121 - BMW y Mercedes. Tecnología alemana

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BMW y Mercedes. Tecnología alemana

15 de Febrero de 1986

Mercedes y BMW han sido siempre abanderadas de la tecnología sobre todo en lo relativo a aspectos de seguridad. Hace 25 años tanto una como otra mostraban algunos avances en este campo; la marca de la estrella presentaba el ASR y el sistema 4 Matic mientras que su rival mostraba la tracción total en el 325ix.
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Varias noticias eran de destacar en la revista de hace ahora 25 años.
La primera, las ayudas a la conducción que ofrecía la marca Mercedes, como el ASD -un diferencial autobloqueable-, el ASR o la regulación electrónica del resbalamiento al acelerar, y el sistema 4 Matic, siglas que denominaban a la tracción total de acoplamiento automático.
A su vez BMW también ofrecía tracción total, lo que hacía comercializando el 325 i-x.
La tercera noticia también venía de Alemania y se refería al próximo Porsche 959, ese 911 a tope que acumulaba toda la tecnología de Porsche, constituyendo un 'non plus ultra' en el campo de la automoción vistas sus inmejorables prestaciones y avances.
La cuarta noticia, en cambio, no era agradable y se refería a las tribulaciones de nuestra  ENASA, que acumulaba cada año pérdidas en miles de millones de pesetas y no conseguía asociarse a empresas como General Motors y Toyota, compañías que habían manifestado algún interés por ENASA, cuyo porvenir, con pedidos enviados a países poco solventes, parecía complicado.
Una noticia de última hora era la quinta novedad reseñable, el lanzamiento del sucesor del R 18 -y del R 12-, el Renault 21, un verdadero 'coche a la carta' dada la amplitud de su oferta de mecánicas y acabados.
El coche probado era bastante excepcional, el Bentley Mulsanne Eight, desbordante de lujo y de potencia y de envergadura, un coche dotado de un V 8 de 6.750 c.c. con un consumo medio ponderado que se cifraba en 22,3 litros cada 100 km, y también un silencioso monumento, cuya suspensión endurecida seguía siendo confortable y permitía de ese modo una conducción más segura.
La prueba comparativa se refería a tres familiares 'capaces de todo'. Dichos familiares eran el confortable Citroën BX RD Break (2.027.704 pesetas y 65 CV), el habitable Volkswagen Passat Variant CL TD (2.012.165 pesetas y 70 CV) y el más económico Fiat Regata diésel Familiar (1.716.004 pesetas y 63 CV).
Lo mejor del BX era su comportamiento, así como su confort de marcha y la elasticidad de su mecánica, siendo sus defectos su dirección lenta y dura, su cuadro de mandos raro y rebosante de plástico y su acabado flojo.
El Volkswagen, el único montado en España y el único no importado, destacaba por su acabado de calidad, por su comportamiento y por el manejo de su cambio de velocidades. No destacaba, en cambio, por su postura de conducción, ni por su transmisión demasiado larga, ni tampoco por su dirección lenta y dura.
En cuanto al Regata, éste tenía como virtudes su equipo, su consumo y sus prestaciones, teniendo como defectos su comportamiento con carga, su escasa climatización y su ruido mecánico excesivo.
Por su parte, Xavier Domingo criticaba los desayunos de los hoteles españoles, que, a diferencia de hoteles de otros países europeos, se componían de zumos dudosos, bollerías poco apetecibles y fiambres no muy destacables, bien es verdad que con una justa excepción, la de los desayunos ofrecidos por la Red de Paradores, que incluían especialidades regionales, como migas, o bien churros recién hechos.


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