94 - Ford Escort Turbo y Alfa Sprint Deportivos de casta

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Ford Escort Turbo y Alfa Sprint Deportivos de casta

10 de Agosto de 1985

Ford y Alfa Romeo compartían protagonismo con dos modelos de marcado acento deportivo. El Focus Turbo como representante genuino de los GTI y el Alfasud Sprint que mezclaba muy bien estilo y deportividad hacían honor a la tradición gloriosa de sus dos marcas.
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Era noticia el Renault 25, cuya carrera comercial estaba en su apogeo como berlina de ciertas pretensiones y cuya oferta se veía reforzada con la comercialización en nuestro mercado de sus dos versiones más ambiciosas, el R 25 V 6 y el R 25 V 6 Turbo. También era actualidad el peligro que corría la libertad de velocidad en las autopistas alemanas, pues había quien esgrimía argumentos de tipo ecológico para limitar la velocidad, argumentos que no fueron atendidos y que no eran acertados, como lo han demostrado los hechos.
El coche probado era el nuevo Ford Escort Turbo, que venía para competir con los deportivos más en boga del mercado de entonces: el Volkswagen Golf GTI, el Opel Kadtt GSI o el Lancia Delta HF Turbo. Su motor de 1.597 c.c. con un turbocompresor Garret daba 130 CV, permitiendo rebasar los 200 km/h de velocidad máxima y hacer los 1.000 metros desde parado en 30,3 segundos. Naturalmente, las prestaciones eran el principal activo del Escort RS Turbo, junto con su acabado de calidad y su completo equipamiento, aunque su conducción era delicada por su excesivo carácter subvirador y, sobre todo, por la violencia con la que llegaba su potencia a las ruedas delanteras; por otro lado, sus frenos eran escasos y su confort de suspensión mejorable, por ser excesivamente duro.
También merecía una prueba un veterano al final de su vida comercial, que aún duraría 4 años más a la venta, el Alfa Romeo Alfasud Sprint Quadrifoglio Verde (1.982.192 pesetas y 105 CV), todavía un capricho con una excelente estabilidad, un coupé de diseño exclusivo que databa básicamente de 1976 y que carecía de rivales en el mercado de entonces. Su agarre excelente, su motor boxer de 4 cilindros de rendimiento brillante y sus adecuados desarrollos de cambio eran activos a destacar ante un puesto de conducción ergonómicamente mejorable, una complicada disposición de sus mandos y un rugoso manejo del cambio.
La moto probada era una 'real moto' pues era la favorita de SM el Rey, que la usaba con gran satisfacción, la Yamaha FZ 750. Por 1.363.000 pesetas, por un precio similar al de un Rernault 5 GT Turbo, la FZ 750 ofrecía un motor potente y dócil de 4 cilindros y 749 c.c., capaz de llevar a la FZ, con un sonido embriagador, a 233 km/h. Ello, unido a una tecnología vanguardista que permitía elevadísimos cruceros, una estabilidad excelente y una escasa demanda de manutención, constituían sus mayores activos. Un peso elevado de 230 kg, unos retrovisores inadecuados y un freno posterior brusco eran todos sus defectos.
En lo deportivo era noticia el GP de Alemania, donde triunfaba el Ferrari de Alboreto, colocando a su piloto y a su fabricante a la cabeza del campeonato de F 1.
Xavier Domingo hablaba de las rutas del hambre, las del París-Dakar, rutas en las que coincidían el espeluznante contraste del hambre y el atraso con la tecnología sofisticada de los más ricos que por allí corrían en busca de emociones fuertes.


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