miércoles, 17 agosto 2022

Ferrari se derrota de nuevo: cuando ya no es cuestión de perder, sino la forma de hacerlo

“El objetivo del GP de Hungría no es ganar, sino un doblete”. Mattia Binotto elevaba el listón tras el error de Leclerc y las dudas estratégicas con Carlos Sainz en el Gran Premio de Francia. Leclerc se abría a ganar el resto de las carreras del campeonato para plantar cara a la desventaja frente a Max Verstappen y Red Bull. En Ferrari se mostraban seguros de que el F1-75 encontraría en Hungaroring un guante para sus características.

Efectivamente, Ferrari arrasó a una vuelta el viernes, con simulaciones de carrera que daban casi medio segundo de ventaja por vuelta sobre Verstappen. El sábado, Sainz no logró la pole por 44 milésimas, pero arrancaría segundo, con Leclerc por detrás. Incluso un problema mandaba a Max Verstappen a la décima posición de parrilla. Todo apuntaba a que el ambicioso objetivo de Binotto podía cumplirse, y con cierta facilidad. Sin embargo…

La mayor derrota de la temporada para Ferrari en el GP de Hungría

Ferrari sufrió la mayor derrota de la temporada en Hungaroring. Por inesperada, y por dolorosa, tanto en términos de imagen como por balance para el campeonato. No llegó a caer la tormenta de agua esperada en la carrera, pero sí lo hizo sobre el equipo italiano, tanto por la evolución en contra de la pista, como por otra discutible actuación estratégica de su muro de boxes, que venía a sumarse a otras tantas esta temporada. Aquí sí llovía sobre mojado.

Leclerc llegó a ponerse en cabeza tras superar a Russell en la carrera, y abrió una cómoda ventaja. Todo parecía en orden hacia esa victoria, quién sabe si el doblete, aunque Ferrari había vuelto a dejar colgado a Sainz con su primera parada. El piloto quería alargar el relevo y montar blandos hasta el final para rematar la faena. Como Sainz en otras ocasiones, piloto y equipo no coincidían en su estrategia. Pero el equipo apostó por usar el duro para llegar hasta el final de la carrera, anticipando. parada ante la segunda de Verstappen. El error se pagó caro. Al poco tiempo, sus neumáticos se convirtieron en piedras. Leclerc necesitó una tercera parada, ahora sí con blandos. Mientras, desde atrás Verstappen llegaba como un disparo.

“Nuestra simulación era que podría haber sido un par de vueltas difíciles de calentamiento, hubiera sido más lento durante 10 u 11 vueltas (con el duro), y luego se habría recuperado y sido más rápido en un stint de 30 vueltas”, explicaría Binotto al terminar la prueba, abrumado por el cuestionamiento a otra estrategia errónea a todas luces que ni el piloto entendía, mientras intentaba defender a su equipo estratégico, con el español Iñaki Rueda al frente. “Estábamos tratando de proteger la posición sobre Max. Sin duda, habría sido demasiado tiempo para los blandos”. El tiro por la culata.

Sin embargo, en Ferrari también habían quedado desconcertados por el cambio de comportamiento de su monoplaza el domingo con todos los compuestos. El F1-75 no era el mismo con temperaturas más bajas de lo esperado. “Es importante decir que el coche no estaba funcionando como se esperaba. No teníamos la velocidad que esperábamos echando la vista atrás al viernes, al ritmo de carrera que tuvimos el viernes. En general, la velocidad de hoy no fue lo suficientemente buena y, independientemente de los neumáticos que usáramos, no fuimos tan rápidos como esperábamos”.

Verstappen rompió todos los esquemas en el GP de Hungría

Por el contrario, Verstappen y Red Bull desplegaron su habitualmente agresiva y creativa capacidad estratégica desde la distancia de una lejana décima posición. El holandés comenzó con blandos (frente a los medios de Ferrari) y cambió al compuesto intermedio, en una segunda parada de ataque a Hamilton y Sainz para colocarse segundo. Ferrari intentó responder para proteger la posición en pista de Leclerc con esa segunda parada, y se disparó en el pie. Quizás, es que nunca hubo alternativas.

“Hoy quizá la estrategia fue lo de menos, no teníamos ritmo. Estas temperaturas nos han afectado para mal, hemos sufrido mucho con todos los compuestos durante toda la carrera, parece que ese medio segundo que le metíamos a Red Bull nos lo han metido ellos hoy, también ha pasado lo mismo con Mercedes”, resumía Sainz, defendiendo la teoría de Binotto de que la estrategia cuestionada de Ferrari era tan solo un intento de poner parches al desconcertante rendimiento del monoplaza italiano. En otras carreras, el calor que sentaba bien al F1-75 no ayudaba al RB18 de Red Bull. Parece que en Hungaroring fue a la inversa.

El pasado año Sebastian Vettel no pudo superar en toda la carrera a Esteban Ocon (primero y segundo). Sin embargo, un año después, Max Verstappen ganaba desde la décima posición con un estilo estratégico muy diferente. Hungaroring es uno de los peores circuitos para adelantar. Sainz salía segundo y Leclerc. Acabaron cuarto y sexto.

Para Ferrari comienza un calvario

Del potencial doblete en una pista a priori idónea, a la peor carrera de la temporada 2022 para el equipo italiano. Leclerc se marcha de vacaciones con 80 puntos de desventaja frente a Max Verstappen, el equivalente a tres grandes premios de margen. Para Ferrari comienza ahora un calvario público de tres semanas, y la moral tocada. De nuevo, quedaron en evidencia las costuras del equipo italiano para lograr el título. No basta contar con un monoplaza veloz.

Otro tanto pareció sucederle a Alpine el domingo. Tras un prometedor rendimiento viernes y sábado, en seco y en mojado, al A522 se le atragantaron las temperaturas y el compuesto duro el domingo. Al final, el octavo y noveno puesto de Alonso y Ocon permiten al equipo francés cerrar por vacaciones con cuatro puntos de ventaja sobre McLaren. Esta vez, Lando Norris pudo con los dos Alpine, una vez más favorecido por el pobre rendimiento de un Daniel Ricciardo, que se ha convertido en un lastre para luchar por el cuarto puesto del campeonato con el equipo francés.

A falta de otros rivales, Esteban Ocon se lió a palos con su propio compañero de equipo, tanto en la salida como en algún otro momento de la carrera. Alonso no hizo leña después de la carrera, y tenía motivos. Se nota que el viernes ha cumplido ya 41 años.