Entrar en la ZBE de Ourense sin autorización cuesta, desde este mes, 200 euros. Las cámaras que leen las matrículas ya están en marcha.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: el Concello de Ourense cierra la fase de pruebas y activa el control automático de la Zona de Bajas Emisiones, la restricción de tráfico más amplia que se aplica hoy en el centro de la ciudad.
- Cómo te afecta: si tu coche no tiene etiqueta ambiental, cada vez que cruces hacia el interior del perímetro vigilado puede llegarte una sanción a casa, sin que ningún agente te pare.
- Puntos clave y plazos: la multa es de 200 euros, que bajan a 100 con el pronto pago, y el sistema arranca este mismo mes de octubre; la segunda fase, con Xoán XXIII, el Parque de San Lázaro y Curros Enríquez, está prevista para 2029.
Qué cambia en Ourense este mes de octubre
El Concello da por terminada la fase de pruebas de la Zona de Bajas Emisiones. El despliegue llega después de meses de retrasos y de una tramitación larga. En los últimos días, los operarios han acabado de ajustar las cámaras de vigilancia y han destapado las señales definitivas en entradas clave del centro, como Progreso, Emilia Pardo Bazán y Ramón Cabanillas. El mensaje de esos carteles es sencillo: solo pasan los vehículos autorizados o los que tienen etiqueta ambiental.
Con el sistema automático listo, el ayuntamiento prevé empezar a tramitar sanciones en los próximos días. Colarse en el área restringida se considera una infracción grave y se traduce en una multa de 200 euros que se queda en 100 con el pronto pago. La cifra pesa más si se mira el parque móvil: uno de cada tres coches matriculados en la provincia es lo bastante antiguo como para no tener derecho a pegatina.
El perímetro restringido abarca el corazón de la ciudad y queda delimitado por la avenida de la Habana, Emilia Pardo Bazán, Peña Trevinca, rúa Coruña, Progreso y Concepción Arenal. Por esas calles del borde se conduce con total normalidad. El control empieza al cruzar hacia el interior, que es donde están instaladas las cámaras. Las calles Xoán XXIII, el Parque de San Lázaro y Curros Enríquez se quedan fuera de esta primera fase y se incorporarán, según el calendario municipal, en 2029.
Quién puede entrar y quién tiene que pedir permiso

- Pasan sin hacer nada: los coches con etiqueta B, C, ECO o 0 Emisiones. Las cámaras leen la matrícula, así que no hace falta llevar la pegatina en el cristal.
- No pueden entrar: los vehículos sin distintivo, que en la práctica son los de gasolina matriculados antes del año 2000 y los diésel anteriores a 2006.
- Entran sin pedir autorización: residentes empadronados en la ZBE, dueños de plazas de garaje, taxis, vehículos de emergencia y personas con movilidad reducida.
- Necesitan permiso: quien va al colegio a por los niños, quien trabaja en el centro, quien usa un garaje de alquiler o quien se aloja en un hotel dentro del perímetro.
- Acceso a parkings: un coche sin etiqueta puede entrar si va directo a un aparcamiento, con un límite de 15 minutos para llegar.
- Reparto: acceso libre en la franja matinal, de 7:30 a 11:00, y en la de tarde, de 15:00 a 17:00.
La norma general es sencilla de recordar: con etiqueta se circula, sin etiqueta hace falta un motivo justificado y, en varios casos, una autorización previa. Ese permiso se solicita al Concello, y las cámaras cotejan después cada matrícula con la lista de vehículos admitidos. Si surge una urgencia, el conductor dispone de cinco días de margen para justificar el acceso.
Con etiqueta se entra en la ZBE, pero no en las calles peatonales: en el casco histórico no pasa ningún coche, ni siquiera uno de cero emisiones.
Conviene no confundir la ZBE con las calles peatonales. Concordia, parte de Bedoya, Valle Inclán y el Casco Vello son espacios cerrados al tráfico de forma total: la prohibición vale también para los coches con distintivo ecológico, y el paso queda reservado a residentes o a vehículos autorizados. Confundir ambas cosas es uno de los errores que más caro sale.
Para quien no tiene etiqueta y necesita entrar, el camino pasa por pedir autorización al Concello antes de circular. Si el permiso no está registrado, la cámara leerá una matrícula no autorizada y la sanción llegará igual. Los residentes empadronados dentro del perímetro y los titulares de plazas de garaje quedan exentos de ese paso.
Lo que aún no está cerrado y qué conviene vigilar
Ourense se suma a un modelo que ya funciona en Madrid, Barcelona y otras capitales europeas, pero con una diferencia importante: la Zona de Bajas Emisiones es una figura municipal. Cada ayuntamiento decide su perímetro, sus excepciones y sus franjas horarias, así que lo que hoy vale aquí no tiene por qué valer en otra ciudad. Si viajas con frecuencia, revisar la ordenanza local antes de aparcar en el centro ahorra más de un disgusto.
El despliegue, además, va por fases. El perímetro actual se limita al corazón de la ciudad y deja fuera calles como Xoán XXIII, el Parque de San Lázaro y Curros Enríquez, que se incorporarán en 2029. El mapa de cámaras y de señales seguirá cambiando, y las instaladas en Progreso, Emilia Pardo Bazán y Ramón Cabanillas marcan hoy la frontera real.
Queda por ver cómo se resuelven los casos límite: los accesos puntuales a hoteles, garajes de alquiler o colegios exigen autorización previa y un margen de cinco días para justificar urgencias. El próximo hito es el arranque efectivo de la tramitación automática de sanciones, previsto para los próximos días, cuando las cámaras dejen de estar en pruebas y empiecen a leer matrículas con consecuencias.

