128 - 1986: ¡Qué pena de carreteras!

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1986: ¡Qué pena de carreteras!

05 de April de 1986

El estado de conservación en el que se encontraban las carreteras españolas era lamentable, tal como denunciaba un estudio realizado por la Asociación Española de la Carretera. Devolverlas a su versión original de cuando fueron construidas costaría la friolera de 2,4 billones de pesetas de la época.
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El deficiente estado de nuestras carreteras era objeto de estudio por parte de la Asociación Española de la Carretera, concluyendo ésta que los firmes sólo se podían considerar buenos en 15 provincias, siendo regulares en 23 y malos en 12, lo que demostraba la necesidad de fuertes inversiones económicas para su mejora, inversiones como las anunciadas, de una cuantía que rondaba los mil millones de pesetas.
El coche probado era un exponente de una oferta de conducción que no cuajaba en nuestro mercado, era el Peugeot 505 Automático de 4 marchas, tanto en versión GTI de gasolina (2.684.715 pesetas y 130 CV) como en acabado GTD Turbo de gasoil (2.816.041 pesetas y 95 CV). El 505 Automático resultaba un coche 'fácil y económico' que destacaba por su funcionamiento suave, por su consumo contenido y por su bajo nivel sonoro, siendo sus defectos sus aceleraciones tímidas, su acabado mediocre y sus neumáticos de perfil 60 en opción.
Con motivo de dicha prueba M 16 pasaba revista a los automáticos a la venta en nuestro mercado, generalmente automóviles caros y lujosos, tales como los Mercedes S o los BMW de la serie 7. Los precios de nuestra escasa oferta de coches automáticos empezaban en 1.289.182 pesetas que costaba el más modesto, el Talbot Horizon GL Automático de 83 cv.
La prueba comparativa enfrentaba a dos lujosas y potentes berlinas deportivas, a dos verdaderos deportivos dotados de 4 puertas, al BMW 535 (5.779.130 pesetas y un 6 cilindros en línea de 218 CV) y al Maserati Biturbo 425 (6.338.951 pesetas y un 6 en V de 200 CV). Convencía más el 535 por sus prestaciones (228,4 km/h de velocidad máxima y los 1.000 metros desde parado en 29,2 segundos), por sus frenos con ABS y por su acabado serio, a pesar de su dirección lenta, de su escasa ventilación y de la dureza de su palanca de cambios. El Maserati ofrecía también prestaciones, así como un confort destacado y un aceptable comportamiento, todo ello con la contrapartida de una dirección lenta, de unos frenos sin ABS ni siquiera como opción y de una inferior calidad en los acabados y de fabricación.  
Una moto volvía a ser probada en Motor16, era la Honda CH 125 Spacy, aún no disponible en España, un 'scooter galáctico' dadas sus líneas avanzadas, una moto ciudadana que destacaba por su estética, su confort y su motor monocilíndrico de 124 c.c .que daba 9,7 cv y consumía unos escasos 3,5 litros cada 100 kilómetros de ciudad. Los defectos se referían a su guantera escasa, a su accesibilidad y a sus suspensiones.
El deporte era noticia por el Rally de Túnez, donde Prieto y Juvanteny con su Nissan Patrol D quedaban sólo detrás del Lada Niva vencedor, como segundos clasificados.
Xavier Domingo se refería a la famosa Guía Michelín, que en su 77 edición, con todo su chauvinismo, seguía siendo un excelente referente para calibrar restaurantes, especialmente de Francia. Su tirada de más de un millón de ejemplares la hacía popular y sus sentencias, en general fundadas, no dejaban de ser objeto de discusión entre gastrónomos, especialmente por lo que se refería a restaurantes de nuestro país, que comenzaban a disfrutar de sus codiciadas estrellas.


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