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Max Verstappen o el talento de un ‘killer’ que ha limado sus peores aristas


En el corralito para los medios del Gran Premio de Japón, Fernando Alonso agarró por el hombro a Max Verstappen, proclamado campeón del mundo por segunda vez unos minutos antes. Curiosamente, ese mismo día compartían algo en común: ambos cuentan con 32 victorias y dos títulos. El español sacó su teléfono móvil para hacerse juntos un ‘selfie’, que luego subiría después a sus redes sociales.

En Singapur, Alonso no ahorró elogios al holandés. No era la primera vez que obsequiaba con su reconocimiento público a Verstappen. Con el gesto de Suzuka, Alonso admitía tácitamente que los talentos especiales se respetan y reconocen entre sí. “Espero que tenga más suerte de la que tuve yo”, repetía después del nuevo título de Verstappen. Porque el español se ha quedado estancado desde su última victoria en 2013. No será el caso del piloto de Red Bull, al menos en lo que a victorias se refiere. En 2022 no solo ha triunfado la extraordinaria capacidad técnica y operativa del equipo austríaco.

Max Verstappen

Max Verstappen y Red Bull celebran el título sin euforia

Desgraciadamente, en Suzuka el holandés y su equipo celebraron sin euforia inicial el título ante una borrosa interpretación del reglamento ante un acortado gran premio nipón, Aunque desde hacía varias carreras se trataba de un trámite para Verstappen, quien conseguía el título como no imaginaba al terminar el pasado Gran Premio de Australia. Entonces, Verstappen bromeaba no sin cierta preocupación que necesitaría “45 carreras a este ritmo para recortar las diferencias con Leclerc”.

“El momento en que pensé que íbamos a ganar el título fue después de Paul Ricard, donde la ventaja (sobre Ferrari) subió bastante”. confesaba Verstappen tras su victoria en Francia. ¿Cómo había cambiado tanto el panorama incluso antes de llegar a la pausa veraniega? Este ha sido el título más contundente de los dos logrados por el holandés, “en quizás la mejor temporada de Red Bull” según Christian Horner al final del Gran Premio de Japón.

Max Verstappen

Ferrari confirmó en las primeras carreras su sorprendente competitividad de pretemporada. Dos abandonos del holandés por dos victorias del monegasco le descolgaban demasiado de su rival. El RB18 había nacido más pesado que el F1-75, aquel con mayor eficiencia y velocidad punta frente a la capacidad de tracción y eficacia en las curvas medias y lentas de este último. Las diferencias entre ambos monoplazas se marcaban según las características del trazado en el primer tercio del campeonato. Sin embargo, tras dejar Albert Park, Verstappen y Red Bull se mostraban totalmente confundidos. Resultaba difícil imaginar entonces el vuelco que daría el campeonato.

Un año que empezaba sin tensión para Max Verstappen

Verstappen se presentaba en 2022 como alguien totalmente alejado de la tensión, la agresividad y la impaciencia que destilaba en su duelo con Hamilton en 2021. Se trataba de su primera oportunidad de lograr el título, la primera ocasión con un monoplaza competitivo desde que llegó a la Fórmula 1. Una vez logrado, y descansado durante el invierno, Verstappen relajaba aquellas aristas que más le habían perjudicado en el pasado, mostrándose ahora un piloto incluso más letal. En 2022 se pueden contar con los dedos de la mano sus errores, la apurada de frenada de Singapur, y poco más.

Ferrari se mostraba homogéneo en casi todos los trazados y al llegar al GP de España Leclerc todavía lideraba con 19 puntos de ventaja. Sin embargo, poco a poco comenzó a cambiar el perfil del campeonato. Aunque el F1-75 seguía plantando cara al RB18, el equipo italiano comenzó a fallar en otras áreas. En Montmeló, Leclerc perdió una victoria segura por la fiabilidad. De allí salió líder el holandés por primera vez en 2022, después de que el equipo austríaco dejara clara su apuesta con las órdenes a Pérez. En Mónaco, los dos pilotos de Ferrari coparon la primera línea, pero varios errores estratégicos les arrebataron la victoria. El monegasco ni siquiera subió el podio. Oportunidades desaprovechadas que resultarían letales a medida que avanzaba la temporada porque no serían las últimas, mientras que entre bastidores Red Bull afilaba el lápiz del RB18.

Leclerc y Max Verstappen en Jeddah

La dieta de adelgazamiento impuesta permitió al monoplaza austríaco una mejor redistribución del reparto de pesos a la hora de la puesta a punto, desplazando el centro de carga hacia la parte trasera del monoplaza. Del coche pesado y subvirador que Verstappen se encontró a principios de año, tenía entre manos ahora una máquina letal que sentía como un guante. Red Bull confirmaba nuevamente su extraordinaria capacidad de evolución en el arco de una temporada. Así ganó el título a Fernando Alonso y Ferrari en 2012, y así también esta temporada al equipo italiano y a Leclerc.

La victoria en Spa, una de las más impresionantes en la carrera de Max Verstappen

El monegasco lideraba Bakú, cuando de nuevo tuvo que abandonar por problemas mecánicos. El RB18 ganaba prestaciones con las diferentes evoluciones y ese aligeramiento de peso, mientras que Ferrari fallaba nuevamente en Silverstone ahora con la estrategia del monegasco, aunque Sainz ganaba la carrera. Leclerc ganaba en y redujo la diferencia a 38 puntos en el campeonato. Aún quedaba margen para la remontada, como Verstappen desde principios de temporada Entonces, llegó el momento crucial para el campeonato.

Ferrari introducía un fondo plano nuevo en Paul Ricard. Leclerc comandaba la carrera por delante del holandés. Si en otras ocasiones fallaba el equipo, esta vez fue el piloto, cuando se salió de la pista en la curva de Beausset. A partir de aquel momento, Verstappen no dejó de ganar. Incluso penalizando, como en Hungría, o en Bélgica, donde desde la decimocuarta posición de parrilla ya era líder en la vuelta 12. El holandés logró una de las victorias más impresionantes en la historia de Red Bull, según reconoció el propio Horner. Leclerc reconoció después de Spa que el título estaba definitivamente perdido ante lasuperioridad mostrada con el RB18 en todo tipo de pistas, batiendo al F1-75 allí donde antes brillaba el monoplaza italiano.

Max Verstappen

A pesar de todos los intentos desde el muro de boxes para batir a Verstappen, el equipo italiano tuvo que agachar la cerviz en Monza, y aceptar la realidad la realidad: desde Francia, Verstappen ha ganado todas las carreras menos, Singapur, a manos de Checo Pérez. Además de su desconcierto con las evoluciones desde verano, la entrada en vigor en Spa de la directiva técnica que intentaba controlar el famoso rebote de los monoplazas ha hecho que el F1-75 se comiera el neumático como no lo había hecho en las primeras carreras de la temporada. Con la victoria ante los tifosi, Verstappen contaba con 109 puntos de ventaja sobre Leclerc. Remató la faena en Suzuka, aunque de manera deslucida para una temporada tan contundente.

Alonso superaba los 350 grandes premios en Suzuka. Con solo 25 años, Verstappen ha necesitado 159 hasta lograr su segundo título e igualar las estadísticas del español. Junto al respeto y admiración que mostraba con su ‘selfie’, seguro que Fernando Alonso sentía algo de envidia sana.