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Opel Adam Rocks 1.0 Ecotec Turbo 115 CV. No vas a encontrar otro igual

Y diría aún más, no vas a encontrar nada parecido al Opel Adam Rocks, entre otras cosas porque no hay en el mercado un modelo de 3,7 metros de longitud con estilo coupé, una altura libre al suelo incrementada, techo corredizo eléctrico de serie, estética todocamino y unas posibilidades de personalización que te dejarán impresionado. No lo hay. El Adam Rocks no tiene rivales y resulta relativamente sencillo y no muy caro «tunearlo» para que tampoco te puedas cruzar por la calle con un Rocks como el tuyo. De hecho, en el SUV urbano de Opel se puede personalizar hasta la llave de contacto, aunque lo más llamativo, por ser lo que más se ve, son los 19 colores disponibles de la carrocería con nombres tan divertidos como «el blanco perfecto», «hablando en plata», «el caballero oscuro» o el «submarino amarillo», por poner sólo cuatro ejemplos. Precisamente este último es el único color sin cargo, ya que el resto de colores tienen un sobreprecio que oscila entre los 180 euros del blanco sólido y los 1.025 euros de la pintura perlada. La oferta de «packs» para el Rocks es interminable y la verdad es que a un indeciso le va a costar bastante tiempo definir el aspecto del coche y los interiores más acordes. Pero está claro que la combinación más rara, divertida o cañera que busque la va a encontrar. Pack Twisted, Black&White o Extreme, 30 diseños diferentes de llantas, 9 diseños de retrovisor, 19 colores diferentes para el salpicadero, 6 tonos para los bigotes de la parrilla delantera, 3 colores para el techo de lona, 4 para el volante… Y así muchas más posibilidades de personalización en un despliegue desconocido en Opel, que busca situar a su Adam en la órbita de los modelos con más posibilidades de personalización y tamaño pequeño como pueden ser el Fiat 500, el Mini o el Renault Twingo o el Audi A1.

Un gran equipamiento de serie

Al margen de lo mucho o poco que quieras equipar el Adam Rocks, el equipamiento de serie de esta versión 1.0 Ecotec Turbo de 115 caballos  incluye control de velocidad, control de estabilidad ESP Plus, dirección asistida eléctrica con función City, suspensión deportiva, sensor de presión de neumáticos, techo de lona retráctil eléctrico en color negro, pantalla táctil de 7 pulgadas con sistema Intellilink, kit de reparación de neumáticos o radio CD con MP3 entre otros. Echamos de menos los sensores de lluvia y luces, que son opcionales; y un climatizador automático, que cuesta 310 euros. Por lo demás el Adam Rocks tiene todo lo que uno espera de un coche de capricho, con el plus del techo de lona eléctrico que permite disfrutar del cielo en tan sólo cinco segundos y que está bien resuelto pues ofrece una correcta insonorización y una eficaz estanqueidad los días más desapacibles. Lástima que esta capota de lona de gran calidad no se accione desde una tecla de un solo toque y haya que estar pulsando los cinco segundos el botón hasta que se abre o cierra.

Motor más que solvente

Pero el Adam Rocks es mucho más que un modelo de capricho que se puede vestir de mil y una maneras. El Opel Adam Rocks 1.0 Ecotec Turbo es, además, un coche bien hecho, divertido, manejable, fácil de aparcar y con unas prestaciones que te harán preguntarte qué diablos hay bajo el capó para que el Adam más aventurero y potente se mueva con esa agilidad. En realidad la mayor sorpresa de este coche al margen de su diseño y su exclusividad es su mecánica. Y es que el «crossover» urbano más chic se mueve gracias a un propulsor de tres cilindros con inyección directa de gasolina y turbo, que proporciona una potencia de 115 caballos y unas prestaciones más que interesantes. Un motor de aluminio de nuevo desarrollo que se complementa con un cambio manual de 6 marchas también inédito. Con todo, nuestro protagonista acelera con decisión desde el mismísimo ralentí y con una progresividad encomiable, sube hasta 6.500 vueltas sin aparente esfuerzo y en ningún momento el número de cilindros queda en evidencia. Es decir, no se aprecian las mayores vibraciones o la sonoridad algo antipática que suelen relacionarse con este tipo de mecánicas tricilíndricas. Todo lo contrario, ya que el motor ofrece mayor refinamiento y agrado que algunos motores de 4 cilindros, las prestaciones de un GT y un consumo que podemos considerar muy ajustado si tenemos en cuenta la alegría del motor, su condición turbo y que el Rocks no es un modelo especialmente ligero. En concreto esta variante del Adam pesa 1.156 kilos, sólo 7 menos que un Opel Corsa de 3 puertas dotado de la misma mecánica pero bastante más largo y alto.

Gracias al trabajo del sistema «Stop/Start», el consumo del Adam Rocks en ciudad es muy parecido al que se consigue a una velocidad de 120 km/h, es decir entre 6 y 7 litros cada 100 kilómetros, una cifra muy razonable y, sobre todo, similar a la que se consigue en los dos modelos de potencia inferior con motor 1.4 y 87 ó 100 caballos de potencia. 6,2 l/100 km ha sido el consumo medio que hemos conseguido con este exclusivo Opel Adam.

Muy divertido en ciudad y fuera de ella

Decíamos que el Adam Rocks es manejable en ciudad, primero por su tamaño, segundo por su excelente aceleración y la posibilidad de circular en marchas largas gracias a su magnífico par, y tercero por la facilidad para aparcar que proporciona el modo «City» de la dirección (aumenta la asistencia eléctrica y el volante se mueve con más facilidad). Además, el Rocks ofrece opcionalmente un asistente de aparcamiento avanzado (615 euros) que se ocupa de mover el volante y aparcar el coche bajo tu supervisión con el acelerador y el freno.

Llegado el momento de hablar de estabilidad o comportamiento, el Adam Rocks supera con nota este apartado gracias a la suspensión deportiva de serie que endurece muelles y amortiguadores y convierte al coqueto modelo urbano de Opel en un devora curvas, esquinas, paellas, giros, recodos y todo lo que suponga girar el volante durante un recorrido en ciudad o carretera. Pero no nos ha gustado el tacto de los frenos, sobre todo el recorrido efectivo del pedal, muy limitado, aunque el espacio necesario que hemos medido para detener el coche entra dentro de lo normal. Excelente sin embargo la información que transmite la dirección en carretera y la rapidez con la que se pueden efectuar los cambios gracias a una palanca suave y precisa.

Con la suspensión de serie y los neumáticos 225/35 R18 montados opcionalmente en nuestra unidad de pruebas, el compromiso estabilidad-confort quedaba un poco descompensado por la firmeza de la amortiguación y la sequedad de respuesta de esta en el asfalto más deteriorado. No obstante con los 215/45 R17 de serie se notarán menos las imperfecciones de unas calles y carreteras descuidadas y dignas de un modelo como este Adam Rocks.

Decir que el precio de este Opel Adam Rocks es de 16.328 euros, pero si aún queremos más exclusividad podemos esperar algo de tiempo a la llegada del singular Opel Adam Rocks S.