Ford Everest Wolftrak: el 4×4 de chasis de largueros sobre base Ranger que busca hueco como SUV de trabajo

El acabado sustituye al Wildtrak y añade enganche de fábrica, controlador de frenos integrado y neumático todoterreno sin sobrecoste. De momento, Ford solo ha confirmado su comercialización en Australia.

Ford ha ampliado la familia Wolftrak al Everest, un 4×4 de chasis de largueros con V6 diésel y 3.500 kg de remolque.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: Ford estrena en un SUV la denominación Wolftrak que ya usó en la Ranger, sobre la misma estructura de largueros y travesaños que la pick-up. Es la alternativa de trabajo al Toyota Land Cruiser en Australia, aunque su venta en España no está confirmada.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: 3.500 kg de capacidad de remolque con enganche instalado de fábrica y controlador de frenos integrado; V6 diésel de 250 CV y 600 Nm; opción de neumático todoterreno sin sobrecoste. En contra: sin confirmación de comercialización en España; pierde los faros Matrix LED del Wildtrak; los precios australianos no son trasladables a nuestro mercado.
  • Datos técnicos clave: siete plazas en tres filas; 3.500 kg de remolque; 2.0 biturbo de 210 CV y 500 Nm o 3.0 V6 de 250 CV y 600 Nm, con cambio automático de diez relaciones y tracción 4WD; desde 73.000 dólares australianos, unos 43.800 euros con cambio ilustrativo.

Qué cambia el Wolftrak frente al Wildtrak

La denominación Wolftrak nació en la Ranger y ahora se estrena por primera vez en un SUV. Se coloca por encima de los Active y Sport y por debajo de los Tremor y Platinum, y toma el relevo del Wildtrak, que se comercializó como edición limitada durante 2026, según el dosier de prensa de Ford. De momento, la marca solo ha confirmado su venta en Australia.

Los cambios se concentran en la imagen, el habitáculo y el equipamiento de remolque. Fuera aparece una parrilla de panal con inserciones Zest Green y emblemas específicos en puertas y portón, junto al nuevo color Traction Green heredado del Ranger Super Duty. La versión pierde los faros Matrix LED del Wildtrak y monta de serie llantas negras de 20 pulgadas con neumáticos para todas las estaciones, aunque Ford permite pasar sin sobrecoste a llantas de 17 pulgadas con neumáticos todoterreno.

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Dentro mantiene las siete plazas repartidas en tres filas y añade detalles verdes en salpicadero, puertas y asientos de cuero. El equipamiento incluye asientos delanteros calefactados y ventilados, regulación eléctrica del conductor en diez posiciones, instrumentación de 8 pulgadas, pantalla multimedia de 12 pulgadas y Pro Power Onboard con inversor de corriente.

El remolque es el argumento más profesional de esta versión. A los 3.500 kg de capacidad máxima se suman un enganche instalado de fábrica, controlador de frenos integrado, alarma de conexión, vigilancia del ángulo muerto que contempla la longitud del remolque y el asistente Pro Trailer Backup Assist. Es la dotación que un autónomo o una PYME valora por encima de un acabado deportivo, porque evita pasar por taller para legalizar el enganche.

Un SUV de trabajo con 3.500 kg de remolque y neumático todoterreno de serie solo se justifica si el día a día incluye lastre, barro o remolque.

Las configuraciones que conviene mirar

VersiónRemolque y plazasMotorización
Wolftrak 2.0 biturbo 4×43.500 kg / siete plazas210 CV y 500 Nm; automático de diez relaciones; 4WD
Wolftrak 3.0 V6 turbodiésel3.500 kg / siete plazas250 CV y 600 Nm; automático de diez relaciones; 4WD
Wolftrak con llantas de 17 pulgadas3.500 kg / siete plazasMisma mecánica; neumático todoterreno sin sobrecoste

Para qué uso encaja y qué costaría en España

La oferta mecánica es íntegramente diésel. El 2.0 biturbo de cuatro cilindros entrega 210 CV y 500 Nm, mientras que el 3.0 V6 turbo alcanza 250 CV y 600 Nm. Ambos van asociados a un cambio automático de diez velocidades y a tracción total 4WD.

Los precios australianos parten de 73.000 y 79.990 dólares australianos: unos 43.800 y 48.000 euros aplicando un cambio ilustrativo de 0,60 euros por dólar. La propia marca no los presenta como tarifas trasladables a España, así que cualquier previsión para nuestro mercado queda por confirmar.

Por concepto, el Everest se mide con el Toyota Land Cruiser Prado, que compite en la misma liga en Australia y que aquí sí está a la venta. Si el Wolftrak llegase a España, su cliente natural sería el profesional que necesita siete plazas, capacidad de arrastre real y aptitud fuera del asfalto, y que agradece un seis cilindros diésel. Ford vende en España la Ranger con motores diésel de cuatro y seis cilindros, además de la versión híbrida enchufable, y el Bronco cubre el todoterreno puro con V6 de gasolina.

La duda razonable está en el hueco: entre la Ranger PHEV, con etiqueta y coste de uso contenido, y el Bronco, el Everest tendría que justificarse por precio. Ahora bien, para una flota de obra, servicio técnico o explotación agrícola que arrastre maquinaria de forma habitual, la combinación de 3.500 kg de remolque y neumático todoterreno de serie es difícil de igualar sin subir de segmento.

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Veredicto profesional: para quién tendría sentido y para quién no

El Everest Wolftrak no es un coche para quien hace carretera y busca confort: un SUV de bastidor de largueros pesa más y se comporta peor en autopista que un monocasco equivalente. Su terreno es otro. Encaja con el autónomo o la PYME que trabaja en entornos rurales, obra o instalaciones, que arrastra remolques pesados y que además quiere siete plazas para un uso mixto de trabajo y familia. También con flotas de servicios técnicos que operan fuera del asfalto.

No encaja, en cambio, con quien busca un vehículo de reparto urbano: el consumo de un V6 diésel de 250 CV y la altura libre no juegan a favor en ciudad. Tampoco con el gestor de flota que priorice un TCO (Coste Total de Propiedad) ajustado, porque no hay oferta publicada en España ni cuota de renting disponible. Y hay dos puntos que conviene vigilar si finalmente llega: la pérdida de los faros Matrix LED resta dotación en carretera, y queda por ver cómo encaja el modelo en la estrategia europea de Ford, hoy apoyada en la Ranger PHEV.

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El primer hito a seguir es la respuesta comercial del acabado en Australia. La confirmación de venta en España, si se produce, será la señal que esperan los profesionales que hoy solo pueden recurrir al Land Cruiser Prado en este nicho.