93 - 1985, más de 7.000 coches oficiales

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1985, más de 7.000 coches oficiales

03 de Agosto de 1985

Era noticia el número de coches oficiales existentes en la España de hace 25 años, número cifrado en unas 7.000 unidades y número que excluía a los coches de la Casa del Rey y a los de la policía. Entre los coches oficiales de aquellos días destacaban los Volkswagen Santana y los Opel Senator, algunos de ellos blindados, que iban sustituyendo a los Seat 131 y 132 que usaban gobernadores, directores generales y ministros.
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La prueba de los 15.000 km se refería esta vez al Austin Metro 1.3 HLE de 63 CV; sus conclusiones no eran muy complacientes -lo que era prueba de la objetividad de Motor 16- pues, por ejemplo, se destacaba que había carbonilla en la culata del Metro y que la bomba de engrase estaba al borde del K.O., con las consecuencias previsibles derivadas de ello, consecuencias onerosas, pues fundir los casquillos era una avería cuya resolución podría suponer entonces entre 50 y 80.000 pesetas.
Así pues, el Metro, después de 15.000 kilómetros, se describía como un agradable coche urbano, de precio competitivo y bajo consumo, cuya caja de cambios era, sin embargo,  muy imprecisa, su mecánica vibradora y ruidosa, y su acabado deficiente. Para colmo presentaba desgastes excesivos de ruedas y pastillas de frenos, a lo que había que sumar unos accesorios de mediocre calidad, todo lo cual explica hoy día como se llegó al lamentable declive del automóvil inglés.
El coche probado era el Volkswagen Santana TD, vendido en 1.958.814 pesetas, precio que le ponía a nivel de competidores como un Ford Sierra GL 2.3 D o un Peugeot 505 GRD. El Santana venía equipado con el consagrado 4 cilindros de 1.588 cm3 y 70 CV del Golf D y destacaba por su acabado, su manejable caja de cambios de 5 velocidades y su moderado consumo de 6,4 l/100 km circulando a 120 km/h. Entre sus defectos un interior demasiado sobrio, su mala climatización y los excesivamente alargados desarrollos del cambio.
La moto probada era la Yamaha XT 600, un modelo enfocado al trial, valorado en 631.000 pesetas, y que ofrecía gran versatilidad, un motor infatigable -un monocilíndrico de 595 cm3 que daba 44 CV- y un comportamiento eficaz en campo y carretera. Las contrapartidas eran un escaso depósito de combustible, unos neumáticos mejorables y la carencia de un motor de arranque, que por tal motivo había que hacer a golpe de pedal.
En las 24 horas de Spa, ganadas por el BMW 635 CSI de Ravaglia, Berger y Surer, era noticia el triunfo en su categoría del Golf GTI de Paco Romero y Jordi Ripollés.
Xavier Domingo, por su parte, evocaba Aviñón, la antigua sede papal. Destacaba sus vinos, el 'Chateau Neuf du Pape' el primero, y también su cocina, a base de verduras y queso. Todo ello a degustar leyendo el periódico de la zona, Le Provençal, diario prolijo en anodinas noticias locales.
La prueba de los 15.000 km se refería esta vez al Austin Metro 1.3 HLE de 63 CV; sus conclusiones no eran muy complacientes -lo que era prueba de la objetividad de Motor 16- pues, por ejemplo, se destacaba que había carbonilla en la culata del Metro y que la bomba de engrase estaba al borde del K.O., con las consecuencias previsibles derivadas de ello, consecuencias onerosas, pues fundir los casquillos era una avería cuya resolución podría suponer entonces entre 50 y 80.000 pesetas.
Así pues, el Metro, después de 15.000 kilómetros, se describía como un agradable coche urbano, de precio competitivo y bajo consumo, cuya caja de cambios era, sin embargo,  muy imprecisa, su mecánica vibradora y ruidosa, y su acabado deficiente. Para colmo presentaba desgastes excesivos de ruedas y pastillas de frenos, a lo que había que sumar unos accesorios de mediocre calidad, todo lo cual explica hoy día como se llegó al lamentable declive del automóvil inglés.
El coche probado era el Volkswagen Santana TD, vendido en 1.958.814 pesetas, precio que le ponía a nivel de competidores como un Ford Sierra GL 2.3 D o un Peugeot 505 GRD. El Santana venía equipado con el consagrado 4 cilindros de 1.588 cm3 y 70 CV del Golf D y destacaba por su acabado, su manejable caja de cambios de 5 velocidades y su moderado consumo de 6,4 l/100 km circulando a 120 km/h. Entre sus defectos un interior demasiado sobrio, su mala climatización y los excesivamente alargados desarrollos del cambio.
La moto probada era la Yamaha XT 600, un modelo enfocado al trial, valorado en 631.000 pesetas, y que ofrecía gran versatilidad, un motor infatigable -un monocilíndrico de 595 cm3 que daba 44 CV- y un comportamiento eficaz en campo y carretera. Las contrapartidas eran un escaso depósito de combustible, unos neumáticos mejorables y la carencia de un motor de arranque, que por tal motivo había que hacer a golpe de pedal.
En las 24 horas de Spa, ganadas por el BMW 635 CSI de Ravaglia, Berger y Surer, era noticia el triunfo en su categoría del Golf GTI de Paco Romero y Jordi Ripollés.
Xavier Domingo, por su parte, evocaba Aviñón, la antigua sede papal. Destacaba sus vinos, el 'Chateau Neuf du Pape' el primero, y también su cocina, a base de verduras y queso. Todo ello a degustar leyendo el periódico de la zona, Le Provençal, diario prolijo en anodinas noticias locales.


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