101 - Citroën Visa GTI, Renault 5 GT y Renault 11 Turbo? Esencia de deportivos

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Citroën Visa GTI, Renault 5 GT y Renault 11 Turbo? Esencia de deportivos

28 de September de 1985

Los GTI eran legión en el año 85; modelos pequeños pero rabiosamente deportivos capaces de dar satisfacción a los conductores más 'racing'. Y todo ello, además desde precios razonables, como los que costaban los tres modelos comparados en una prueba digna de un circuito.
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La noticia era portada y la portada era el sucesor del Talbot Horizon, el 309, rival del best seller que era el Renault 11y que se iba a llamar como el dueño del grupo PSA, Peugeot, grupo al que pertenecía Talbot, antes Chrysler y anteriormente SIMCA. El Peugeot 309, presentado en Francia en seis versiones, todas ellas de gasolina, de 1.1 a 1.6 litros, con potencias entre los 55 y 105 caballos, sería fabricado para nosotros en Villaverde, donde Eduardo Barreiros había construido sus camiones y luego sus Dodge Dart y sus SIMCA 1000.
La prueba habitual analizaba a uno de los coches más deseados de su tiempo, al 'señor diesel', al Mercedes 300 D (4.571.156 pesetas y 109 CV), coche que aún ahora es muy visible en nuestras carreteras, donde sigue exhibiendo su grata presencia y sus prestaciones todavía suficientes. El excelentísimo 300 D sólo tenía el defecto de ser caro y poco equipado, poseyendo un  volante enorme y unos desarrollos muy largos. Por lo demás, su bajo consumo (7 litros cada 100 km a 120 km/h), su seguro comportamiento, su enorme confort y su notable silencio (69,2 db a 120 km/h) eran cualidades a unir a la proverbial calidad de los prestigiados productos de su fabricante.
La prueba comparativa enfrentaba a 'caballos baratos', a potentes turismos deportivos que ofrecían ya fuese prestaciones como el Renault 5 GT Turbo (1.290.648 pesetas y 115 CV), o comportamiento como el Citroën Visa GTI (1.360.131 pesetas y 105 CV) o bien confort como el Renault 11 Turbo (1.427.918 pesetas y 105 CV).
En conjunto, el 5 GT Turbo destacaba por prestaciones, por comportamiento y por su moderado consumo, acusando una suspensión dura, una mediocre habitabilidad trasera y un motor poco progresivo.
El Citroen Visa GTI ofrecía una buena caja de cambios, unos frenos eficaces y un destacable comportamiento, con la contrapartida de un escaso maletero, una dirección dura y un acabado deficitario.
El más familiar de los tres, el R 11 Turbo tenía el confort, el equipo completo y sus buenas prestaciones como principales activos, contrarrestados éstos por su dirección lenta, su motor ruidoso y su alumbrado escaso.
La moto probada era la Laverda LB 125 Sport. Una moto para 'soñar con las carreras', una monocilíndrica de 123 c.c. y 19 caballos a 8500 revoluciones por minuto que por 276.234 pesetas ofrecía unas brillantísimas prestaciones (hacía los 400 m desde parado en 17,5 segundos), una estética deportiva, una buena accesibilidad mecánica y, además, daba pruebas de robustez. No obstante lo anterior, carecía de luz halógena y vibraba en exceso a alto régimen.
El deporte era noticia por la victoria de Serviá y Sabater con su Lancia 037 en el Rallye Príncipe de Asturias.
Xavier Domingo reparaba en el diseño que todo lo invadía y consideraba al diseñador  como el gran pensador del mundo moderno, con Leonardo da Vinci como referente más antiguo.



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