177 - Utilitarios de leyenda

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Utilitarios de leyenda

14 de Marzo de 1987

La llegada al mercado del Seat Marbella ponía de actualidad al grupo de modelos utilitarios, de acabados básicos y casi espartanos, pero capaces de satisfacer todas las necesidades. El Marbella se enfrentaba a dos mitos, el Citroën 2 CV y el Renault 4, aunque con los años, la leyenda de los tres se ha multiplicado. El Salón de Ginebra, y todas sus novedades, era el principal tema de la portada de la semana. Junto a él, también aparecía un modelo llamado a marcar una época, el nuevo Renault 19, cuyos detalles Motor16 ofrecía en exclusiva.
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Motor16 entrevistaba al presidente del primer fabricante automovilístico de aquellos días, Roger Smith, y éste acertaba bastante como profeta, pues proclamaba: ?GM será el número uno y en el futuro estará mejor que nunca?.

El Mazda R X 7 era novedad con sendos rotores Wankel de 654 c.c. que daban 181 caballos. Este nuevo RX 7 alcanzaba los 230 km/h, dando una gran sensación de potencia y suavidad a la vez que sorprendía por su presentación espectacular.

El coche probado era ?rápido y ahorrador?, era el nuevo Opel Omega TD CD (3.114.852 pesetas y 90 CV). Su comportamiento, confort de marcha y moderado consumo de 7,4 litros cada 100 km a 120 km/h sorprendían gratamente y no tanto sus pobres prestaciones (173,2 km/h de velocidad máxima y 36,9 segundos para hacer los 1.000 metros desde parado), su mecánica ruidosa o sus frenos mejorables. Su precio y prestaciones le erigían en competencia de referencias como el consagrado Citroën CX TRD T (3.267.031 pesetas y 95 CV), el elegante Lancia Thema TD (3.361.625 pesetas y 100 CV) o el logrado Renault 25 TD (3.246.310 pesetas y 85 CV).

Otro coche probado era una ?interpretación japonesa? del concepto GTI, en el cual el Vokswagen Golf GTI o el Opel Kadett GSI eran los elementos a batir. Ese modelo japonés era el Toyota Corolla GTI 16V (2.761.635 pesetas y 122 CV), cuyo buen comportamiento, así como su cambio de marchas rápido y preciso o su puesto de conducción cómodo eran virtudes a destacar, no así su motor ruidoso, su escasa instrumentación o su frenada de difícil dosificación.

La prueba comparativa enfrentaba a tres coches ?bajo mínimos?, a los coches más utilitarios del mercado, o sea al icono que era el Citroén 2 CV 6 (803.050 pesetas y 29 CV), a su interpretación Renault, el 4 TL (780.817 pesetas y 38 CV) y a la novedad que suponía el Seat Marbella L (803.402 pesetas y 40 CV).

El 2 CV dadas sus aptitudes rurales, su básico mantenimiento y su carácter de descapotable, a pesar de su escasa potencia, su conducción muy especial y sus ventanillas poco prácticas, todavía mantenía adeptos, como los conservaba el 4 TL, dotado de prestaciones dignas (125, 1 km/h de velocidad máxima y el kilómetro desde parado en 44 segundos), de buenos frenos y de un adecuado agarre, aunque su caja de cambios fuera dura, su habitabilidad escasa y su limpiaparabrisas inaceptable. El Marbella llegaba ofreciendo las mejores aptitudes urbanas del trío, un aprovechamiento interior modélico y unos consumos y prestaciones presentables (6,4 litros cada 100 km a 120km/h y los 1.000 metros desde parado en 40,5 segundos); lo que no era de recibo en el Marbella era su escaso equipo, su ruido y muy especialmente su eje trasero rígido que hacía parecer moderno al 2 CV de 1948 o al Renault 4 de 1961.

Aquel año de 1987 el Salón de Ginebra había sido ?un salón de superlujo?, pues allí se habían presentado coches como el bellísimo y muy logrado coupé derivado de la serie W 124, el Mercedes 230 y 300 CE. Junto a ellos podía verse al Volkswagen Polo con su nuevo motor diésel de 1300 c.c. que daba 45 CV. Por su parte Opel ofrecía su Omega más potente, el 3000. Coronando la oferta de los más poderosos BMW, sorprendía con la máxima expresión de su Serie 7 un V 12 de 300 CV de potencia, el 750 iL con su carrocería alargada en 11 cm para que los señores del asiento trasero vieran cómodamente cómo su chofer conducía un deportivo.

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