59 - Duelo de leyendas

59

Duelo de leyendas

08 de Diciembre de 1984

Peugeot buscaba instalarse en el mercado español de la mano de un utilitario que haría escuela, el 205. Seat, por su parte, mostraba al mundo sus poderes con el Ibiza. Era inevitable que ambos se encontraran en las páginas de Motor16.
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Motor16 podía congratularse de sus ventas, pues había conseguido vender 100.000 ejemplares de su nº 57, lo que entonces era un récord en España para una revista de automóviles. También era un récord la fabricación del Opel Corsa 1.2 L que hacía el número 500.000 de los fabricados en Zaragoza desde el 30 de agosto de 1982.
El coche probado era uno de los últimos coches realmente ingleses, el MG Montego Efi, en realidad un MG Maestro de 3 volúmenes. El Montego, a pesar de un cuadro de instrumentos poco preciso y de una dirección a la vez demasiado desmultiplicada y dura en parado, acreditaba muy buenas prestaciones (sus 117 cv din le permitían alcanzar los 1.000 metros desde parado en 32,6 segundos), un comportamiento sano y una presentación cuidada y elegante, todo lo cual, al precio de 1.594.831 pesetas, le ponía en muy buenas condiciones para rivalizar con berlinas de importación similares como el Opel Ascona 1.8 GLS o el Lancia Prisma 1600.
La prueba comparativa era un auténtico 'duelo de titanes', duelo de novedosos automóviles que ganaba a los puntos el Peugeot 205 SR (905.275 pesetas y 65 caballos), imponiéndose a nuestro Seat Ibiza 1.2 GL(912.437 pesetas y 63 caballos). El 205 destacaba por su conducción fácil, comportamiento noble y consumo en carretera de 5,2 litros cada 100 km a una media de 90 km/h, siendo sus defectos su pedal de freno duro, sus acabados mejorables y sus plazas traseras escasas de tamaño. El Ibiza brillaba también por su conducción fácil, por su habitabilidad y por su consumo en ciudad que no llegaba a los 10 litros cada 100 kilómetros, pero flaqueaba por causa de su acabado, su escasa iluminación y sus frenos poco resistentes.
En 'gente sobre ruedas' aparecía el conductor de la inolvidable persecución automovilística de Bullit, el conductor del Ford Mustang de 1968 al que perseguía un Dodge Charger también de 1968, Steve McQueen, cuya colección de coches y motos, cuatro años después de su muerte, se ponía a la venta en pública subasta.
La moto probada era la Yamaha XJ 600, que ofrecía por 798.000 pesetas un poderoso y resistente motor de 4 cilindros y 598 centímetros cúbicos capaz de 72 caballos a 10.500 revoluciones por minuto, mecánica que llevaba a la Yamaha hasta los 202 kilómetros por hora de velocidad máxima, contándose también entre sus virtudes la estabilidad, los frenos y la estética, al lado de inconvenientes como la tendencia de su freno trasero a bloquearse, su acabado discreto, su postura incómoda de conducción o su consumo elevado, que superaba los 10 litros cada 100 kilómetros en autopista a altas velocidades.
En el deporte la noticia era el triunfo del Peugeot 205 Turbo 16 de Ari Vataneen en el Rally de Inglaterra. También se traía a las páginas de nuestra revista la victoria de un incipiente Carlos Sainz en el Rallye Valeo, a bordo de su R 5 Turbo.
Xavier Domingo viajaba a una 'ciudad de contrastes', urbe que calificaba como una de las ciudades más interesantes y bellas del mundo, a Nueva York. Allí evocaba rascacielos grandiosos, así como perritos y hamburguesas y también referentes refinados como la cocina del Harrys, al igual que a sus competentes barmans, expertos en los más sofisticados whiskys y bourbons.


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