107 - Citroën CX, Ford Scorpio. Lujo para todos los gustos

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Citroën CX, Ford Scorpio. Lujo para todos los gustos

09 de Noviembre de 1985

Las berlinas de lujo estaban de enhorabuena esta semana en la que podíamos probar toda la gama del renovado Citroën CX, el Ford Scorpio más deportivo gracias a su motor V6 de 150 caballos y además, el Honda Legend parecía dispuesto a llegar al mercado español gracias a los acuerdos entre la marca japonesa y Rover.
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La noticia era el próximo relevo de una veterana trabajadora, la furgoneta Renault F 4, que databa de 1962 y estaba en nuestro mercado desde 1964, furgoneta a la que le daba el relevo la nueva Renault Express, que, motorizada en gasolina y diésel, mostraba las logradas formas del Super 5.
También eran noticia las muchas novedades del Salón de Tokio, en el que aparecían GPS en varios modelos y donde se veían prototipos realistas y prometedores como el Nissan CUE X, con primicias como la dirección a las 4 ruedas, un CX de 0,24 o el Toyota FXV, cuyas principales funciones se controlaban en una pantalla sita en el salpicadero.
Más en el terreno de la realidad, destacaba el nuevo y lujoso Honda Legend, el nuevo alto de gama de Honda del que derivaría el futuro Rover 800, puesto que entonces Honda participaba en la gestión de los restos del automóvil inglés, donde aún vivían los nombres de Austin, MG y Rover.
Todo ello era noticia dado el creciente dominio de los mercados por parte del primer fabricante mundial desde 1980, Japón, cuyo desembarco en el mercado español estaba cada vez más próximo, pues todas las firmas niponas pretendían afianzarse aquí, como ya lo habían hecho Nissan con sus Patrol y Vanette y Suzuki con sus SJ 410.
El coche probado era un 'alado' Ford Scorpio, el 2.8 i RS (3.902.601 pesetas), cuyo V6 de 2.792 c.c. proporcionaba 150 CV y cuyo maquillaje deportivo le daba un aspecto impresionante -aún más acentuado con el kit RS- y cuya mecánica mejoraba sus recuperaciones y su comportamiento, a pesar de su suspensión blanda y su balanceo en las curvas, a lo que había que sumar el débito de un embrague poco progresivo.
La prueba comparativa se refería a la gama completa de un coche excelente al que todavía le quedaban 4 años de vida antes de que lo relevara el XM, el Citroën CX Serie 2, cuya gama iba desde el 22 TRS al 25 GTI Turbo, pasando por los 25 GTI y 25 GTI automático, complementados por los 25 TRD Turbo y los 25 TRD Turbo familiar, con potencias que iban desde los 95 CV del 25 TRD a los 168 CV del 25 GTI T y cuyos precios se escalonaban entre los 2.098.038 pesetas del 22 TRS y los 4.018.973 pesetas del CX Prestige. El CX seguía siendo un gran coche desde 1974 y por ello a su nueva gama se la resumía con el calificativo de 'la eterna juventud', dado que sus frenos seguían siendo excelentes igual que su comportamiento y, además, los interiores eran más atractivos; no obstante lo anterior, el sucesor del genial DS seguía padeciendo una mala ventilación, unos asientos muy blandos y su conducción era demasiado peculiar para algunos.
La moto probada era la Honda XL 600 L, una domesticada todoterreno que por 849.000 pesetas ofrecía un monocilíndrico de 4 válvulas capaz de 32 CV, unas óptimas suspensiones, comodidad de marcha, estabilidad, estética y un motor agresivo, motor que consumía bastante y cuyo ralentí era difícil, defectos a los que había que añadir un freno posterior trasero escaso y una batería poco protegida.
En el ámbito deportivo la noticia era el campeón del mundo de constructores, McLaren, así como el piloto ganador, Alain Prost, quien visitaba por tal motivo a su ídolo, a S.S. Juan Pablo II, a quien le ofrecía una reproducción en miniatura de su McLaren.
Igualmente, era destacable la colección de 'los 100 coches del 86', cuyas fichas ofrecería de dos en dos Motor 16 cada semana a partir de ésta.

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