143 - Renault 21, Talbot Solara, Volkswagen Santana. En el centro está la virtud

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Renault 21, Talbot Solara, Volkswagen Santana. En el centro está la virtud

19 de Julio de 1986

Eso es lo que dice el refrán y eso es lo que representaban los tres modelos de la comparativa de la semana, que se encontraban en el centro de las preferencias de los conductores. El Renault 21, el Talbot Solara Escorial y el Volkswagen Santana ofrecían una buena habitabilidad, una estética atractiva y unos motores que casaban bien con el uso familiar al que estaban destinados.
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Era noticia un nuevo Porsche 944, el Porsche 944 S, un deportivo cuya potencia aumentaba desde los 160 a los 190, un deportivo que disponía de ABS y en cuyo escape había una sonda lambda y un catalizador, lo que entonces no era la norma.
También lo era el Seat Ibiza retocado por Podadera, cuyos retoques convertían al armonioso diseño de Giugiaro en un coupé de dos plazas dotado de un maletero prominente.
El coche probado era 'el rápido de Galicia', o sea el Citroën BX GTI. Los 125 caballos del BX GTI le proporcionaban su principal virtud: unas prestaciones brillantes (193,5 km/h de velocidad máxima y los 1.000 metros desde parado en 31 segundos), auxiliadas por unos frenos muy eficaces y por un excelente comportamiento, claro que la visibilidad era mejorable, agravada por su alerón trasero, el interior resultaba caluroso y el voluminoso volante parecía poco deportivo
La prueba comparativa se titulaba 'el valor del centro' pues se refería a un trío de automóviles situados en el centro de las preferencias de los conductores de entonces. El trío lo encabezaba un logrado y reciente Renault 21 GTS (1.651.897 pesetas y 90 CV) y en él contaban igualmente un sólido y serio Volkswagen Santana LX (1.909.044 pesetas y 90 CV), así como un veterano y remozado Talbot Solara Escorial 1.6 (1.474.717 pesetas y 90 CV), exclusivo de nuestro mercado
El Renault 21 GTS era la mejor opción gracias a sus frenos, prestaciones, confort y amplitud, a pesar de su dirección sensible, de su asiento posterior no abatible y de su motor ruidoso a alto régimen. El Santana LX podía presumir de acabado, de consumo (7 litros cada 100 km a 120 km/h) y de cambio de velocidades muy manejable pero no tanto de su equipo mínimo, ni de su pobre presentación, ni del poco anatómico diseño de sus asientos. En cuanto al Solara, de precio contenido, éste seguía siendo un coche habitable y bien equipado y un coche cuya acertada suspensión todavía le brindaba simultáneamente confort y estabilidad, si bien su dirección resultaba sensible, su aireación insuficiente y su consumo alto (8,4 litros cada 100 km a 120 km/h)
La moto probada era 'un litro de eficacia', o sea la Guzzi Le Mans 1000 (1.189.143 pesetas y 81 CV), moto que destacaba por su consumo, por el rendimiento de su motor a medio régimen y por su buena accesibilidad mecánica; la sonoridad mecánica, la estética un tanto peculiar y su estabilidad mejorable eran sus defectos más evidentes.
En el deporte eran noticia el Rally de Tierra de Santander, donde se imponía el Opel Manta 400 de Oñoro y Lacalle, y, por supuesto, el GP de Inglaterra, competición en la que el Williams Honda de Nigel Mansell fue el vencedor, hazaña que colocaba provisionalmente a Mansell al frente de la clasificación general de pilotos de F-1.
Xavier Domingo recordaba a 'el taxista mexicano', un moreno indiado y nervioso que le llevó en una limusina, cuya marca no expresaba, allá en México DF y cuyo apasionado sermón en el más puro mexicano, lejos de recordar a Cantinflas, se refirió de modo continuado al comentario más colorido de árbitros, goles y similares de actualidad.


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