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Volvo V90 Cross Country. Para viajar por carretera, o sin ella

Días antes del Salón de París, evento al que una vez más no acudirá, Volvo ha desvelado el V90 Cross Country, un familiar de gran tamaño -mide 4,94 metros de largo por 1,88 de ancho- que se convierte en la cuarta alternativa dentro de la nueva serie 90. En concreto, comparte carrocería con el V90, pero recibe detalles estéticos que acentúan su aspecto de todocamino 'explorador', al margen de una altura libre al suelo mucho más generosa, que alcanza los 21 centímetros y sirve para incrementar los ángulos de movilidad 'off road': hasta los 18,9 grados el de ataque y hasta 20,7 el de salida. Una mayor altura que, lógicamente, penaliza la aerodinámica, pues el V90 Cross Country, con sus 1.543 milímetros hasta la antena, anuncia un Cx que va, según versiones, de 0,35 a 0,37.

Con su lanzamiento, además, la firma sueca prolonga una fórmula que le ha dado buen resultado desde que en 1997 apareciese el primer V70 XC, que ya recibió la denominación Cross Country y estuvo a la venta tres años, con especial éxito en Norteamérica. La segunda generación del V70 XC llegó en el 2000, aportando una mayor altura libre al suelo, una imagen más campera y, a partir de 2002 -cuando fue rebautizado como XC70-, un sistema de tracción total AWD más eficiente, similar al del primer XC90. Su vida comercial alcanza el 2007, fecha en la que aparece un segundo XC70 que ha estado disponible hasta comienzos de 2016, y que también ha tenido Norteamérica como principal destino, pues allí se han vendido casi la mitad de las unidades producidas.

Tracción a las cuatro ruedas con cuatro motores para elegir

En lo que respecta al V90 Cross Country ahora lanzado, toda la gama equipará sistema de tracción a las cuatro ruedas y podrá montar la suspensión neumática opcional, mientras que los motores para elegir, siempre 2.0 sobrealimentados de cuatro cilindros en línea con inyección directa, serán cuatro: dos de gasolina y dos diesel. En el primer caso, la alternativa básica es el T5 de 254 CV y 35,7 mkg -de 1.500 a 4.800 rpm-, que permite acelerar de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos y homologa 7,4 l/100 km de gasto medio. Y por arriba, el T6 de 320 CV y 40,8 mkg -entre 2.200 y 5.400 rpm-, que baja la aceleración a 6,3 segundos y anuncia 7,7 l/100 km.

Por si preferimos diésel, la firma nórdica ofrece el D4 de 190 CV y 40,8 mkg -genera ese par máximo de 1.750 a 2.500 rpm-, que alcanza 100 km/h en 8,8 segundos y gasta 5,2 litros de media, así como el D5 de 235 CV y 49,0 mkg ?de 1.750 a 2.250 rpm?, con el que podemos acelerar de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos, siendo el consumo medio de 5,3 l/100 km.

Los cuatro motores citados se asocian a un cambio automático de 8 marchas, aunque para la versión D4 está disponible una caja manual, de seis marchas, que rebaja a 5,1 l/100 km el gasto y deja las emisiones en 134 g/km.