303 - Fiat Croma, un pionero

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Fiat Croma, un pionero

12 de Agosto de 1989

Dos años antes de que llegaran al mercado los TDI del grupo Volkswagen, el Fiat Croma Turbo D id sería el primer turismo diésel de inyección directa del mercado. En Motor16 lo probábamos para destacar su ajustado consumo, su gran autonomía y su habitabilidad. Hoy, 25 años después, nadie recuerda ya la inyección indirecta.
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Motor 16 destacaba el Daihatsu Applause, un tres volúmenes dotado de una cierta originalidad -su portón trasero-, que iniciaba sus ventas en Europa desde su presentación en el último Salón de Ginebra.

El coche probado era un coche muy importante históricamente hablando, era nada menos que el primer turismo diésel de inyección directa lanzado al mercado, unos dos años antes que los TDI del grupo Volkswagen: el Fiat Croma Turbo D id (2.679.349 pesetas y 92 CV). Este singular Croma TD id, presentado en abril de 1988 en el Salón de Turín, llegaba al mercado español unos dos meses detrás del  Austin Montego 2.0 DSL, también turbo diésel de inyección directa, y no lo hacía sin virtudes. Éstas eran su ajustado consumo (6,38 l cada 100 km a 120 km/h y 4,28 a 90 km/h), su autonomía de marcha y su habitabilidad. No obstante, detalles de acabado y unos asientos delanteros con poca sujeción lateral se sumaban como defectos a la rumorosidad alta de su motor de inyección directa diésel, aun a pesar de su encapsulado (74,8 db a 120 km/h).

La prueba comparativa se refería a los familiares del millón y medio de pesetas, o sea a la oferta más demanda en nuestro mercado de entonces. Estos familiares iban desde el Ford Escort 1.3 CL (1.416.069 pesetas y  60 CV) al Fiat Tipo 1.4 DGT (1.654.419 pesetas y 72 CV), pasando por el Renault 19 TR (1.441.68 pesetas y 60 CV), el Opel Kadett 1.3 (1.448.069 pesetas  y 75 CV) o el Peugeot 309 GR (1.538.561 pesetas y 83 CV). Los más vendidos y equilibrados eran el reciente R-19, confortable y amplio, pero de dirección lenta y ventilación mejorable, y el veterano Opel Kadett, de bajos consumos y considerables prestaciones  a pesar de  sus largos desarrollos, con el defecto de una dirección pesada. El Coche del Año, el Fiat Tipo, destacaba por su silencio y por su habitabilidad, pero no por sus mandos complicados o por causa de su dirección lenta y pesada. En cuanto al 309, éste brillaba por sus prestaciones brillantes y por su comportamiento, no así por su ventilación o por su dirección dura. En  cuanto al más veterano, el Escort, muy bien terminado y de precio ajustado, acusaba sus frenos mediocres y sus desarrollos largos.

En lo deportivo era noticia el Rally de Osona, donde la victoria había sido para el Ford Sierra Cosworth de Puras y Aguado.

En el Rally de Argentina -donde había corrido el Renault 18 GTX particular del presidente Menem, conducido a la octava posición por Traverso-,  Ericsson y Billstam imponían allí su Lancia Delta Integrale, el cual compartía podio con otro Delta, el de Fiorio y Pirollo.



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