120 - Fiat Ritmo Abarth frente a Ford Escort RS. 'Fieras' 
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Fiat Ritmo Abarth frente a Ford Escort RS. 'Fieras' del asfalto

08 de Febrero de 1986

Dos apellidos ilustres -Abarth y RS- se enfrentaban en una comparativa de dos de los vehículos más deportivos del mercado. El modelo de Fiat y el de Ford compartían cifra de potencia (unos respetables 130 CV) y un comportamiento bastante radical que hacía las delicias de los conductores con alma de pilotos.
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Era noticia hace 25 años 'un Ibiza principesco', es decir el Seat Ibiza bastante especial que su S.M. el Rey regalaba al Príncipe de Asturias que cumplía los 18 años y entraba en posesión del carné de conducir, lo que coincidía con su jura como sucesor de su padre, el Rey.
También era noticia la remodelación de los Ford Escort y Orion, cuyos extremos delantero y trasero, así como su cuadro de mandos, se modificaban estéticamente dotándolos de formas más redondeadas, imitando al Ford Sierra; las suspensiones también se retocaban, se añadía un nuevo motor a los existentes, el 1.4 CVH de 75 cv -también disponible en el Ford Fiesta- y se anunciaba una aportación novedosa, un sistema antiblocaje de frenos mecánico, no electrónico, desarrollado por Lucas-Girling, sistema ofrecido opcionalmente en toda la gama, excepto en versión 1.6 D, siendo equipo de origen en los Escort XR 3  y RS.
Otra novedad era el Maserati Biturbo en versión spyder, según diseño de Zagato, versión que mantenía los 180 CV de su 6 cilindros en V de 2 litros, que disponía ahora de diferencial autoblocante.
Una novedad más era la oferta de una caja de cambios automática para el Peugeot 205 y la versión 205 GTI ahora con 115 CV.
La prueba comparativa enfrentaba a 'las fieras del asfalto', el Fiat Ritmo Abarth 130 TC (2.067.010 y 130 CV) y el Ford Escort RS Turbo (2.331.241 pesetas y 130 CV).
El Ritmo resultaba más convincente con su buen reprís, su equipo completo y su cambio bien escalonado, pues a pesar de su línea anticuada, de su comportamiento peculiar y de su dirección pesada, el conjunto parecía preferible a las prestaciones, acabados y excelentes asientos delanteros del Escort, lastrado por sus escasos frenos, su cambio impreciso y su conducción delicada por causa de su autoblocante, cuya actuación sorprendía en las curvas dada su tendencia a seguir hacia el interior del viraje.
También se probaba en su integridad la gama Volvo 700, una vasta familia que suponía una razonable alternativa a los Audi 100, Mercedes W 124 y BMW 5, gama que ofrecía 2 diésel de 6 cilindros, el 740 GLD (82 CV) y el 760 GLE TD (109 CV), así como tres motorizaciones de 4 cilindros de gasolina, los 740 GLE (131 CV), 760 Turbo (160 CV) y 760 Turbo (177 CV).
En su conjunto, los Volvo 700, que habían hecho de la seguridad su baza publicitaria más repetida, destacaban por su noble comportamiento, su buena visibilidad y su excelente acabado, siendo sus defectos sus frenos sin ABS de serie, sus asientos delanteros poco envolventes y la situación del pedal del acelerador.
Hay que añadir que los 740 y 760 T también brillaban por sus motores de altas prestaciones; claro no eran destacables ni los altos consumos del GLE ni la escasa elasticidad del 740 GLD.
La moto probada era 'la trotamundos', la BMW K 75 C (1.243.500 pesetas y 75 CV gracias a su tricilíndrico de 740 c.c.). Esta moto de turismo que montaba el primer tricilíndrico de la firma bávara ofrecía grandes virtudes como su estabilidad, su consumo contenido, sus buenos frenos delanteros o su motor elástico y progresivo; sus defectos eran su suspensión blanda, los rebotes del tren posterior en las frenadas apuradas y la falta de protección de los inyectores.
M 16 no dejaba de reseñar la fiesta que el más antiguo -y prestigioso- fabricante del mundo celebraba para conmemorar sus primeros 100 años y para recordar la fabricación de su primer coche, el triciclo Benz, el primero de los sucesivos Daimler, Benz y Mercedes.

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