122 - Llega el Renault 21. Mejorando lo presente

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Llega el Renault 21. Mejorando lo presente

22 de Febrero de 1986

Así se podría resumir lo que significaba el Renault 21 que la marca francesa lanzaba para sustituir al Renault 18. Una comparativa exclusiva de ambos modelos daba cuenta de las innovaciones con las que el nuevo modelo se iba a convertir en uno de los grandes éxitos de la marca y una referencia en las berlinas.
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Seguía siendo noticia la venta de Seat a Volkswagen, ahora porque el partido de la oposición al gobierno socialista de Felipe González, los populares de Fraga Iribarne, demandaba explicaciones sobre los pormenores de la venta, en la que se temía algún favoritismo tras el precedente de Rumasa. Siguiendo con las instancias oficiales, en aquellos días las autoridades gubernamentales, autonómicas y municipales se ocupaban de la M-30 y pensaban en complementarla con otras alternativas más ambiciosas, como luego sería la M-40.
Noticia interesante era la presentación de la versión española de un coche de moda, del Peugeot 205 GTI: el Peugeot 205 GTX, por así decirlo, la versión española del 205 GTI 1.6. Con un interior de GTI, recurría al motor del Talbot Solara, cuyos 1.592 c.c., gracias a un carburador de doble cuerpo y a los colectores de escape del 205 GTI, ofrecían 94 CV y aceleraban de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos.
La prueba comparativa enfrentaba al Renault 18 GTX con su sucesor, el futuro R 21 TXE, cuyas ventas comenzarían en España a partir del 2 de mayo, ofreciendo más de lo mismo, pero en mejor, para satisfacción de los muchos y fieles renolistas y también de otros sin tradición renolista. El R 18 GTX todavía ofrecía acabado, equipo y confort, pero padecía la presencia de su eje rígido trasero, de un consumo poco contenido y de una caja de cambios de 5 velocidades que era poco precisa. El futuro R 21 TXE podía presumir de confort, de una cuidada insonorización, de una vistosa presentación y de acabado, quedando sus virtudes algo empañadas por causa de su gran voladizo delantero, por los balanceos de su carrocería, o por la dureza de su dirección sin asistencia.
Los Opel Kadett españoles -caracterizados por su marcado tercer volumen, en contraposición a la gama Kadett importada, toda de dos volúmenes- se enfrentaban entre sí con sus tres versiones de motorización que daban lugar a las variantes 1.3 GL de 75 CV, 1.6 GLS de 90 CV y 1.6 GL D y GLS D de 55 CV.
La gama, que competía con los tres volúmenes que eran los Seat Málaga, Ford Orion y Renault 9, destacaba por su comportamiento, por su consumo (6,6 litros de gasoil o de gasolina a 120 km/h, ya fuera en el D o en el 1.3) y por la amplitud de su maletero y de su habitáculo, y pecaba por su postura de conducción demasiado recta por causa de un respaldo delantero poco estudiado, así como por sus largos desarrollos de transmisión o por su dirección pesada cuando no era servoasistida.
La moto probada era una posmoderna, la Suzuki Lido Vario (186.120 pesetas y 6,5 c.c.), una vistosa ciudadana en la que su acabado, su línea estética y vanguardista, al igual que su aceleración eran alicientes para su compra, alicientes atenuados por su suspensión trasera, su excesiva sonoridad o su consumo poco comedido que llegaba a los 4,3 litros cada 100 km en su medio, la ciudad.
El Rally de Suecia era el acontecimiento deportivo de aquellos días, prueba en la que se había impuesto el Peugeot 205 T 16 Evolución 2 de Kankkunen y Piironen, por delante de los Lancia S 4 y Audi Quattro.

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