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Las emisiones de CO2 del Icon of the Seas, el crucero más grande del mundo, dejan en evidencia a las de tu coche

El Icon of the Seas, el crucero más grande del mundo operado por Royal Caribbean International, zarpa en su viaje inaugural, marcando un hito en la industria marítima. Sin embargo, tras su estela de magnificencia y lujo, surgen inquietudes entre grupos ambientalistas.

La atención se centra en su uso de gas natural licuado (GNL), presentado como una alternativa más limpia al combustible marino tradicional, pero con sombras de preocupación debido a las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero.

Metano: más allá del brillo del GNL

El metano, aunque tiene una vida atmosférica más corta que el CO2, es 25 veces más efectivo para atrapar radiación, convirtiéndolo en un gas de efecto invernadero significativo. Con el 80% más de impacto en el calentamiento global en 20 años en comparación con el dióxido de carbono, las fugas de metano se vuelven una preocupación crucial.

Hay que decir que los cruceros, según estimaciones, tienen un promedio de fuga de metano del 6.4%, superando con creces las estimaciones de la Organización Marítima Internacional (OMI) del 3.5%.

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