87 - Tiempo de descapotables

87

Tiempo de descapotables

22 de Junio de 1985

Se acercaban las vacaciones y con ellas un tipo de coches muy indicados para el buen tiempo: los descapotables. A ellos la revista dedicaba un gran espacio y una prueba dentro del suplemento especial con 100 ideas para viajar que se podía encontrar en páginas interiores.
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Seguía siendo noticia el viaje alcarreño de Cela, 'un pasota vital', que seguía en olor de multitud su estadía en la Alcarria a bordo de su Rolls Royce.
Lo era también la venta desde julio de los Volkswagen Santana -la oferta Seat de alto de gama-, competidores de los Peugeot 505. Estos Passat de tres volúmenes fabricados por Seat eran los coches oficiales de los gobernadores civiles de la época. Se ofrecían en versiones de acabado creciente CX D 1.6 de 54 CV, LX 1.8 de 90 CV y GX TD de 70 CV o 2.0 de 5 cilindros y 115 CV, con posibilidad de aire acondicionado en los 2.0 y TD. Sus precios finales estaban entre 1.644.222 y 2.177.477 pesetas.
En Francia, por su parte, la noticia era la presentación de la versión familiar del Citroën BX, que pronto se vería aquí.
Motor16 ofrecía 100 ideas para el verano referidas a nuestros coches, al ocio, a la gastronomía y a las posibilidades de viajar, sin olvidar consejos sobre barcos o sobre autocaravanas, 'caracoles con ruedas' que era posible alquilar por 1.500 pesetas diarias.
El coche probado era el coche del año, el Ford Scorpio en versión 2.8 EFI Ghia (3.540.110 pesetas), un V 6 de 150 CV de líneas atrevidas y no del gusto de todos, sustituto del muy clásico Granada. Destacaba por sus frenos con ABS  -cosa nada común entonces-, así como por su equipo, comportamiento y confort de marcha, desentonando sus recuperaciones perezosas, su dirección lenta, su embrague poco progresivo y la escasa altura de su maletero.
La prueba comparativa se refería a descapotables para gozar, aunque no era mucho lo que se gozaba con un rústico, imprevisible y glotón Trabant Tramp, que sólo valía 505.591 pesetas.
Ya se gozaba de verdad con un Ford Escort Cabrio 1.6 i (1.964.028 pesetas), bien acabado, veloz y con un gran maletero de 340 litros, a pesar de su poca rigidez estructural, su suspensión dura o su capota poco manejable.
También se gozaba con 'el superviviente', el Alfa Romeo Spider 2.0 (3.145.268), un descapotable presentado en 1966 que destacaba por sus prestaciones, su comportamiento y sus frenos, aunque su maletero de 145 litros era mínimo, su capota poco estanca y su volante resbaladizo.
Se gozaba a tope con el Ferrari Mondial Cabriolet (12.644.151 pesetas), muy bien presentado, dotado de un excelente V 8 de 2.927 c.c. y 240 CV y de un comportamiento en consonancia con su potencia, todo lo cual se ensombrecía por causa de su dirección pesada, su capota difícil de ajustar y sus pedales desplazados en exceso a la derecha.
En 'La España del 600' Motor16 llegaba a 1964 y se ocupaba de la carrera deportiva del corredor de Renault, que era Bernard Tramont, y también de los coches importados, que entonces no llegaban ni al 3 por ciento de las matriculaciones, destacando los más admirados como el Renault Caravelle 1100, el Citroën DS 19 o el Mercedes 190 diesel, cuyo precio, adjudicado tras larga lista de espera de años, era de 318.000 pesetas, doblando al del alto de la gama española de entonces, el excelente Seat 1500.
El deporte se refería al Rally El Corte Inglés, que ganaban Sainz y Boto con su Renault 5 Turbo y, por supuesto, a las míticas 24 horas de Le Mans, que esta vez tenían a los Porsches como primero, segundo, tercero, cuarto y quinto clasificados, empezando por el 956 de Ludwig, Barilla y Winter.
Xavier Domingo viajaba en Seat Panda a la plácida e histórica Tarragona que le recordaba su infancia y en la que disfrutaba del pan de payés mojado en vino del Priorato y espolvoreado con azúcar.


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