150 - Volkswagen Golf GTI 16V-Ford Escort RS. Dos GTI frente a frente

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Volkswagen Golf GTI 16V-Ford Escort RS. Dos GTI frente a frente

06 de Septiembre de 1986

Al legendario Volkswagen Golf le salían, tal como ocurre en la actualidad, rivales por doquier. En concreto, la versión de 16 válvulas del alemán tenía que verse las caras con el Escort RS, que recurría al turbo para ofrecer similar potencia y prestaciones acordes a las del Golf. Sin embargo, el creador de la estirpe GTI mantenía la supremacía.
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Era noticia la llegada de 'el gran BMW', un nuevo Serie 7 que iba a alterar la primacía en el mercado mundial de lujo de los Mercedes S, que databan de 1979, a lo que iba a contribuir con una renovada estética y con novedades mecánicas de grueso calibre como el motor V 12 que animaría al futuro buque insignia de BMW, el 750. De momento sendos 6 cilindros, los 730 y 735, anunciaban ya su presencia en nuestro mercado a principios de 1987.
Por su parte, el gobierno dedicaba su atención al floreciente mundo de los desguaces e intentaba controlar un negocio que movía entonces 10.000 millones de pesetas anuales ofreciendo muchas veces piezas de recambio más que usadas, cuyo atractivo precio módico encubría defectos cuyas consecuencias podían ser más que funestas.
El coche probado era el nuevo Range Rover, idéntico en el exterior al presentado en junio de 1970, excepción hecha de las 4 puertas y de un faldón delantero portando los antinieblas. Las novedades eran mecánicas, pues ahora la versión de gasolina, el Vogue EFI, reducía su consumo y aumentaba su potencia en 40 CV gracias a la inyección; pero la mayor novedad era la llegada de un motor diésel italiano de 4 cilindros y 106 CV, procedente de los conocidos Rover SD 2400, que permitía moverse al Range Rover consumiendo gasoil.
El Range Rover EFI (5.158.562 pesetas, o 5.618.562 con cambio automático, ambos con el habitual V 8 ahora de 163 CV) destacaba por su comportamiento, confort y presentación y no tanto por su elevado consumo (14,7 litros cada 100 km a 120 km/h o 17,8 cada 100 km fuera de su hábitat, o sea, estorbando en ciudad), ni por causa de su inútil faldón delantero ni tampoco por su cambio automático mal adaptado, cuyo bloqueo de diferencial no era convincente en terreno seco.
El nuevo Range Rover TD (3.850.000 pesetas y 106 CV) tenía sus virtudes en su consumo (11,1 litros cada 100 km a 120 km/h) y en sus prestaciones (151,6 km/h de velocidad máxima), así como en su comportamiento y en su confort, radicando sus defectos en su dirección imprecisa, en la proximidad entre la primera y la marcha atrás y en el tacto duro del freno.
Otro coche probado era un coche raro, ofreciendo una opción poco apreciada en nuestro país, era el Ford Orion Ghia automático (1.554.805 pesetas y 90 CV). El Orión automático aprobaba por su acabado, su silencio y su cambio automático de 3 velocidades bien adaptado, y no lo hacía ni por su comportamiento, ni por su escaso equipo, ni por su dirección sensible.
La prueba comparativa ofrecía la victoria del Volkswagen Golf GTI 16 v (2.764.944 pesetas y 139 CV) sobre el Ford Escort RS Turbo (2.517.450 pesetas y 130 CV), a lo que contribuían las prestaciones (208,6 km/h de velocidad máxima y 30,1 segundos para alcanzar los 1000 metros desde parado), los frenos y la facilidad de conducción del Golf, aunque su dirección pareciera demasiado asistida, su quinta larga en exceso y su luz de cruce escasa. El Escort ofrecía frenos antiblocaje de serie, un turbo muy progresivo y prestaciones acordes, si bien su quinta era demasiado ahorrativa, su eje trasero amenazaba demasiado con el sobreviraje y su accesibilidad podría ser más cómoda.
En lo deportivo había que recordar a Alcañiz, donde Juan Fernández ganaba en sport prototipos con su Osella BMW.
Xavier Domingo recordaba nuestras habituales lluvias de verano gallegas que hacían asomar a los caracoles de tierra, a los cuales engullía con un placer en el cual no estamos de acuerdo muchos gallegos.




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