144 - Ford Escort, Renault 11. El 'boom' de la clase media

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Ford Escort, Renault 11. El 'boom' de la clase media

02 de Agosto de 1986

A mediados de los años 80 dos coches como el Ford Escort o el Renault 11 estaban entre los más solicitados por el público. El mayor poder adquisitivo de la clase media española también daba prioridad a los equipamientos más completos, tomando especial protagonismo el aire acondicionado. Y en paralelo crecía igualmente el interés por las novedades japonesas.
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Hace 25 años no era regla generalizada un elemento de seguridad y confort que afortunadamente hoy sí es excepción cuando está ausente: el aire acondicionado. La frenética actividad de la sociedad de consumo también provoca los primeros problemas en la entrega inmediata de automóviles nuevos.

Estamos en plena época estival, de ahí que M16 estudiara la posibilidad de viajar en 'coches frescos', detallando los precios del aire acondicionado en cada uno de los modelos más habituales. El informe recoge las tarifas de los nuevos Renault 21 o de los agradables Seat Ibiza, pasando por los anhelados BMW Serie 3 o por los míticos Mercedes, resultando que disponer de aire acondicionado costaba entre las 108.000 pesetas de un R-11 y las 344.900 pesetas de cualquier modelo de la marca de la estrella.

Tampoco eran tan normales entonces ofertas, rebajas y regateos en los coches nuevos, pero sí había que esperar tres meses para tener un novedoso Renault 21 o un habitable Opel Kadett de 4 puertas, incluso nueve meses para un imponente y carísimo Ferrari Testarossa. La excepción eran los Ford Escort que, por el contrario, se entregaban de inmediato.

El coche probado era el «Primer balazo japonés», o sea, el Mitsubishi Colt, con un motor de 75 CV y un precio de 1.632.804 pesetas. Era un coche muy bien construido, una especie de Volkswagen Golf a la japonesa que destacaba por su consumo -anunciaba 8 litros cada 100 km a 120 km/h-, por su buena terminación y también por su suavidad de funcionamiento. La crítica era para sus neumáticos pequeños, su suspensión blanda y un motor poco elástico que no era tan brillante.

En la prueba comparativa se enfrentaban dos modelos que venían a ser «El sueño de la clase media», por estar entre las ofertas más apetecibles del segmento medio del mercado en aquellos días. Eran el muy equipado Renault 11 TXE (1.453.596 pesetas y 80 CV) y el cuidado Ford Escort 1.6 Ghia (1.385.775 pesetas y 90 CV).

Del francés se resaltaban el confort de suspensión, el comportamiento y la amplitud interior frente a su mediocre alumbrado, los balanceos de su carrocería en curvas o la estrechez de los respaldos delanteros. Aun así, parecía imponerse al Ford equivalente, destacando el Escort por su acabado, sus frenos con antibloqueo mecánico en opción y un consumo discreto -de 7,4 litros cada 100 km a 120 km/h-. En el otro lado de la balanza aparecían un motor poco enérgico, unos asientos que ersultaban poco envolventes y una dirección que se mostraba excesivamente dura en las maniobras.

En lo deportivo destacaba un triunfo español, el de Pérez Sala en Pergusa en la F-3000 con su Ralt RT 20. Otro triunfo español era el de Sito Pons, que con su Honda quedaba segundo en 250 cc en el GP de Francia, por detrás de Carlos Lavado, con Yamaha.

Xavier Domingo seguía por México DF, ciudad donde, según él, faltaba asfalto y sobraba cemento, una gran metrópoli que un año después aún recordaba el último de sus terremotos, cuyas secuelas de destrucción eran todavía tristemente palpables.

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