324 - Un Audi híbrido

324

Un Audi híbrido

06 de Enero de 1990

Ahora que la marca alemana apuesta por la tecnología híbrida en sus modelos e-tron, es momento de recordar que hace 25 años, antes incluso de lanzarse el Toyota Prius, ya investigaba este tipo de propulsión con un Audi 100 Avant Quattro Hibrido. Además, una prueba del Lancia Dedra, un modelo italiano que quería convertirse en alternativa a los alemanes Audi 80 o BMW 318 y las novedades del Salón de Detroit.
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Hace ahora 25 años, en nuestro mercado aparecía una variante más sobre el fallido sucesor del Mini, el Metro. Era ésta nueva versión la llamada Metro  GTa, un simple Metro con el viejo motor de 1275 cc dando 72 caballos, retocado por dentro y por fuera y no exento de cierta elegancia.

En el Salón de Detroit se veían los últimos modelos de aquel mercado donde hoy, y desde hace años, lo más demandado es una camioneta...Estos últimos modelos representativos del coche americano clásico eran la última y agradable expresión del Chevrolet Caprice y el también muy elegante Buick Park Avenue, manteniendo ambos el último estertor de los glamurosos 'haigas' que nos habían asombrado gratamente en la posguerra, cuando USA era el árbitro mundial.

En Europa Audi sorprendía con el Audi 100 Avant Quatrtro Híbrido, antecediendo al Toyota Prius, como el Jensen FF, con su ABS y su tracción a las cuatro ruedas, antecedió a su Audi Quattro de 1980. Este nuevo Audi híbrido combinaba un motor delantero de explosión con uno trasero eléctrico que permitía desplazarse con tracción a las 4 ruedas hasta 50 kilómetros por hora y era un anticipo  -sin continuidad por parte de su fabricante- de los híbridos actuales.

El coche probado era una oferta italiana que apuntaba a referentes consagrados como el bellísimo Audi 80 o el BMW 318 i, con los que se medía, etiquetado con un precio un 10 por ciento menor. Este berlina medio-alta que era el muy armonioso y logrado Lancia Dedra 2.0 (2.596.034 pesetas y 120 CV) constituía un conjunto en el que destacaban su equilibrio general, su línea atractiva y su novedosa suspensión inteligente ASC, de amortiguación controlada electrónicamente  en función de la conducción realizada y del terreno recorrido, ofreciendo la posición automática o la deportiva según  la conducción a la que se sometía al Dedra. Los defectos del Dedra se referían a su excesivo peso de 1.170 kilos, a sus consumos altos (9,7 litros cada 100 kilómetros a 120 km/h) y a sus plazas traseras no muy amplias.

Otro coche probado era 'el pequeño de la saga', de la saga 75, era el Alfa Romeo 75-1.6 (1.895.482 pesetas y 110 caballos). Este italiano ya algo veterano destacaba por su línea atractiva, su precio competitivo y su buena estabilidad y no tanto debido a su poco preciso y demasiado amplio manejo del cambio, a sus altos consumos (10,7 litros a 120 km/h cada 100 km) y a los balanceos de su carrocería



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