353 - Citroën ZX. Rey de la Baja Aragón

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Citroën ZX. Rey de la Baja Aragón

28 de Julio de 1990

La Baja Aragón era en 1990 una fecha señalada en el calendario de los raids. Y a ella acudían los mejores coches y los mejores pilotos de la especialidad. Una especie de 'París-Dakar' a escala en el que dominaba este año Citroën con su espectacular ZX de raids. Y a los mandos, leyendas del automovilismo como Ari Vatanen o Jackie Ickx. Además, los vehículos más caprichosos para el verano. Junto a ellos el VW Polo, el Toyota Celica 2.0 GT y los Seat más ecológicos.
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Podríamos pensar que hace 25 años, en 1990, la censura era algo afortunadamente superado. Pero nada más lejos de la realidad, como se demostraba en el Editorial de la revista de esta semana que se refería a un proyecto de reglamento para incluir en la Ley de Tráfico que pretendía que todos los mensajes publicitarios relativos a vehículos a motor, a la circulación o a la seguridad vial, deberían ser sometidos a una autorización administrativa previa... No se llevó a efecto, por suerte.

Lo que sí se llevó a efecto es la implantación del catalizador en los coches para que pudieran circular con gasolina sin plomo. Y en estos meses las marcas mostraban sus gamas retocadas con este catalizador. En concreto, esta semana probábamos la gama de los Seat Ibiza y Málaga, de los que destacábamos la agilidad de sus motores y la reducción de los consumos, mientras nos quejábamos de una dirección lenta y dura en ambos casos.

También probábamos los caprichos del verano. Reuníamos una serie de vehículos muy indicados para la época estival para valorar cuál de ellos nos iba a provocar la sonrisa más grande. Esos 'juguetes de verano' eran varios coches (Maserati Spyder, VW Escarabajo Cabrio, Suzuki Vitara y Ford P-100), motos como la Honda ST.1100 Paneuropean o la Yamaha Superteneré. Pero también había quads, hovercraft, motos de agua o ultraligeros... El mundo del motor ofrecía muchas posibilidades para el ocio veraniego.

Pasando a las pruebas de coches más convencionales, analizábamos a fondo el nuevo Toyota Celica 2.0 GT, renovado con la vista puesta en el mercado europeo. El nuevo Celica -ése con el que Carlos Sainz sería campeón del mundo- coptaba con un motor 2.0 de 160 caballos. Y por algo más de 4 millones de pesetas destacaba por su cmoportamiento y unos consumos ajustados. Y entre las cosas mejorables, unas plazas trasseras justas, el tacto del freno y una cierta pereza al circular a bajo régimen.

Otro modelo probado era un utilitario fabricado en España, el Volkswagen Polo, que se vestía de deportivo gracias a su acabado GT y a la utilzación de un motor de inyección que le hacía subir de potencia. Desarrollaba 80 caballos y gracias a su carrocería coupé tenía una imagen muy dinámica. Además, comportamiento y prestaciones estaban a buen nivel en un deportivo juvenil de consumo muy razonable.

En el deporte había que reseñar una de esas pruebas legendarias que tenía como escenario nuestro país. La Baja Aragón había cumplido una nueva edición. Y en ella dos leyendas de los raids habían dominado la prueba. Ari Vatanen, a los mandos del Citroën ZX, el mismo que participaba en el París-Dakar. Vatanen era la cúspide de un podio de lujo en el que el segundo escalón era para otro Citroën ZX, el del belga Jackie Ickx, mientras que en tercer lugar, aparecía el Audi Coupé Quattro de Salvador Serviá.

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