74 - Dos deportivos con garra

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Dos deportivos con garra

23 de Marzo de 1985

Alfa Romeo y Porsche, dos marcas que han escrito algunas de la páginas más gloriosas de la historia del automóvil y del deporte enfrentaban en Motor16 dos deportivos para disfrutar de la conducción. La alemana ponía en liza su poderoso 944, al que daba réplica el espectacular GTV italiano.
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Era noticia de portada un coche que se vería bastante en España, el Scorpio, y lo era porque sustituiría en nuestro mercado a un coche lujoso y conocido, el muy clásico Ford Granada, del que se habían importado 15.000 unidades en nuestro país desde 1980. Relevaba el Scorpio al Granada como alto de gama de Ford en Europa, siendo también ofrecido en EEUU el Scorpio, pero allí como Ford Taurus y Mercury Sable. Llegaba el nuevo Scorpio con una carrocería de apariencia avanzada, dotada de un extraordinario Cx entre el 0,29 y el 0,32 y con el anuncio de una importante aportación técnica en toda su gama: el ABS de serie.
También era noticia la próxima aparición en nuestro mercado del fruto de la asociación de Santana con Suzuki, el Suzuki SJ 410, un verdadero todoterreno de 3,44 metros de largo movido por un 4 cilindros de gasolina de 970 c.c. que daba 45 caballos a 5.500 rpm. Los precios del Suzuki Santana en versión básica y con techo de lona debutaban en 1.005.012 pesetas en carretera, o sea 240.000 pesetas menos que el más barato de los Land Rover, el 88 D ligero, y a la altura, por ejemplo, de un Ford Escort 1.3 L.
Motor16 enfrentaba a dos buenos deportivos, el carísimo Porsche 944 (6.156.563 pesetas y163 CV) y el poco cuidado Alfa Romeo GTV 6 (3.195.248 pesetas y 160 CV). El menor precio del Alfa -y su excelentísimo V 6- eran fundamentales para decantar la elección a su favor, pues sus frenos, prestaciones y comportamiento, a pesar de su mala visibilidad trasera, su rugoso cambio de marchas y su pésima terminación, eran suficientes para preferirlo a la buena estabilidad, a los eficientes frenos y a las deportivas prestaciones del 944, lastrado por un volante implantado muy bajo, un maletero mínimo y una dirección muy desmultiplicada, todo ello muy bien fabricado pero vendido muy caro.
También era interesante la prueba de la más potente edición del sustituto de uno de los coches con mayor protagonismo en la historia del automóvil, del inmortal Citroën DS: el excelente Citroën CX, en esta caso en versión GTI Turbo, versión que por 3.087.788 pesetas ofrecía los 168 caballos de su 4 cilindros de 2.500 c.c. turboalimentado. Su legendario comportamiento, sus frenos muy eficaces y sus buenas prestaciones tenían la contrapartida de un elevado consumo en torno a los 18 litros cada 100 km en conducción rápida, de unos asientos blandos en exceso y de un pedal de freno con un tacto muy peculiar.
La moto probada era 'el cicloscooter', la Honda Scoopy SH-80, una mezcla de scooter y ciclomotor cuyo monocilíndrico de 79,6 c.c. daba 5,8 CV. Por 192.900 pesetas la Scoopy ofrecía buenas prestaciones y estabilidad, una brillante aceleración que le permitía hacer los 100 metros desde parado en 8,7 segundos y una comodidad general, aunque su estética fuera discutible, su freno trasero brusco y sus suspensiones anticuadas.
Esta vez el deporte era lúdico, pues se trataba de la edición de 1985 de un verdadero clásico, del Barcelona Sitges, paseo pacífico y muy evocador, en el que los vencedores viajaban en un Panhard de 1902 que no llamaba menos la atención que los habituales y muy venerables Hispano Suiza, Elizalde o Ford T, todos ellos tripulados por pasajeros vestidos en adecuada consonancia con la edad de sus automóviles.
Xavier Domingo evocaba a Vilanova i la Geltrú, recordando años allí vividos en su infancia y juventud, así como la factoría de Pirelli y un restaurante como el Peixerot que le evocaba aliolis, gambas rosadas, datils de playa y cavas.





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