142 - Autopistas: el futuro no era así

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Autopistas: el futuro no era así

12 de Julio de 1986

Echar la vista atrás a veces tiene estas cosas. Hace 25 años, Motor16 se hacía eco del nuevo Plan de Autopistas, con ambiciosos proyectos para modernizar nuestra red de carreteras y que establecía como horizonte el año 2000. Pues bien, en 2011, donde ahora estamos, aún nos falta mucho para lograr esos objetivos que en 1986 parecían accesibles. Un impresionante Ferrari, el GTO y sus 350 km/h de velocidad máxima se convertía en protagonista absoluto de laa portada.
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Era noticia un jalón más en la brillante carrera automovilística de una mujer española, Magda Salarich, una madre de familia nombrada directora de marketing de Citroën, cuya brillante trayectoria profesional aún volvería a ser reseñable.
Noticia menos agradable eran las vicisitudes de nuestra declinante ENASA, la cual, tras el fracaso de sus negociaciones con Genral Motors, las entablaba con MAN en su intento de supervivencia.
Una ficción relativa a las futuras autopistas del lejano año 2000, calculada en función de lo que prometían los políticos de turno, establecía en 3 horas el recorrido entre Madrid y La Coruña o en 6 horas el tiempo entre Barcelona y Cádiz, lo que aún no han visto nuestros ojos 11 años después de que se cumpliera el plazo que daba la revista.
Lo que por suerte no era ficción era un estudio que demostraba que los fabricantes españoles de automóviles salían de la crisis de 1985 anunciando, si no beneficios, sí al menos reducciones en las pérdidas y, en conjunto, más inversiones y mayores cifras de producción para 1986, lo que el tiempo confirmaría.
La prueba semanal se refería a 'caballos al viento', concretamente a los 200 caballos a 5.000 revoluciones por minuto del 6 cilindros en V de 2.491 centímetros cúbicos con un turbocompresor IHI del Maserati Biturbo Spider, valorado en 6.564.749 pesetas, precio que superaba, por ejemplo al de un Jaguar XJS 3.6 Coupé. Tal descapotable destacaba por sus prestaciones (215 kilómetros por hora de velocidad máxima con capota y los 1.000 metros desde parado en 29 segundos), por su confort y también por su  comportamiento, pero no tanto por causa de su climatización aun con aire acondicionado, o de su muy dudoso acabado, ni por la exigüidad de sus plazas traseras, reducidas a sendos cojines para emergencias muy concretas.
La prueba comparativa enfrentaba a un par de coches con pretensiones velocísticas y ya dotados de un cierto status, sendos coches para quien ya había tenido otros y además tenía familia a la que transportar, con todo lo que ello implicaba.
Se comparaba en concreto al excelente Citroën BX 19 GT y a un veterano Opel Ascona GT Sport (2.005.977 pesetas y 115 CV), que aún se defendía, especialmente gracias a su motor alegre. El BX (1.832.202 pesetas y 105 CV) triunfaba gracias a su consumo (7 litros cada 100 kilómetros a 120 km/h), prestaciones (191 km/h de velocidad máxima y los 1000 km desde parado en 31,8 segundos), confort y equipo, aunque su visibilidad posterior, su tacto especial del pedal de freno y sus pulsadores demasiado complicados no estaban a la altura del resto del coche. En cuanto al Opel, éste podía presumir de prestaciones suficientes, de consumo aceptable y de comportamiento, y no tanto de su equipo escaso o de su dirección lenta y dura a coche parado o de su palanca de cambio mal situada.
El deporte era noticia con el GP de Francia, donde Nigel Mansell era 'le roi' con su victorioso Williams Honda.
Por otro lado, en el Rally El Corte Inglés un cada vez más conocido Carlos Sainz imponía su Renault 5 Maxiturbo y Antonio Zanini le seguía con su Ford RS 200.


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