lunes, 3 octubre 2022

Así solucionó los errores de juventud la segunda generación del Porsche Cayenne

A punto de cumplirse dos décadas del lanzamiento del Porsche Cayenne (2004). El fabricante germano de deportivos de lujo nos explica cómo la segunda generación del Porsche Cayenne (2010) fue aún más deportiva que la primera y solucionó errores de juventud de la primera edición.

La segunda generación del Porsche Cayenne

La primera generación fue un verdadero hito para la marca. Suponía la entrada de Porsche a un segmento nuevo y no sabían cómo sería la reacción de sus compradores. La realidad superó a la ficción y los resultados comerciales fueron sencillamente excepcionales.

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La llegada del Cayenne 2, internamente E2, fue la ocasión perfecta para solucionar errores de juventud e incidir en la principal virtud de Porsche, la deportividad, las altas prestaciones y la eficacia. Estas fueron las claves en el desarrollo del Cayenne E2.

Tal y como nos cuenta a partir de 2004 Michael Mauer, responsable del diseño de los modelos de Porsche entonces. Su idea era llevar el Cayenne E2 un paso más allá, aunque no sin retos importantes por delante. Por ejemplo, las puertas debían ser idénticas a las del modelo hermano Volkswagen Touareg, concebido sobre la misma plataforma, lo que limitaba las opciones de diseño.

«Sin embargo, en el caso del segundo Cayenne, el éxito económico del modelo nos dio un poco más de libertad creativa», recuerda hoy Mauer.

Más libertad de desarrollo

De acuerdo con Mauer, centraron su trabajo sobre las ventanillas, completamente rediseñadas respecto al Touareg. Los retrovisores, que se trasladaron hasta los hombros de las puertas, creando un aspecto más dinámico y dejando un espacio adicional tras los pilares A con el que mejoraba la visibilidad.

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Detrás, los principales cambios en la parte trasera fueron unas ventanillas laterales que continuaban por detrás de las puertas, el alerón del techo extendido más hacia atrás, los pilotos posteriores un poco más altos y los pilares D más inclinados.
Estos cambios ayudaron a configurar la denominada «flyline», una silueta notablemente más descendente. Esto hacía que el Cayenne pareciera rápido incluso cuando estaba parado.

Segunda generación de Porsche Cayenne, también cambios interiores

En el interior se trabajó mucho la posición de los asientos. «La posición de los asientos era totalmente diferente», explica Mauer. «En el E2 te sientas en el coche, no sobre él. Esta fue una diferencia determinante con respecto al E1». La posición más baja de los asientos también se subrayó visualmente con la consola central que se eleva hacia la parte delantera, un estilo basado en el de la berlina deportiva Panamera ( 2009).

El conjunto se completó con una intrumentación propia, en la que como es tradición el cuentavueltas preside el cuadro de instrumentos. El volante del Porsche 911 fue la guinda del interior.

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En materia de comportamiento se eliminó la reductora y se hizo todo desde una perspectiva mucho más deportiva. Tal y como señala Oliver Laqua, responsable de dinámica, «En el desarrollo posterior de los sistemas de control electrónico dimos un gran paso adelante en términos de calidad de control y velocidad. Como resultado, pudimos tener la misma capacidad todoterreno que el E1 en el nuevo diseño del E2 sin una caja de transferencia o una reductora y, por lo tanto, lograr un gran ahorro de peso».

Novedades mecánicas y más ligero


Se recurrió también al cambio Tiptronic de ocho velocidades, así como el PTM Porsche Traction Management, un sistema de tracción integral controlada electrónicamente que prima el comportamiento deportivo.
En conjunto se logró también un ahorro de más de 110 kilos en la carrocería, con el uso de aluminio en zonas como el portón trasero. La eliminación de la caja de transfer alivió de otros 33 kilos. Así se logró mejorar la eficacia prestaciones y la reducción de los consumos desde su modelo de acceso de 300 caballos.
Apareció también por primera vez un híbrido enchufable,en este caso un V8 de 400 caballos con 10,5 litros de consumo a los 100 kilómetros. Por encima el Cayenne Turbo de 500 caballos sin dejar de lado al diésel de 245 caballos.