la curva 1, pero el de Red Bull cerró la puerta por centímetros. En cuanto los blandos del monegasco empezaron a caer, el líder se marchó a medio segundo por vuelta y la ventaja llegó a los cuatro segundos antes de la primera parada.
Por qué el Red Bull de 2026 sí encaja en el trazado callejero
Marina Bay exige tracción a baja velocidad, frenadas limpias y paciencia con el neumático. Durante una década, el paquete de Red Bull no encontró ese equilibrio. El arranque del nuevo ciclo técnico ha desplazado el peso del rendimiento desde la carga aerodinámica pura hacia la entrega de potencia eléctrica y la eficiencia, y ahí el coche de Verstappen sí se siente cómodo: dos victorias consecutivas lo confirman.
Segunda seguida.
El nuevo reparto del pelotón también se notó por detrás. Audi y Cadillac ya están en la parrilla y ninguno fue protagonista por méritos propios: Gabriel Bortoleto se quedó parado en la recta de meta con un problema de cambio que bloqueó la salida de boxes y nadie aprovechó el primer coche de seguridad virtual. Valtteri Bottas estuvo a punto de ser doblado por su propio compañero. El parte oficial de la FIA registra dos neutralizaciones y un goteo de abandonos por problemas mecánicos.
Antonelli no está ganando el Mundial por velocidad pura, sino porque cada domingo alguien desde un muro de boxes insiste en regalarle puntos.
Ferrari y el muro: la estrategia que regaló un podio

Ferrari tenía dos coches en el top cinco y eligió dos caminos distintos. Leclerc y Antonelli cambiaron neumáticos bajo el coche de seguridad virtual de la vuelta 39, provocado por el abandono de Lance Stroll. Hamilton se quedó en pista con un juego de blandos ya usado y completó una tanda de 44 vueltas que le llevó del podio al sexto puesto.
No fue un error de cálculo aislado, sino el enésimo capítulo de un patrón conocido: el muro rojo reacciona bien cuando toca cubrir al rival de delante y se bloquea cuando tiene que elegir entre sus dos pilotos. Leclerc recortó hasta 8,3 segundos en la vuelta 55 de 62, pero el margen nunca volvió a moverse de ahí.
Muro, otra vez.
Con el neumático destruido, Hamilton aguantó la presión de Norris durante varias vueltas y terminó claudicando: Antonelli le pasó camino del podio y Piastri, quinto tras un pinchazo lento que le obligó a parar otra vez, le dejó sexto. El italiano firmó un podio que, en términos de campeonato, vale más que cualquier victoria.
Del resto, poco que rascar. Russell salió decimonoveno por una sanción en la unidad de potencia y remontó hasta el noveno, aunque fue el último en en entrar a boxes y lo hizo justo cuando la neutralización terminaba. Gasly, séptimo en parrilla, desapareció del top ten; Bearman firmó adelantamientos de mérito, incluido uno por el interior a Sainz, y se fue con un duodécimo puesto que no refleja su tarde. Colapinto y Albon no terminaron.
Los 101 puntos de Antonelli y la pregunta incómoda en Mercedes
La cifra tiene truco de escala. 101 puntos son más de cuatro victorias de ventaja sobre el segundo clasificado, y eso, en un calendario de más de veinte grandes premios, significa algo muy concreto: Antonelli puede permitirse un fin de semana malo en Austin y seguir controlando el campeonato. La primera oportunidad matemática de proclamarse campeón llega precisamente allí.
Mercedes ya ha vivido algo parecido y sabe dónde está el peligro. En 2020 gestionó una temporada con más de cien puntos de diferencia entre sus dos pilotos y comprobó que el problema, en esos casos, no está en la pista sino en el vestuario: cada orden de equipo, cada reparto de piezas nuevas y cada declaración pública se leen con lupa. El examen ahora es de gestión, no de velocidad.
El ejemplo de McLaren, que vuelve a tener a sus dos pilotos peleando en la misma zona de puntos sin que el equipo se rompa, demuestra que esa convivencia es posible. Ferrari, en cambio, acumula una temporada de decisiones partidas: en Singapur dejó a un coche en pista con la goma cocida durante 44 vueltas y al otro le dio neumático nuevo. Esta redacción entiende que el título ya no depende de la velocidad de nadie, sino de la capacidad de los dos grandes equipos para no estorbarse a sí mismos.
Bola de partido.
El primer match point de Antonelli llega en Austin. Si suma lo que necesita, las últimas carreras entrarán en modo gestión y lo que de verdad se jugará será la foto de 2027: qué asiento ocupa cada piloto en un mercado que todo el paddock espera que se mueva antes de diciembre.
Análisis de Impacto Motor16
- El dato: 101 puntos equivalen a más de cuatro victorias. Antonelli llega a Austin con margen para fallar una carrera entera y seguir dependiendo de sí mismo.
- El rumor: en el paddock empieza a circular una pregunta que nadie responde en voz alta: qué papel queda para Russell en Mercedes a partir de 2027 si el título se resuelve tan pronto y con esa diferencia.
- El veredicto: la victoria de Verstappen es una nota estadística en su historial; el campeonato lo decidirá lo que Ferrari no acierte y lo que Mercedes no rompa.

