miércoles, 6 julio 2022

Conducir con calor y superar 35º dentro del coche es tan peligroso como ir bebido

¿Cómo afecta el calor a la siniestralidad? Se calcula que las altas temperaturas aumentan entre un 15 y un 25% el riesgo de padecer un accidente en carretera debido a la reducción de reflejos y a la sensación de fatiga propiciadas por las altas temperaturas. Según la Fundación para la Seguridad Vial, Fesvial, cuando se conduce a más de 35º se dejan de percibir un 20% de las señales de tráfico y se incrementan los errores graves de los conductores en un 35%.

De hecho, Luis Montoro, catedrático de Seguridad Vial y presidente de Fesvial, compara el riesgo de conducir superando los 35º en el interior del vehículo con estar bajo los efectos de una alcoholemia de entre 0,5 gr/l y 0,8 gr/l.

Según los estudios, el calor produce somnolencia en el conductor, lo que provoca un tiempo de reacción mayor y la aparición de distracciones. La atención disminuye hasta tal punto que se deja de mirar un 50% por los retrovisores, según Montoro. Las altas temperaturas y la fuerte luminosidad también propician mayor fatiga ocular.

Cómo combatir el calor

Poner el aire acondicionado es la mejor forma de combatir el calor

Poner el aire acondicionado es una de las mejores armas para que el habitáculo de nuestro vehículo no se convierta en un horno y mejora la seguridad y la comodidad de los pasajeros. El aire permite circular con las ventanillas cerradas y rebajar la temperatura del interior. Los expertos recomiendan que el flujo de aire no vaya directamente a la cabeza o los ojos para evitar dolores y fatiga ocular y también que la temperatura no sea superior a 24º ni inferior a 20º.

Entre las recomendaciones, también se aconseja no aparcar el coche al sol, proteger el vehículo con parasoles y ventilar bien el habitáculo antes de iniciar la marcha hasta que el interior alcance una temperatura aceptable.

Otros de los consejos para viajar con altas temperaturas pasan por planificar las salidas, de modo que no coincidan con los momentos de mayor intensidad de calor, realizar paradas cada dos horas o 200 kilómetros, hidratarse durante el viaje y evitar comer demasiado antes de iniciar el trayecto.