El turbocompresor comenzaba a popularizarse como elemento capaz de sacar las máximas prestaciones a un motor, ya fuera diésel o de gasolina. Y para demostrarlo las comparativas de esta semana: dos pequeños bólidos Fiat Uno y Renault Supercinco y dos berlinas diésel: Peugeot 505 y Volkswagen Santana.

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