153 - Renault Espace: llega el monovolumen

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Renault Espace: llega el monovolumen

27 de Septiembre de 1986

Era sólo un pequeño recuadro en una de las páginas de la revista de esta semana, pero anunciaba una revolución que estaba a punto de iniciarse: Renault iba a comenzar la comercialización del Espace, el primer monovolumen, el mes de octubre de este mismo año. Un modelo calificado entonces como 'híbrido entre furgoneta y turismo' que iba a cambiar para siempre, la concepción de los vehículos familiares.
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Era noticia la llegada a nuestro mercado de un coche importante, de un vehículo que los franceses disfrutaban desde 1984, del monovolumen familiar que era el Renault Espace, modelo que nos iniciaría en el uso de automóviles donde el lujo era el espacio y automóvil continuador de la senda que abrió en enero de 1956 un derivado de nuestro 600, el llamado Fiat 600 Multipla.
También eran noticia las últimas novedades de Peugeot, que iban desde un nuevo 205 GTI de 130 CV a los últimos retoques del convencional 505, que eran la versión GTD Turbo de 110 CV y la versión más ambiciosa, el alto de gama de los 505, el 505 V 6, dotado del poco eficiente 6 cilindros de gasolina de Renault, Volvo y Peugeot.
En cuanto a Porsche, esta marca, que aún creía que iba a sustituir a su 911, ofrecía un 'Porsche fantástico', el 928 S 4, que verdaderamente era fantástico con su V 8 de 32 válvulas y 320 CV. Hay que decir que este 928 S 4 venía con alerón trasero y que, además, le hacía falta.
Novedades menos exuberantes eran los Opel Ascona que, en su última edición antes del Vectra, retocaban su apariencia.
Volkswagen por su parte enriquecía su gama Polo, añadiendo al Classic de 2 puertas y al dos volúmenes que se fabricaba en Pamplona, una versión Coupé, cuya presencia se anunciaba en nuestro mercado como importado.
El coche probado era un 'Porsche amarillo', o sea el muy bello Mitsubishi Starion Turbo (4.433.750 pesetas y 180 CV). Este rival del nuevo Porsche 924 S o del veterano Alfa Romeo GTV 2.5 destacaba por su comportamiento, por su equipo muy completo y por su excelente calidad de terminación, pero padecía de escasa potencia en baja, de una dirección dura en parado y de unos frenos propensos al calentamiento.
La prueba comparativa enfrentaba a dos serias berlinas alemanas de familia aristocrática y mecánica diésel para quien no tuviera bastante con un Renault 21 GTD.
Eran el nuevo BMW 324 D (2.909.925 pesetas y 86 CV) que, gracias a sus favorables consumos, a sus recuperaciones y a su suavidad de manejo, a pesar de sus excesivas opciones, su deficiente alumbrado y sus reacciones de suspensión, parecía mejor opción que el excelente Mercedes 190 D 2.5 (3.900.375 pesetas y 90 CV).
Efectivamente, 1 millón de pesetas más que costaba el Mercedes, era demasiado aún ante el comportamiento, el consumo (7,4 litros cada 100 km a 120 km/h) y la alta velocidad (177,3 km/h de velocidad máxima) que alcanzaba este 190, cuyas plazas traseras eran cortas, cuyos desarrollos resultaban largos y cuya relación equipo-precio era irrisoria, obligando, como el BMW, a recurrir a la carísima y abigarrada lista de opciones.
En lo deportivo destacaba el triunfo del Williams Honda de Nigel Mansell en el GP de Portugal, quien encabezaba la clasificación del mundial.
En nuestro país ('plural, pero país') había que recordar a Tabaton y Tedeschini, quienes a bordo de un Lancia Delta S 4 se adjudicaban el Rally Príncipe de Asturias, seguidos por Sainz y Boto en un Renault 5 Maxiturbo.

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