118 - El Peugeot 505 bajo la lupa

118

El Peugeot 505 bajo la lupa

26 de Enero de 1986

Ahora que la marca gala está presentando la nueva generación de su berlina, viene bien recordar cómo eran hace 25 años sus productos. Entre ellos, el antecesor del nuevo 508, el 505 que era sometido en la revista a una prueba de larga duración para comprobar su fiabilidad.
Descargar revista

Era noticia el Salón de Bruselas donde se presentaba una novedad mundial, el Lada Samara, modelo que acabaría llegando a nuestro mercado, al igual que el Seat Ibiza Junior, motorizado con el grupo motriz del Seat 127, que también allí se exhibía y modelo que aquí se llamaría Ibiza Street, así como una curiosa versión del Renault Super 5 perfumado por Hermes.
También era novedad la aparición de un nuevo Fiat Panda con la novedad del eje trasero Omega del Autobianchi Y 10 y algunas modificaciones estéticas externas, así como un nuevo volante. Mecánicamente hablando hay que decir que desaparecía el motor bicilíndrico de 652 c.c. del Panda 30, pasando a ofrecerse ahora los Panda italianos con dos motores Fire, los 750 y 1.000, y quedando los Fiat Panda definitivamente diferenciados de nuestros Seat Panda.
En nuestro mercado aparecía la gama Passat 1986, que eran los Volkswagen Passat de la segunda serie, los presentados en 1981, que venían con retoques estéticos que iban desde el alerón trasero a la nueva parrilla delantera, pasando por unos parachoques en negro, más grandes y envolventes.
En cuanto al recién llegado IVA, hay que decir que repercutía muy desfavorablemente en las transacciones de automóviles usados.
La prueba comparativa enfrentaba a dos gemelos bivitelinos concebidos conjuntamente por dos fabricantes distantes, pero dos fabricantes con relaciones antiguas y fructíferas. Dichos gemelos eran dos potentes berlinas de cierto standing, el Lancia Thema Turbo IE (3.341.150 pesetas y 165 CV) y el Saab 9000 (5.386.196 pesetas y 175 CV).
Dada tal diferencia de precio, la elección del Thema era bastante lógica, máxime habida cuenta de sus vivaces aceleraciones (los 1.000 metros desde parado en 28,8 segundos) y reprises, su excelente comportamiento y su agradable caja de cambios, todo lo cual convivía sin embargo con unas desagradables pérdidas de tracción en curvas, un pedal de freno de tacto esponjoso y un ABS ofrecido opcionalmente.
El Saab, por su parte, oponía una elevada velocidad máxima de 220,8 km/h, unos consumos contenidos (8,9 litros cada 100 km a 120 km/h) y un buen comportamiento, con los defectos de una presentación pobre, una suspensión dura y su obligada tapicería de piel, no siempre agradable.
El Peugeot 505 SRD Turbo, tras 15.000 km de prueba, aportaba curiosas novedades como la caída de las tuercas del colector de escape a causa de las fuertes vibraciones del motor, a lo que había que sumar unos frenos poco eficaces, una difícil accesibilidad mecánica y una rumorosidad notable. Al lado de ello, el SRD T se mostraba como un coche cómodo, robusto, de aceptable comportamiento y con un consumo razonable entre los 8,6 y los 12,7 litros cada 100 kilómetros.
M16 también evocaba el 'esplendor americano', la vistosidad de la propaganda de los coches americanos de los años 20 y 30, ofreciendo bellas ilustraciones de lujosos Lincoln, Cadillac, Marmon, Paige o Imperial de aquellos años, cuando Estados Unidos fabricaba bastante más de la mitad de los coches del mundo.
El París-Dakar acababa con una noticia triste, la muerte accidental al estrellarse su helicóptero de Thierry Sabine, el deportista que había puesto en marcha esta consagrada competición.
Definitivamente, el ganador del París-Dakar fue el Porsche 959 de René Metge.
Y finalizado el París-Dakar comenzaba otro clásico, el Rally de Montecarlo con los Lancia dispuestos a subirse al podio.


Sigue Motor16
Salon