El PSOE propone bajar la tasa de alcohol al volante a 0,2 g/l: estos conductores darían positivo

El texto registrado en el Congreso rebaja el límite de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre y mantiene las multas actuales. La iniciativa no incluye la prohibición de avisar de los controles a través de redes sociales.

El PSOE quiere bajar la tasa de alcohol al volante de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre. La proposición de ley ya está registrada en el Congreso y, si prospera, una sola cerveza puede bastar para dar positivo.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: el umbral se reduciría a la mitad y quedaría por debajo del que hoy se exige a los conductores noveles y profesionales.
  • Cómo te afecta: dar positivo con consumos mínimos acarrea hoy una multa de 500 a 1.000 euros y la retirada de 4 a 6 puntos.
  • Puntos clave y plazos: el texto se registró a mediados de septiembre de 2026 y aún debe pasar por la Mesa del Congreso; un intento casi idéntico fue rechazado el 18 de marzo de 2026.

Los socialistas han vuelto a la carga con un texto casi calcado al que presentaron en noviembre de 2024, según la información publicada por El Mundo. Aquel primer intento murió en la Comisión de Interior del Congreso en marzo de este año, con los votos en contra del PP, Vox, ERC y UPN.

Qué cambia exactamente en la tasa de alcohol

El texto fija el nuevo umbral en 0,2 gramos por litro de sangre, frente a los 0,5 vigentes. En aire espirado, el límite bajaría de 0,25 a 0,1 miligramos por litro, que es la unidad que muestran los etilómetros durante los controles de la Guardia Civil y las policías locales.

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La rebaja arrastraría también a los dos colectivos que ya tienen un listón más bajo. Los conductores noveles y los profesionales del volante —taxistas, autobuses, camiones y ambulancias— están en 0,3 gramos por litro de sangre; con el nuevo texto pasarían a 0,2, igual que el resto.

El nuevo límite no castiga solo a quien bebe de más: con 0,2 gramos por litro, un consumo mínimo ya te deja fuera de la ley.

De la propuesta de 2024 ha desaparecido, eso sí, la prohibición de avisar de los controles de alcohol y drogas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. Esa cláusula no aparece en el texto registrado ahora.

Quiénes darían positivo con el nuevo límite

Con 0,2 gramos por litro en sangre el margen se estrecha hasta casi desaparecer. Una cerveza o una copa de vino pueden bastar para superar el umbral en un adulto de peso medio, sobre todo si se toman con el estómago vacío o en un intervalo corto de tiempo.

Los etilómetros no distinguen entre una caña y un combinado: miden la concentración de alcohol en el organismo, y esa cifra depende del peso, del sexo, de haber comido y del tiempo transcurrido desde la última consumición. Los cálculos más extendidos sitúan el primer positivo, con la tasa actual, en torno a dos bebidas para un varón adulto de complexión media. Con 0,2, esa frontera se desploma.

Quienes trabajan al volante o acaban de sacarse el carné ya conviven con un límite de 0,3 gramos por litro de sangre que, en la práctica, obliga a cero copas. La novedad es que esa misma exigencia se extendería a todos los conductores.

Un ‘no’ en el Congreso y una rebaja que sigue esperando

El precedente pesa. El texto de noviembre de 2024 siguió su tramitación hasta cerrar el plazo de enmiendas en mayo de 2025 y después quedó parado varios meses, ante la constatación de que no reunía apoyos suficientes. La Comisión de Interior lo tumbó en marzo de este año con argumentos como la ‘improvisación’, la ‘ligereza’ o la idea de que ‘la mejor tasa es la 0,0’.

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Desde entonces, el asunto no ha dejado de generar ruido político. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, llegó a señalar que quienes votaron en contra obedecieron ‘los dictámenes de otros lobbies’, en referencia al sector del vino y la cerveza. El director general de Tráfico, Pere Navarro, sostuvo este verano que la rebaja ‘caerá como fruta madura en su momento’.

El vicepresidente de Stop Accidentes, David Pérez de Landazábal, lo resumió en la Cámara Baja con una frase que se ha repetido desde entonces: ‘Ese no se sirve en copas que otros pagamos con sangre’.

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Fuera de España, el 0,2 no es ninguna rareza. Suecia, Noruega o Polonia ya lo aplican, y otros países como la República Checa, Hungría o Eslovaquia han ido más lejos y sancionan cualquier consumo. Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Comisión Europea llevan años recomendando rebajar los límites a 0,2 o menos, el argumento que el Ministerio del Interior ha repetido en cada intento.

El camino del nuevo texto arranca con la calificación de la Mesa del Congreso y el reparto de ponencia, sin fecha cerrada por el momento. Después llega el turno de las enmiendas y, sobre todo, la búsqueda de una mayoría que en marzo no existió.

Mientras la ley no cambie, el límite general sigue en 0,5 gramos por litro de sangre y 0,25 miligramos por litro de aire espirado. Los noveles y los profesionales mantienen su 0,3. Superar cualquiera de esos umbrales se castiga con una multa de 500 a 1.000 euros y la retirada de 4 a 6 puntos, según el régimen sancionador de la Ley de Tráfico, y la cifra se queda en la mitad si se paga en los 20 días siguientes.