comscore

Audi TT Roadster. Dos coches en uno

Acabamos de ponernos a los mandos del nuevo Audi TT Roadster (las dos generaciones anteriores del Audi TT también contaron con este tipo de carrocería con capota de lona) y las primeras sensaciones no podían ser mejores. Tanto en las versiones que llegan a España en marzo (aquí tienes los precios del nuevo Audi TT Roadster) como en el Audi TTS Roadster, que tardará un par de meses más en «aterrizar» y aún no tiene factura para nuestro país. En el resto, el coste extra frente a los Audi TT Coupéva de los 3.200 euros de la versión 2.0 TDI Ultra, de 184 CV, a los 3.500 euros de la equipada con el 2.0 TFSI de 230 CV, motor disponible en tres configuraciones: con tracción delantera y cambio manual, con tracción delantera y caja S tronic, y con tracción Quattro y cambio S tronic. Sorprende, en este sentido, que la mecánica diésel no pueda combinarse (por ahora) ni con el cambio automático de doble embrague ni con la tracción total. En el caso del TTS sucede justo lo contrario (el motor de 310 CV implica transmisión S tronic y tracción Quattro), pero aquí no echaremos en falta otras posibilidades debido al óptimo rendimiento de esos dos sistemas.

Sólo con dos plazas

Como el TT Coupé, el TT Roadster hace un uso extensivo del aluminio y los aceros especiales -suponen el 42 por ciento del peso de la carrocería en bruto-, de forma que el conjunto sigue siendo ligero. Y eso que los refuerzos estructurales -marco del parabrisas, largueros en el suelo, pared entre habitáculo y maletero, arcos antivuelco…-, determinantes para mantener la rigidez pese a la ausencia de techo, incrementan la masa total 95 kilos. En el «debe» del TT Roadster frente al de carrocería cerrada hay que destacar también un maletero más pequeño -280 litros en vez de 305-, sin posibilidad de ampliación y con formas menos aprovechables, pues tiene poca altura. Y, por supuesto, aquí hablamos de un estricto biplaza, cuando el TT Coupé cuenta con una segunda fila que, aunque exigua, permitirá solventar «emergencias» ocasionales.

Se descapota hasta 50 km/h

Aclarados los inconvenientes, vayamos con el resto de un coche con tendencia a cautivar. Nada más sentarnos ya vemos que presume del excelente acabado habitual en la casa. Y la capota, con tres colores a elegir -negro, gris y beige-, está hecha a conciencia. Primero, porque con ella colocada el índice aerodinámico Cx parte de 0,30. En segundo lugar, porque aísla perfectamente -sus cinco capas suman 15 milímetros de grosor- incluso circulando a velocidades muy altas. Además, es más ligera que antes -su estructura integra acero, aluminio, magnesio y polímeros- y siempre va tensa porque los dos motores -el que abre y el que cierra- la estiran de nuevo si pierde tensión. Por último, podremos quitarla o ponerla incluso en marcha, hasta una velocidad de 50 km/h.

Si preferimos circular descapotados, el paraviento -de serie y eléctrico- es decisivo para mantener el confort, pues no aparecen turbulencias ni por autovía. El equipo de serie, que en las versiones 2.0 TFSI incluye «Active Lane Assist» -detecta si nos estamos saliendo involuntariamente del carril y ayuda a corregir la trayectoria-, cuenta en toda la gama con la instrumentación Virtual Cockpit, que permite configurar la información del cuadro. Está muy lograda, pero el acompañante apenas podrá controlar ya el mapa de navegación.

Cualquiera cumple con creces

En cuanto al rendimiento, los tres motores nos han convencido, y hasta el 2.0 TDI empuja de cine, como demuestran los 7,3 segundos que homologa para acelerar de 0 a 100 km/h. Además, no suena nada mal, y si somos capaces de conducir a ritmo turístico el gasto medio será muy bajo. Pero si buscamos prestaciones «de verdad», nada como un 2.0 TFSI -el de 230 CV ya va realmente bien, aunque al TTS tiene mejores frenos y saca partido de sus 80 CV extra-, porque a un empuje muy superior se une un sonido que enamora, sobre todo al elegir el modo Dynamic del Audi Drive Select, que también «personaliza» la tracción Quattro pasando más par al tren trasero. El resultado, mucha diversión, sensaciones al volante verdaderamente deportivas y una mezcla idónea entre seguridad, confort y eficacia.