61 - Delta S4, el mito de Lancia

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Delta S4, el mito de Lancia

22 de Diciembre de 1984

Si hubiera que elegir un modelo legendario en el Mundial de Rallys, ése sería, sin duda, el Lancia Delta, uno de los coches más avanzados del mundo y del que la marca italiana lanzaba una serie especial de sólo 200 unidades. Un privilegio.
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El Lancia Delta S 4 era noticia. Se trataba del avanzado automóvil que el grupo Fiat lanzaba a la conquista del Campeonato del Mundo de Rallys de 1985 -donde triunfaría ese año el Peugeot 205 T 16- en sustitución del Rally 037 y precediendo al triunfante Delta HF T 4WD. Era noticia y portada el S 4 por su acopio de tecnología, que iba desde el turbocompresor y compresor Volumex, que proporcionaba 400 caballos de potencia a un motor de 1.759 centímetros cúbicos en posición central, a la tracción total, todo ello en un verdadero bólido carrozado en kevlar del que se pensaban construir 200 unidades.
La prueba comparativa enfrentaba al Alfa Romeo 33 Quadrifoglio de Oro de 95 caballos de potencia y aires deportivos (1.707.302 pesetas) con el homogéneo Opel Kadett 1.6 (1.505.630 pesetas). El Kadett, aun penalizado por una visibilidad trasera limitada, una dirección pesada y un asiento trasero poco acogedor, imponía sus frenos, su consumo (5,7 litros cada 100 kilómetros a 90 kilómetros por hora de media) y su amplitud a las brillantes prestaciones (33 segundos para hacer los 1.000 metros desde parado), a la elasticidad y al buen equipamiento del Alfa, cuya primera rascaba, lo que con una dirección pesada y un alto consumo en ciudad le lastraban.
En 'gente sobre ruedas' aparecía Sara Montiel con el preferido de cuantos coches había tenido, una enorme y lujosísima limusina que su marido le había comprado en una subasta, un Imperial de 1966, montado por Barreiros en Villaverde en la época en la que Chrysler era el tercer fabricante mundial.
Tambien se probaba el imponente BMW 635 CSi (9.593.640 pesetas), cuyo comportamiento sano, motor muy elástico y excelentes prestaciones (alcanzaba los 248,3 kilómetros por hora) le permitían ser definido como 'potencia domesticada', potencia cuyos escasos defectos se referían a su instrumentación sucinta, su deficiente autonomía y sus exiguas plazas traseras.
El 'fuera de serie' realmente lo era, pues se trataba de uno de los coches más importantes y decisivos del siglo XX, el Mini, que cumplía 25 años de vida desde su presentación en agosto de 1959, ostentando la hazaña inigualada de ofrecer 5 plazas y maletero en 3,05 m de largo.
Otro fuera de serie acompañaba al Mini, el poderoso Bentley Silent Speed Six, recién subastado en 50 millones de pesetas, el automóvil en el cual el millonario sudafricano Wolf Barnato, ganador con Bentley en Le Mans en 1928 y 1929, había batido en 1930 al legendario Tren Azul, el mítico y rápido tren que transportaba a los acaudalados ingleses que bajaban hasta la Costa Azul.
En el deporte, era noticia la séptima edición del Rally París-Dakar en el que varios españoles anunciaban su presencia, destacando el único vehículo totalmente español que iba a participar en ella, el Pegaso 7222.
Xavier Domingo visitaba el techo de Portugal, la sierra da Estrela, donde se ubica la ciudad de Guarda, la más alta de Europa, y de cuya gastronomía destacaba el habitual bacalao tan querido de los portugueses y, por supuesto, su embutido.


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