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Cuando Rosberg sacó su mazo a pasear

''Recordando al más grande en este 1 de mayo de 2016. Hoy serás mi inspiración, como siempre lo has sido''. Lewis Hamilton buscaba a Ayrton Senna como referencia para una legendaria remontada en el Gran Premio de Rusia. Sin embargo la realidad fue más prosaica. Para el propio Hamilton, y también para Ferrari.

No pudo ser. El británico remontó desde la décima posición. Hubo momentos en que incluso se abrió la puerta a la emocionante posibilidad de alcanzar a un imperial Nico Rosberg. De que, una vez desembarazado de Valtteri Bottas, el británico pudiera emular alguna de esas actuaciones en las que Senna marcó la diferencia como piloto. Pero el piloto alemán puso a Hamilton en su sitio.

Rosberg, demoledor

Tras cuatro carreras, en 2016 los pilotos de Mercedes aún no se han enfrentando entre sí directamente con el monoplaza más competitivo de la parrilla. Pero, por si las dudas, Rosberg usó sus puntuales y estratosféricas vueltas rápidas para lanzar mensajes demoledores. A su compañero de equipo, que le estaba controlando a placer. Incluyendo el mensaje final del mejor crono en la última vuelta. Al resto de los rivales, que siguen a años luz.

Ferrari fue uno de los principales receptores de los mensajes de Rosberg y Mercedes. La cara de Vettel al término de los entrenamientos del sábado lo decía todo. Ferrari había consumido tres 'tokens' para potenciar su motor, con un alerón nuevo para optimizar el flujo en Sochi. Tras el Q3 le habían caído a Vettel siete décimas. Raikkonen no había existido. «Estaba tranquilo, al final del Q2 sabía que Ferrari estaba estancado», remataba con su tiro de gracia un satisfecho Rosberg el mismo sábado.

Vettel, eliminado en la primera vuelta

El domingo, el golpe metafórico fue real por culpa de Daniil Kvyat. En la primera vuelta, Vettel fue eliminado, aumentando la desventaja frente a Rosberg de manera brutal para poder aspirar al título. Ahora, tras cuatro carreras, la distancia que le separa del alemán casi equivale a tres grandes premios completos. Raikkonen parecía un convidado de piedra al podio de Sochi. Si Sergio Marchionne ha puesto la soga al cuello a los suyos para lograr el título este año, muchos sudores deben estar recorriendo Maranello. Al menos, el año pasado Ferrari había logrado una victoria a estas alturas.

McLaren recibió oxígeno en Sochi. Por fin se ha concretado en puntos la mejora que tanto Honda y el equipo británico ha logrado en 2016. Alonso tiró de oficio y experiencia para exprimir la bayeta de un MP4/31 que, se ha confirmado, se mueve entre el quinto y sexto monoplaza de la parrilla.

McLaren bien, pero aún muy lejos de la cabeza

Sin embargo, la imagen de Hamilton adelantando con insultante facilidad a Alonso en la vuelta 20 ilustra las diferencias con la cabeza de carrera. Sochi es una pista de baja degradación, un problema visto en carreras anteriores para el MP4/31. El piloto español salió soberbiamente para ganar posiciones, y no desperdició la oportunidad para capitalizar los problemas de varios rivales con monoplazas superiores. Fue un gran resultado, aunque en el contexto del que viene McLaren. Conviene celebrarlo, pero moderadamente. No se trata de aguar la fiesta, sino de echar un vistazo a los resultados y puntos de Haas -con otro modelo de negocio y otros objetivos, sin duda- para poner cada cosa en su sitio.

Y Sainz sin suerte

La racha que atraviesa Lewis Hamilton sirve para recordar también la de Carlos Sainz. Con gran ritmo durante el fin de semana, no entra en el Q3 por milésimas y el tráfico de Kyvat, y sufre problemas de motor y de chasis por una pieza durante la carrera. Parece la tónica de las últimas carreras. Y para colmo, carga con una de las sanciones más ridículas que un piloto de Fórmula 1 haya recibido en los últimos tiempos: fundes a tu rival hasta sacarle fuera de la pista, pero tú eres el responsable de romperle la cintura.

Con el Gran Premio de Rusia acaba la primera parte de la temporada. La llegada a Europa marca el inicio de un nuevo ciclo. Afortunadamente, la Fórmula 1 nos ha enseñado que una temporada es como una montaña rusa. Todavía queda mucho que subir y bajar. En noviembre, estas cuatro carreras nos parecerán la prehistoria del campeonato 2016.