Corría el año 1965 cuando Ford decidió presentar el Mustang en la azotea del que entonces era el edificio más alto del mundo, el Empire State Building. Para subirlo hasta allí tuvieron que desmontarlo en cuatro partes, cargar cada una de ellas cuidadosamente en los ascensores y ensamblarlo de nuevo en lo alto. El Mustang permaneció allí cinco meses y su presencia en el emblemático edificio se convirtió en la mejor campaña de publicidad, hasta el punto de que ese año, el modelo fue el coche más vendido en Estados Unidos.
Desde entonces, es ya casi una tradición que algunos de los automóviles más emblemáticos de la marca escalen para ser mostrados en las alturas. Y el Puma Gen-E no iba a ser menos. Ford ha vuelto a sorprender con una experiencia protagonizada por el nuevo SUV eléctrico que, literalmente, alcanzó una nueva cota de altura tras ser colocado en la terraza del restaurante Le Rouf, en la ciudad francesa de Rouen.

La hazaña no solo fue un reto logístico —elevar un automóvil mediante una grúa y hacerlo encajar con precisión en un espacio reducido—, sino también una forma creativa de demostrar la audacia y el espíritu innovador que caracteriza al Puma Gen-E.
Un desafío a la altura del Ford Puma Gen-E

Para subir este nuevo SUV eléctrico hasta la terraza con vistas al Sena, los responsables de la marca en Francia trabajaron en conjunto con un equipo especializado de operadores de grúa. Hacer realidad la idea llevó semanas de planificación, ajustes en la suspensión de la plataforma y cálculos de equilibrio para que todo saliera perfecto.
El día señalado en el calendario, el Puma Gen-E fue elevado con una grúa hasta posarse en la terraza, mientras los presentes contenían la respiración en los momentos más críticos de la maniobra, justo cuando el coche llegó a su punto más alto y los operarios tuvieron que pasarlo por el estrecho hueco entre el techo del edificio y la barandilla. El resultado fue espectacular: un SUV eléctrico colocado en el lugar idóneo para mostrar todo su potencial.
Otros modelos de Ford que han tocado las nubes

Entre los momentos más recordados en los que la marca del óvalo ha elevado alguno de sus modelos a las cotas de altura más altas, además del Mustang ascendiendo al Empire State Building en 1965, seguro que los que hayan visitado la ciudad de Colonia tienen presente la famosa escultura del Fiesta alado que corona desde 1991 la torre de uno de sus museos.
Conocido como el «pájaro de oro», fue creado por el artista performance HA Schult, que presentó once unidades de Fiesta personalizadas que fueron colocadas en varios lugares de la ciudad para la presentación de la tercera generación de este modelo.

En 2007, el protagonista en las alturas fue el Ford F-150, colocado en lo más alto del Texas State Fair para conmemorar el 60 aniversario de la Serie F.

Y en 2012, Ford elevó un B-MAX sobre la plataforma utilizada en los Juegos Olímpicos de Barcelona para mostrar la apertura de puertas sin pilares de este modelo.

En 2015, la marca del óvalo azul celebró los 50 años del Mustang subiendo nuevamente a este modelo hasta la azotea del Empire State Building y también a la planta 112 del Burj Khalifa, en Dubái. Al igual que en 1965, los vehículos de Ford fueron desmontados y subidos en los ascensores por partes hasta la planta final, donde se ensamblaron de nuevo para ser exhibidos.

El último de los retos de Ford en las alturas fue el protagonizado por el Explorer en 2021, en la torre de escalada más alta de Noruega, en Lillesand. El modelo se exhibió a 47 metros de altura en un evento en el que los escaladores podían ganar un alquiler de dos años con este coche si llegaban a la cima de la torre más rápido.
