145 - Citroën BX y Renault 21. Berlinas deportivas frente a frente

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Citroën BX y Renault 21. Berlinas deportivas frente a frente

02 de Agosto de 1986

Uno de los más deseados de la época era ese BMW Serie 3 con espectacular alerón trasero, logo M y mecánica acorde a su poderosa presencia; pero los más familiares Citroën BX y R-21 con motores de 120/125 CV también tenían su impronta deportiva.
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Era noticia el nuevo BMW M3, lanzado para competir con el Mercedes 190 2.3 de 16 válvulas y para correr en el Campeonato Europeo de Turismos. Estaba muy bien dotado para tales empeños, con su motor de 4 cilindros y 200 CV, derivado de la planta motriz del M1 y con el toque de Motorsports. Los interesados debían esperar a enero de 1987, fecha de su comercialización en España.

Tambien lo era la inédita suspensión del Nissan Stanza, una berlina familiar de 4,40 metros con un motor de 145 CV. Dicha suspensión se denominada «supersónica», pues llevaba un sensor electrónico que registraba el ritmo de marcha y, en función del mismo, ajustaba la amortiguación.

El coche probado era un resucitado, el Mini Moke (39 CV procedentes de su motor de 998 cc y un precio en torno a las 900.000 pesetas), un coche playero, pseudotodoterreno, de tracción delantera, al estilo del Citroën Mehari. Este «pequeño ligón» era un derivado del Mini y volvía a los mercados, ahora fabricado en una planta de Portugal. Sobre todo destacaba por su aspecto llamativo, por su manejabilidad y por unas acertadas relaciones del cambio. Menos satisfactorio eran su elevado nivel sonoro, las turbulencias interiores o una palanca de cambios poco manejable.

La prueba comparativa enfrentaba al Renault 21 TXE (1.898.533 pesetas y 120 CV) y al Citroën BX GTI (1.972.115 pesetas y 125 CV). Parecían más convincentes los argumentos del 'gallego' -el BX-, mejor fabricado, toda vez que el reciente 'castellano' -el R-21- presentaba algunos fallos de montaje. El GTI ofrecía un excelente comportamiento, unas brillantes prestaciones (los 1000 metros desde parado en 31 segundos) y dirección asistida, aunque con un interior caluroso, una visibilidad mejorable y llantas de chapa, poco deportivas.

El R-21 contaba entre sus virtudes con dirección asistida -algo que no era la tónica habitual como dotación de origen en esos tiempos-, así como con unos consumos ajustados (7,3 litros cada 100 km a 120 km/h) y una amplitud y confort destacables. Entre sus defectos estaban los fallos de acabado, una discutible instrumentación digital y una estabilidad mejorable en terrenos sinuosos, por los balanceos de su carrocería y una excesiva tendencia subviradora.

En lo deportivo, la Baja Monroe discurría por tierras de los Monegros y veía la victoria del Mitsubishi Pajero de Rigal y Da Silva. En cuanto al GP de Hockenheim de F1, quien se lo adjudicaba era Nelson Piquet a bordo de su brillante Williams Honda.

Xavier Domingo, un hombre que disfrutaba de la lectura y honraba a Galicia con su presencia en vacaciones, recomendaba el auto-tren, no sin advertir sobre las deficiencias de la cocina de Renfe y de la necesidad de reservar plaza de antemano para darse el gusto de verse en tierras gallegas. Era su solución para llevar el coche al lado y llegar a cualquier rincón, pero sin sufrir de antemano Piedrafita o el Padornelo.


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