El volante Hypersquare de Peugeot prescinde de la columna de dirección y reparte todas las funciones en cuatro anillos táctiles dentro del aro.
La marca francesa ha desvelado este mando en el Salón de París, montado en dos prototipos muy distintos: el RCZ Vision, un cupé de dos puertas que recupera el nombre del deportivo de los años 2010, y el E-T16, que reinterpreta el legendario 205 T16 de los rallies. Peugeot ha confirmado que el nuevo mando llegará a la producción en su forma actual con la próxima generación del e-208, y el objetivo es extenderlo después al resto de su gama.
Qué es el Hypersquare y cómo funciona la dirección por cable
El corazón del sistema es el steer-by-wire, la dirección por cable: entre el volante y las ruedas no hay eje mecánico. Un sensor registra el giro que ordena el conductor y una unidad electrónica lo traduce en la actuación de motores eléctricos sobre la cremallera. Al desaparecer la barra de dirección, el puesto de conducción gana espacio libre y los diseñadores pueden situar el aro donde mejor encaje. El RCZ Vision añade una relación de dirección adaptativa, que varía según la velocidad del coche.
El aro del Hypersquare no es redondo: es cuadrado, casi rectangular, y organiza sus mandos en cuatro anillos táctiles. Las funciones esenciales quedan al alcance de los pulgares, así que el conductor no necesita levantar las manos para cambiar de menú, ajustar la climatización o responder a una llamada. En la versión de producción que anticipa el e-208 de nueva generación, el mando llega en esta misma forma; en el E-T16 incorpora una pantalla propia en el centro del aro.
El volante deja de ser una pieza mecánica para convertirse en un mando: cuatro anillos, una pantalla y las manos siempre en el mismo sitio.
En cabina, dos formas de entender lo mismo
El RCZ Vision lleva la digitalización al extremo. Su salpicadero parece flotar gracias a pantallas de cristal transparente y sin marco, y la central puede apagarse por completo hasta quedar casi invisible, para no robar atención mientras se conduce. El E-T16 responde con un ambiente envolvente y oscuro, detalles en rojo y materiales reciclados.
- RCZ Vision: pantallas de cristal sin marco, con la central apagable para dejar la cabina despejada.
- E-T16: pantalla curva de 21 pulgadas en el salpicadero y display central integrado en el aro.
- E-T16: asientos con tejido y cuero reciclado Pelinova, sobre un interior negro con luz roja.
Al volante: qué notas cuando desaparece la columna de dirección
Lo primero que se nota es el esfuerzo. Sin columna mecánica, la resistencia del aro la decide el software: maniobrar en un aparcamiento exige menos fuerza y, en autopista, el sistema puede endurecer la respuesta y reducir el giro necesario para trazar una curva rápida. Esa relación variable del RCZ Vision apunta a ese doble comportamiento. También desaparece el golpe seco que sube al volante cuando una rueda pisa mal el asfalto.
El freno se digitaliza igualmente mediante brake-by-wire, así que el pedal pasa a ser un sensor con respuesta simulada. Lo que conviene vigilar es la calibración: el tacto de la dirección y del freno ya no nace del asfalto, sino de cómo esté programada la centralita. Con las manos mojadas o con guantes, los mandos táctiles del aro piden cierta costumbre. Los sistemas de este tipo incorporan redundancia para no quedarse sin asistencia.
De la i-Cockpit al Hypersquare: lo que viene y lo que conviene mirar
Peugeot lleva más de una década construyendo su i-Cockpit sobre dos ideas: volante de diámetro reducido e instrumentación por encima del aro, para leer los datos sin apartar la vista de la carretera. El Hypersquare es el paso siguiente, porque elimina la columna que hasta ahora obligaba a situar el mando en una posición fija.
La tecnología de dirección por cable no es una novedad absoluta en el mercado: otros fabricantes ya la han estrenado en modelos de serie, sobre todo en eléctricos, donde la ausencia de enlace mecánico encaja con la arquitectura del vehículo. Lo relevante aquí es el salto de escala, pasar de una solución de nicho a un compacto de gran volumen. Hay más contexto sobre la dirección por cable en su entrada de Wikipedia.
Antes de comprar un coche con este mando conviene fijarse en tres cosas: cómo responde el aro a baja y a alta velocidad, qué redundancia lleva el sistema y si los controles táctiles se iluminan y se pueden usar con guantes. También cuenta el papel de los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS, por sus siglas en inglés), porque mantener las manos en el aro facilita supervisar sus avisos y recuperar el control cuando el coche lo reclama.
El próximo hito está en la calle: la versión de producción llegará con la nueva generación del e-208, y desde ahí Peugeot pretende extenderla al resto del catálogo, cuyos modelos actuales aparecen en la web oficial de la marca. Si el sistema cumple en tacto y fiabilidad, la dirección dejará de ser una pieza mecánica para convertirse en una función del software del coche, ajustable como la multimedia o la conectividad.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: el Hypersquare reparte todas las funciones en cuatro anillos táctiles y su versión de producción llegará con la próxima generación del E-208, cuyo anticipo incluye una pantalla curva de 21 pulgadas.
- Lo que equipa: volante cuadrado con cuatro anillos táctiles, sensores de giro y actuadores de dirección por cable, relación de dirección variable según velocidad, freno por cable, pantallas de cristal sin marco en el RCZ Vision y display central en el aro del E-T16.
- Así te afecta como conductor: mantienes las manos en el aro para casi todo, ganas espacio en el puesto de conducción y una dirección más precisa a alta velocidad, aunque el tacto ya no llega del asfalto, sino del software.

