106 - 480: la nueva era de Volvo

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480: la nueva era de Volvo

04 de Noviembre de 1985

La imagen que de la marca sueca se tenía en nuestro país en 1985 tenía que ver con grandes y cuadradotes coches; modelos seguros y robustos aunque aburridos tanto en la conducción como en la contemplación. El 480 iba a ser el encargado de cambiar este concepto y llevar a la marca sueca al futuro.
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Era noticia aquellos días una generalizada subida del precio de los automóviles, subida considerable, cifrada entre un 4 y un 5 por ciento. También lo era el primer Volvo de tracción delantera, un Volvo en forma coupé dotado de una muy bella carrocería de 4 plazas y de un motor Renault de 1.7 litros, el motor de los R 11 GTX y TXE; hay que añadir que este Volvo 480 pretendía modernizar la imagen de Volvo y que sería presentado en el Salón de Ginebra de 1986.
El coche probado era un bonito y muy caro Mini a la italiana carrozado por Bertone, el Innocenti Minitre, de origen Leyland desde 1974 pero fabricado por De Tomaso, quien había comprado Innocenti. Venía dotado de un motor propio de tres cilindros, un 993 c.c. y 52 CV de origen Daihatsu (1.403.426 pesetas). El resultado era un coqueto automóvil de 4 plazas que sólo medía 3,160 metros y destacaba por su equipo, sus dotes urbanas y sus consumos ajustados, como los 6 litros cada 100 km que consumía a 120 km/h, denotando en cambio sus frenos duros, su confort también duro y su ineficaz limpiaparabrisas.
La prueba comparativa enfrentaba al Volkswagen Golf GT (1.695.135 pesetas y 90 CV) y a su contendiente Opel, el Kadett GLS 1.6 de 5 puertas (1.505.630 pesetas y 75 CV), o sea a 'los líderes alemanes'. La victoria era para el Opel, de precio más contenido, que destacaba por comportamiento, consumo y prestaciones, y no tanto por su escasa visibilidad posterior, su asiento trasero incómodo o su dirección pesada en maniobras. El Volkswagen ofrecía unos buenos frenos y dirección, una considerable amplitud interior y una cómoda postura de conducción, siendo criticable la imprecisión de su palanca de velocidades, los excesivos desarrollos del cambio y su carrocería, que se inclinaba demasiado en las curvas.
También se comparaba al Ford Scorpio de 2.0 o 2.8 litros en versiones manual o automática de 4 marchas con bloqueador de convertidor, comprobándose que las diferencias en prestaciones no eran importantes, pero sí lo eran las registradas en los consumos, cifrándose éstos entre los 0,8 y los 2,4 litros cada 100 km, máxime a medida que el tráfico o la ruta se complicaban.
La moto probada era la Suzuki GSX R 750 (1.395.000 pesetas), una moto de 4 cilindros en línea, cuyos 750 c.c. daban 100 CV a 10.500 rpm. La Suzuki destacaba por su potencia, su estabilidad, sus frenos y su estética agresiva, derivándose sus defectos de sus inadecuados y poco adherentes neumáticos Bridgestone Exedra, de su alto consumo que no bajaba de los casi 7 litros cada 100 km, del excesivo calentamiento de su depósito de carburante y de su bache de funcionamiento a 7.000 rpm.
La noticia deportiva era la victoria del Lancia 037 de Tabaton y Tedeschini en el Rally de Cataluña.
Xavier Domingo viajaba por tierras de Córdoba, por la zona vitivinícola de Moriles Montilla, donde se cultivaba en abundancia el Pedro Ximénez, ese incomparable y excelentísimo vino de uvas pasas con aroma de tabaco y cafetal, cuya degustación es el final perfecto de una buena comida, vino que probablemente no se celebra como se debiera en nuestro país.


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