157 - Ford cumple 10 años en España

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Ford cumple 10 años en España

25 de Octubre de 1986

La marca del óvalo cumplía 10 años en nuestro país. Desde aquel primer Fiesta fabricado en 1976 en Almusafes, Ford había comenzado la conquista del mercado español con nuevos modelos cada vez más avanzados. Y eso era sólo el preludio de una relación cada vez más estrecha con nuestro país desde donde se han creado modelos para todo el mundo. Para celebrar el aniversario de Ford, nuestra portada reflejaba la prueba del Sierra Cosworth, un impresionante deportivo a 232 km/h. Y junto a él la prueba de los Nissan Bluebird y las últimas noticias del deporte.
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Eran noticia los 10 primeros años de Ford España, de la Ford de Almusafes, empresa que tenía bastante que ver en nuestras exportaciones y también con el sexto puesto que ocupaba entonces España entre los fabricantes mundiales de automóviles. Igualmente destacaban ofertas Ford de aquellos días, como el nuevo Fiesta Hit, el Fiesta Super Sport de 1400 c.c. y 75 CV y los Scorpio de 2.4 y de 2.9 litros.

También era novedad el desmantelamiento del viejo monopolio de CAMPSA, que databa de los años 20, de la época en la que gobernaba Primo de Rivera, pues los surtidores de combustible españoles se abrirían a nuevas marcas.

En cuanto al Salón de Birminghan, allí las novedades no eran muchas, si bien el nuevo Jaguar XJ 6 se exhibía en todo su esplendor al lado de recién llegados como el AC Ace o el Bentley Eight, sin olvidar a nuestro Ibiza de 5 puertas.

El coche probado era todo un deportivo, un verdadero caballo de carreras, un poderoso caballo de 204 CV: el rotundo Ford Sierra Cosworth. Tal potro de raza podía definirse como un potente deportivo sin competencia dado su precio de 3.917.945 pesetas; se trataba por encima de todo de un eficiente deportivo que ofrecía unos frenos eficaces con ABS, una buena caja de cambios y, muy en especial, un motor excelente en el que se notaban las 155 victorias en F-1 y los 10 campeonatos del mundo de conductores ganados por Cosworth, empresa que había transfigurado la mecánica del Sierra. Que la visibilidad trasera fuera mala, que los cinturones de seguridad no fueran muy cómodos o que el eje delantero pudiera agarrar más eran detalles poco relevantes ante 232,3 km/h de velocidad máxima, los 1.000 metros desde parado en 27 segundos y un consumo de10 litros cada 100 km a 120 km/h.

Otro coche probado era un producto exótico que cada vez sería más habitual entre nosotros, un Nissan, el Bluebird, una clásica berlina de tres cuerpos que venía a competir con los BMW 3, Opel Omega, Alfa Romeo 90 o Austin Montego. El Bluebird se ofrecía en versión deportiva, el 1.8 Turbo de 135 CV (2.524.170 pesetas), o en acabado lujoso, el SLX 2.0 de 105 CV (2.930.170 pesetas). El equipo, su dirección asistida, su confort y su calidad de acabado eran sus virtudes, siendo sus defectos los consumos (10,7 litros cada 100 km a 120 km/h en el Turbo y 9,8 en el 2.0), las prestaciones discretas (184,1 km/h de velocidad máxima en el Turbo o los 1.000 metros desde parado en 34,6 segundos en el 2.0) y los precios demasiado altos.

El deporte era noticia en Estoril y en San Remo. En Portugal Soper y Niedzwizdz triunfaban en Euroturismos con su Ford SierraXR 4 y en Italia el Rally de San Remo era para el Lancia Delta S 4 de Alen y Kivimaki.

Xavier Domingo reparaba en la criminalización de inofensivos coches burgueses usados para perpetrar atentados terroristas, como era el caso de los pacíficos Seat 127 cargados con bombas etarras o el BMW 3 usado en el atentado que acababa de provocar en aquellos días 6 muertos y 50 heridos en los Almacenes Tati de París.